12.03.2012

Die Taste, la tecla.

La verdad es que soy floja, debería escribir más aquí, sacar más fotosss de la incipiente nieve que cayó la madrugada del sábado, ponerlas, hablar de lo linda que se ve Alemania en la navidad, tal vez mencionar una que otra referencia a cómo se portan los alemanes y hacer imaginar e informar de cómo se bate el cobre o el cacao en Alemania. 

¿Por qué digo esto? Porque no me he dignado a escribir por una cosas: DOs teclas. 

Ya sé,   todo el mundo calificaría esto como un problema minúsculo, nimio,  absurdo. Para mí es un horror que no me deja dormir. Sé que tal vez he perdido el equilibrio y de hecho, no me atrevo, aunque lo tengo descansando en mi biblioteca,  a buscar mi enfermedad maniática en el DSM (...)  (Manual de enfermedades mentales) porque estoy segura que la encontraría y destaparía entonces un diagnóstico que siempre supe, soy una enferma maniática mental.

En los últimos días me cabreé, sí señor,porque mi hijo me arrancó las teclas "s"(me cuesta ponerla), y "h" esta ya lo solucioné, de MI COMPUTADORA NUEVA. Yo no lo escuchaba mucho, claro, estaba agazapado en algún lugar arrugando sus manitos regordetas para sacar con los pequeños deditos MIS TECLASS. 

¿Qué podía hacer? lo quiero mucho, le reprendí.

 MIS TECLAS, MI COMPUTADORA, recién sacada del paquete y creo que no tengo chance alguno de decir que me vino así para que me garanticen otra.No miento que pensé en llamar.

Pasé dos días tratando de arreglar el teclado, poniendo la minúscula pullita que se engancha con la tecla y ¿Qué pasó?, nada. Lo juro que mientras más fracasaba, más quería golpear al que inventó aquellos enganches diminutos, no soy relojera, vamos, y de paso soy miss torpe. Tras miles de intentos me metí en internet, dónde más, en Youtube a ver cómo la gente le ponía las teclas a sus computadoras. Con cada video que veía me ponía más energúmena: una chilena en 45 seg : "Y como pueden ver, así se saca, y bueno, con cuidado, paso uno, se ponen las pullitas, y paso doxssss, la otra pullita y hace un "click" ¿Lo ven? , es tan sencillo, solo tarda...
45 segundos??ssssssszí, 

Pero...cómo ir e insultar a alguien en youtube? No tenía ánimos de encima escribirle un comentario para que se sintiera popular. La odiaba, como pueden apreciar.

tras mil videos de este estilo:

Yo aún no puedo poner la S y si se pone se sale SSSSSSSSSSSSSSSs.
s

Estoy pensando en empezar a escribir todo con z, que se joda la RAE.


11.21.2012

Machado y los chopos de Soria


Ahora son las 13.43 y estoy un poco embotada. Leo poemas sobre Soria de Machado, nos habla de los chopos que descansan en la orilla del río y cómo en sus cortezas los enamorados tallan sus iniciales y las fechas. Sería interesante encontrar algún chopo de corteza viva donde pudiera mirar esas mismas fechas e iniciales que Machado vio o se imaginó; tendrían que provenir, por supuesto, de principios del siglo pasado. Pienso en la intención del hombre de grabar el presente a través su marca sobre los objetos, de su declaración expresa de una raya en el tiempo. Supongo que la importancia radica solo en la evocación de la memoria de quien lo ve, una evocación que no existe porque solo pretende imaginar una idea de lo que pudo ser el momento. Ahora están muertos, al igual que casi (eso creo) todos los actores de las películas mudas. Siempre que veo las películas mudas me planteo esta situación y ya no me entretengo con la película, solo puedo pensar en la condición de muertos del colectivo de actores de carnes jóvenes, bellas, de labios finos, que ríen y se besan, sin imaginar que yo, casi un siglo después los pensaría no como actores, sino como gente a la que les salieron arrugas, sufrieron achaques, y finalmente murieron, porque era mejor.

Los candados en los puentes son una muestra de las marcas que se empeña la gente en querer dejar su rastro. Dicen que han sacado los candados del puente de Paris que cruza el Sena por seguridad, porque pesaban mucho. La última vez que estuve en Frankfurt vi multitudes de candados suspendidos con el mismo propósito de los enamorados de los chopos de Machado y de los candados suspendidos en los más importantes y turísticos puentes del mundo..

10.19.2012

Go to Madrid

Finalmente después de un año vuelvo a Madrid. Es extraño reencontrarte con una ciudad con la que viviste, supongo que puede ser como reencontrarse con un ex novio en una tienda de zapatos ¿o no? Vuelvo otra vez a Madrid, la verdad he viajado un montón este año casi sin querer. Me gusta mucho viajar cuando no viajo y cuando viajo no me gusta viajar. De cualquier forma una ciudad como Madrid vale la pena una visita.

Y me pone feliz volver a estar otra vez allí.

10.18.2012

MáSCARAS MORTUORIAS

Máscara mortuoria de James Deam (1931-1955)
  
Son las 12.59 y me duele la cabeza. He estudiado durante 21 minutos historia del español y la verdad gusta mucho, pero debo hacer una intensa actividad mental para memorizarlo todo. Busco una de las guías “El londes por menos de 10 libras” me pongo a leerla en alemán, entiendo la mitad y deduzco la otra mitad. A los 10 minutos me duele la cabeza, quiero descansar.
Miro a mi izquierda, hoy me he sentado al lado de la sección de biografías, por casualidad veo un libro que se llama “Das Letze Porträt” se trata de una recopilación de fotografías de máscaras mortuorias hechas a personajes célebres. Lo ojeo. Miro la cara de Shakespeare y me asombro, jamás pude haber imaginado que Shakespeare pudiera haber muerto así. Creo recordar que nunca había visto antes una foto de William, su cara muestra signos de juventud, supongo que una persona que muere a los 52 años aún posee rasgos juveniles, tal vez sus pómulos y sus carrillos, su mandíbula no se ha convertido en un pellejo que cuelga.
Richard Wagner parece que riera, la máscara mortuoria de yeso o lo que sea está ligeramente inclinada, como cuando tienes cierta complicidad con alguien y te acercas a él ligeramente con la cabeza, me impacta, pero no es de ninguna manera truculento su efecto. Estas mascaras mortuorias parecen no estar tristes- Me digo- a excepción de algunos personajes que causan estupor por la infinita tristeza reflejada a través del pedazo de yeso, tal es el caso de Pascal y de Rousseau. Creo que Rosseau es definitivamente el más triste de todos, el yeso refleja aún la dureza de los rasgos, el contraste de las líneas que dan cuenta de la lucha forsoza e inútil con la muerte. Me conmuevo. Pienso mientras lo miro que su sumisión es finalmente la sumisión obligada de los esclavos ante el amo tirano, el apagamiento necesario ante una rebeldía inútil. He visto estos ragos en la cara de los hombres de muchas fotografías memorables, en personas impotentes que he conocido, son los mismos ragos de aquél que ha sufrido una tremenda injusticia, en el caso de Rosseau, la última.

10.09.2012

Unas llaves y todo lo que pienso mientras leo I

 



Ahora mismo leo a Antonio Machado, pero solo pienso en mis necesidades fisiológicas que al parecer se están volviendo más urgentes con cada minuto que pasa. Sé que el baño está en el segundo piso, pero me acabo de instalar en esta silla tan cómoda y la verdad que me da fastidio subir a menos que sea muy urgente. En esta biblioteca hay unos mullidos sillones, forman una larga hilera, y justo en el medio de cada dos de ellos, hay una pequeña tabla suspendida sobre el descanso de dos pies de amigo. Hoy he encontrado casi todos los sillones ocupados. Generalmente busco los sillones cercanos a la sección de libros de decoración porque casi nunca nadie repara en ellos y en sus alrededores hay casi siempre sillones vacíos. Frente al sillón donde me siento encuentro unas llaves, alguien seguramente las ha dejado olvidadas cuando se ha sentado (¿A leer un libro de decoración, tal vez?), las miro detenidamente y me doy cuenta que al dejarlas, su dueño se ha buscado un día de úlceras, de reclamos internos, de complicaciones, esperas; llegará a su casa, buscará sus llaves y no las encontrará. No sabrá a ciencia cierta que las ha dejado olvidadas, abandonadas en el sillón de la biblioteca que yo tengo enfrente. Puede que repase los lugares donde estuvo, la biblioteca será uno de ellos; pero como seguramente habrá estado en algunos otros tres o cuatro sitios, se lamentará de la torpeza de haberlas perdido, porque ante la variedad de posibilidades y alternativas que representa el salir a la calle, un objeto diminuto como un manojo de llaves es como un pez en el mar. Y yo, que no tengo nada que ver con sus Schlüssels (llaves en alemán), que no sé ni siquiera qué puerta abren, las estoy mirando, sin que nada me importe de ellas.

9.27.2012

La pecera

Siempre me he interesado por la vida de los viejos, los últimos acólitos de la vieja humanidad. Sus surcos profundos, sus manos melladas, sus ojos vidriosos donde confluyen superpuestas las capas de antológicas visiones.

 De los viejos que he conocido la mayoría ha muerto y esto ha sucedido tal vez porque yo misma voy envejeciendo y aquellos que eran viejos en los comienzos de mi vida han declinado finalmente, rindiéndose ante el paso de los días, del tiempo.

Hace tiempo pensé que sería hermoso regalar a cualquier viejo una pecera con peces que vivieran tanto como ellos ( de 3 a 10 años). Un viejo es como un pez, o un perro, pero supongo que los peces, al ser más silenciosos son mejores compañeros, los viejos están metidos en sus asuntos y su debilidad muchas veces les impide desplegar la enérgica dinámica que requiere un can cualquiera.  Los humanos aún jóvenes miramos a estos seres (peces, perros, viejos) sabiendo secretamente la fragilidad de su vida. Morirán. Morirán como todos, pero la diferencia entre ellos y nosotros ( y eso esperan los humanos aún jóvenes que ocurra) es que veremos cómo lo hacen, cómo pasan de esta dimensión terrestre, gastando finalmente el templo finito del cuerpo.

Me gusta leer en mis ratos libres libros sobre tarot. Tengo tres masos de barajas y últimamente he estado estudiando las cartas de acuerdo a los colores en los trajes que utilizan los personajes. He pensado en los viejos míos, los que ya han muerto, y cómo cuando estaban terminando su presencia en la tierra, aún conscientes de que esta posibilidad estaba vedada, esperaban vivir más . Viví con ellos el deshaucio de los médicos y viví mi propia lectura de cartas sobre su destino. Y estas cartas que a nadie le dolían porque todos pensaban que los viejos ya debían morirse, me dolieron a mí, a mí particularmente, porque siempre he creído que los sentimientos son distintos al desgaste del cuerpo, a los años.

Cuando mi abuela iba a morir eché el tarot para ella. Hice una tirada de tres cartas, supuse, sin equivocarme, que el tarot es comprensivo y responde de manera veraz a las preguntas importantes. Allí, ante mí estaban El loco, la Muerte y el Jucio. Estaba claro que había un viaje sin fin, un viaje sin regreso, y que la muerte suponía, no ese viaje y la muerte misma, sino el cambio de una dimensión a otra, el cambio del movimiento, del flujo de la sangre  al estancamiento del todo. El juicio era finalmente el desenlace de la vida, el resultado de esa otra dimensión.Comprendí cuando vi estas tres cartas que mi abuela se iría pronto, viajaría infinitamente, a su pesar. Mantuve en secreto la lectura porque pensé que todos esperaban que aparecieran esas cartas, finalmente. Yo sin embargo, pensaba en su alma y su sentir, y sabía que ella no quería dejar nada, no quería que todo cesara.

Me he preguntado siempre cómo los viejos viven la violencia de la vejez,  la revolución del enfrentamiento con la muerte, rendirte a tu pesar y resignarte.¿No sería mejor que esta etapa violenta pasara sin que pensásemos, sin que fuésemos capaces de entender,  diluyéndonos simplemente, como un pincel muy mojado en contacto con la acuarela?La historia más veraz, la verdadera se saca hablando con ellos, ellos son los últimos, los que han vivido el tiempo más remoto, y siguen hablando porque están vivos,  hablando a través de sus gargantas ajadas, sus narices crecidas, sus lenguas cansadas y torpes, su voz gangosa.
Me gusta pensarlos como seres solemnes, a quienes todo el mundo debe rendirles pleitesía, al fin al cabo, son los últimos hablantes, los del testigo final, los niños de aquellos siglos donde todos están muertos, ellos, a quienes debemos respetar.

8.26.2012

los colores vecinos

escultura
la bandera venezolana es amarilla, azulo y roja, este es un teatro que está al lado de mi casa. 
 Me parece curioso que hayan puesto esta escultura justo de estos colores, ayer unos ciclistas en el tren
también tenían sus bicicletas pintadas de este color.
Este es generalmente el campo de batalla de Nicolás, no vale de nada que todo esté ordenado...
Últimamente a Nicolás le da por jugar en el parque y tenemos que salir obligatoriamente porque pega berridos, se pone frente a la puerta, la señala y exige salir. Yo tengo un poco de hastío de esta conducta
suya porque no siempre me apetece salir corriendo e ir a ensuciarme con la arena en el parque. Un problema me asalta también: me da un poco de miedo o vergüenza que alguien me hable y yo no sepa que responder, supongo es el síndrome de todos los inmigrantes que vivimos en un país donde no se habla una lengua que tú sabes. Yo ya me voy a acostumbrando a manejar el estrés en este wonderland, el estrés linguístico, voy cada vez dejando que todo pase por mi, subiendo y bajando las mareas, pero aún me da...
Es inevitable.
Y el resultado:

NICOLÁS SIEMPRE GANA AL FINAL TERMINAMOS SALIENDO Y A MI ME ENCANTA VERLO FELIZ.

pero...
Yo soy muy miedosa.
y pasado el tiempo. ..
Ya se va a cumplir un año de haber empezado a estudiar alemán.
sé mucho más que antes.
AUNQUE...
aún no tenga muchos amigos aquí.
No me siento mal por no tenerlos, el tener un niño pequeño me hace perder las energías y no tengo muchas. 
las mareas de ir y venir consumen tus ganas de socializar, me siento contenta por una cosa, mi vida interior se ha enriquecido mucho.

En realidad puedo vivir conmigo misma sin sentir la necesidad de ir a buscar gente para sentirme bien. También me gusta estar con la gente.Pero no me aburro nunca sola.


8.19.2012

Mis zapatos descalzos en el invierno


Tal vez no tenga mucha coherencia este título, en realidad, las contradicciones imposibles y las inverosimilitudes que creo nos tragamos todos los días diciendo amén son tantas que valga este título bien como una misa o como nuestra filosofía de vida.
Siento un poco de pesar por el tiempo que perdí en mi juventud, no sé si esto lo siente todo el mundo (seguro que sí), pero hace unos cuantos años, desde que cumplí la maravillosa cifra de los 30, empecé a darme cuenta de todo el tiempo valioso que había malgastado malamente durante mi vida. Recordé con rabia a aquellas personas que me habían hecho perderlo, sintiendo unas ganas tremendas de coger un avión para zarandearles y darles bofetadas. No, ellos no tenían la culpa, me decía después,  la culpa la tenía yo misma que permitía situaciones de estupidez infinitas y las dejaba infiltrar en mi vida hasta un punto tan extremo, que finalmente, desde la perspectiva del recuerdo, solo me dejaban la amarga sensación de magia, sí, esa magia que hizo que yo llegara  a esta edad sin haber hecho lo contrario, es decir, aprovechar el die Zeit (tiempo en alemán).
Entonces, la inverosimilitud, la culpa, la vergüenza propia, de haberme visto en medio de situaciones tan ridículas, tan idiotas, habiendo malgastado mis horas de una manera tan absurda ¿eso es posible?, sí,  zapatos descalzos en el invierno gris del verano, y la contradicción propia, cabalgando la marea de mis indecisiones y mis horas inútiles de televisión.
Hasta que en un momento de mi vida, que seguramente seguía a una frustración, me di cuenta de que habían cosas que no había hecho bien, no, había cosas que tenía que cambiar, y esas cosas empezaban por dejar de malgastar el tiempo perdido, conociendo primeramente qué era tiempo perdido y qué no. Allí entonces se concentraron mis reflexiones y después de muchos vaivenes llegué a la conclusión de que tiempo perdido lo seguiría siendo si seguía lamentándome de todo aquello, porque, la vida continúa  ¿O no es verdad? Y de allí la pregunta obligada, ¿Hay algún momento en el que se determine que es demasiado tarde o temprano para perder el tiempo?
Y seguí reflexionando, pero esa es otra historia, que ahora no quiero contar.


8.11.2012

Corrupción/ Mi país Venezuela

¿Por qué robas,  infeliz?

Y no ves la inútil cadena que te enlaza a ti con el asco del mundo. La corrupción de un país como el mío, donde los presidentes son capaces de hacer un teatro del tamaño del cielo, y la vida se escuece, y personas que no han hecho nada, se ensartan y se revuelven en sus propias miserias, reclamándose cosas que no hicieron, pero la realidad es inapelable y la vida no la puedes redimir, la vida es rebelde con tu corazón, y te hace bajar la cabeza, siempre.

Tú robas, ok, y entonces empieza una cadena infinita que no termina nunca, se enlaza, se revuelve y todo empieza a desmoronarse, a erocionarse. Las casas se rompen y ya nadie enseña a nadie, no es importante ser bueno, no es importante ahora pero sí lo era antes, antes de que robaras, de que tu ambición te llevara impávido por los caminos de la indiferencia hacia el prójimo.

Entonces, de manera imperceptible (porque al robar, te rodeas entre muelles, fortalezas, escudos, almohadas y castillos de aire de comodidad) adviertes que algo en tu entorno no cuadra, que ya, claro, tienes muchas cosas, que no te merecías, pero algo empieza a picarte, tus conductos internos son surcados por hormiguitas que bailan tu música, pero te pican.

Entonces tienes que hacer castillos más grandes y solicitar un sitio, un hueco en aquellos lugares donde la gente no roba, porque es allí donde las cosas funcionan. No te gusta aquello que ofreces a los demás para ti mismo, te gusta estar y rodearte de cosas que se hacen con justicia, con dedicación, con esmero. Jamás vivirías en aquellos sitios que tú mismo desgastaste, tú mismo destruiste y ahora son infiernos, llamas, vegetaciones de espinas que lanzan metal y fuegos rápidos, no subes escalinatas donde de pronto puedan haber personas que creen que la vida suya y la tuya no valen nada, y no  valen porque al robar, infeliz, lo devaluaste todo, no solo el billete con el que pagas al tipo que te cuida de la gente como tú, también a la gente con la que hablas, las calles por donde pasas, la patria en la que naciste, el paisaje, la vegetación, los techos de las casas, la comida que te comes, todo vale menos o nada, por ti.

Y lo peor es que has despertado una siniestra energía que hace a todo el mundo ser como tú.


8.01.2012

pausa

Finalmente me tomé una pausa del curso de alemán, tengo que volver a estudiar latín y leer un poco a Plauto y recordar que la gente que vivió casi 200 años antes de Cristo no es tan distinta a nosotros, en realidad, cuando leo libros de muchos siglos atrás confirmo aún más que nunca seremos distintos, porque, a menos que la teoría evolutiva nos haga ostenciblemente diferentes, tendremos los mismos corazones y pulmones, y sobre todo, los mismos egos de siempre.

Intentar traducir a Plauto en latín es una tarea que se me antojaba antes, cuando estudiaba en la universidad, horrorosa. Veía aquello un fastidio y es cierto que los libros y las tareas que nos toca desempeñar dependen en mayor medida de la época en la que vivimos. Me gustaría hacer muchas cosas distintas a las que ahora hago, pero tengo tal vez la suerte de que me toca, por asuntos de unos exámenes de homologación en España, leer a Plauto, quien seguramente no se llamaba Plauto, porque lo único que significa Plauto en latín son pies planos, y esto, era más bien un sobrenombre

No han cambiado las cosas, las madres siguen poniéndole un nombre la gente, por ejemplo, y no un número; la gente no se ha dejado de enamorar, y por supuesto, por supervivencia de la especie no hemos dejado de beber agua, ni de hacer el amor, y mucho menos, hemos dejado de comer. Así que estas cosas básicas, que parecen tontas, tanto como el respirar, son en realidad el único motor que nos hace caminar e intrigar, inventar, imaginar y reírnos de los demás; son los motores de las guerras y la causa por la que las amistades se rompen y también, uno de los orígenes de las mayores crueldades humanas.
Queremos nuestro ego en orden y queremos también nuestras proviciones de todo a punto. Por eso tal vez creo que las cosas no cambiarán jamás, solo evolucionarán, y a veces, como sucedía en esa célebre frase de "El Gato Pardo" se deben hacer muchas más cosas para que, en realidad, nada cambie.

7.19.2012

Otra vez Deutschland

Estoy con Detuschland como cuando se tiene un nuevo novio, en un estado de extañamiento con el país, viéndole las cosas nuevas, que en realidad eran viejas, descubriendo  lugares y detalles que antes no conocía. Aquí en Karlsruhe, que es la ciudad donde yo vivo, solo hay 300.000 habitantes, parece pequeña y en realidad lo es, aunque comparada con los pueblachos que abundan en Deutschland, es una metrópoli. El aburrimiento que transmite esta ciudad es mayúsculo, pero eso depende de lo que cada quien espere de una ciudad.Yo diría que una de las palabras que puede definir a Karlsruhe es quietud. Aquí todo sucede como se supone que deben suceder siempre las cosas, y los días, en realidad, por lo menos para mí, se encadenan en una suerte de cotidiana normalidad, que, repito, para mi se transforma en una cotidiana alegría. Me gusta, en este momento de mi vida, lo esperable.

Los domingos tendrías que meterte en la casa de los alemanes para poder verlos porque  cuando sales a la calle solo encuentras tres que van o vienen de una casa a otra. Todo es desierto, y eso muchas veces solo transmite una sensación de que la cotidianidad en realidad es demasiada, porque la excesiva rutina es tristeza de ver a la vejez venir, sin que nada cambie.

Pero, cómo volverlo a decir sin cansarle a usted. Me gusta el verde de los parques, y el clima  nublado hasta en los días de julio, y es que a mí me gustan estos sitios porque también, cómo no, te dan la oportunidad de tener siempre el derecho de ser meláncolico, y yo soy meláncolica por naturaleza, una romántica que aunque no sepa cuándo sabrá alemán, disfruta esta cotidianidad de silencio, quietud y rutina, porque creo que termina teniendo algo que nunca había experimientado, el tener la ilusoria y momtánea sensación de seguridad.

6.19.2012

soy inmigrante,luego, paso por caja

Hoy en mi curso de alemán enseñaban el werden, teníamos que dibujar nuestras profesiones: lo que queríamos ser de pequeños, de adolescentes y lo que somos hoy.

El asunto aunque inocente, para mí no lo era, la mayoría de las personas generalmente eran una versión profundamente disminuida de sus sueños de niñez. Yo probablemente tenía sueños de niñez demasiado alocados como para plantearme la posibilidad de sentirme una fracasada, pero si tomamos estrictamente este criterio, está bien, lo soy. Cuando tenía cinco años quería ser músico, a los 14 probablemente nadadora profesional y en realidad ahora soy profesora de español con baja indefinida hasta que el bebé se vaya al kindergarten. En realidad no sé si a algunas de las personas que estudian conmigo les afectó la pregunta, pero vi que en sus caras  pasaba una ráfaga de aire triste.

Todos somos inmigrantes aquí, todos aprendemos como bebés una lengua que no es la nuestra, todos, como adultos, tenemos que aprender a vivir en un país ajenisísimo. Aquí me enteré de las profesiones de algunos, una, por ejemplo, había estudiado psicología en Rumanía, y ahora, le pregunté, "¿Cómo te dibujas?", y otra vez la cara semi triste: "Solo soy Hausfrau (ama de casa), y le dije: " dibújate, mujer, tienes un diploma en eso ¿no?". Y entonces me pidió más bien que yo se lo dibujara.  Y  varias, casi al unísono respondieron, somos inmigrantes, recuerda, lo que éramos antes es como si no existiese (bueno, no dijeron así literalmente pero yo lo entendí así). Entonces, supe que era verdad.

 Ya hace algún tiempo estoy cansada de ser inmigrante.

Algunas cosas en mi vida han cambiado. Casi todas.  Y no puedo volver, porque lamentablemente mi esposo no tiene un trabajo de inmigrante aunque lo sea. Pero cuando lo eres, cuando pernoctas un tiempo mayor al de unas vacaciones, cuando pasa el tiempo y sabes, con toda seguridad, que al hablar sabrán quién eres tú, no eres ellos y esa condición es bonita, pero siempre, siempre llega un momento en el que te cansas de ser el otro, y necesitas lo tuyo. Pasas por caja y pagas carísimo el hecho de que has tenido la oportunidad de ponerte en un lugar que trasciende a ti mismo, a todo lo que tú creías antes que era correcto, y bueno, y malo y ajeno. Ganas mucho, pero  quien crea que es solo eso se equivoca, pagar, pagar a plazos un crédito con intereses muy altos que no terminan sino un día, tal vez ese en el que sepas quién eres realmente tú, henchido/a de valores adaptables e inamovibles, eso, amigos, es tan difícil de conseguir, yo creo que es más difícil que ser millonario. 


5.27.2012

Podría decirse

tengo ya dos meses en el curso de integración de alemán y la verdad no he tenido tiempo casi ni de respirar. El niño, mi hijo Nicolás, se enfermó de un virus made in guardería y estuve 15 días cuidándolo, hasta que caí yo enferma y ya aquello fue el caos y la falta de manos y brazos y la voluntad para darle la comida y esas cosas cotidianas, que parecen fáciles porque uno cree que están allí por antonomasia, pero no, no están allí, las tiene uno que fabricar y emplear tiempo y aburrimiento en ellas.

Mi vida realmente es prácticamente una luz muy débil que titila y hace tic, tic, tic, de vez en cuando. Retirada de la vida pública, sin llamar a los amigos, sin hacer nuevos amigos tampoco, porque no sé, me siento cansada para mantener conversaciones en alemán, que la mayoría de las veces solo están basadas en el muchas veces forsozo papel de ser simpático. No estoy mal así, pero sé que lo que pasa es que no he tenido en estos momentos de mi vida un problema muy grave. Pero es que me siento cansada.

Había hablado antes de la rusa que estudiaba conmigo que pensaba que era... pues, la verdad, una vez la vi en la calle con un hombre mucho mayor y su hijo. Supongo se ha casado con un viejo y liga a diestra y siniestra con quien se le ponga por delante, lo sigue haciendo de manera incluso vergonzosa. Digamos que ha cambiado el campo de juego pero la esencia del deporte es el mismo.

y bueno, después de un mes sin escribir, casi habiendo decidido no venir más por aquí, me decido a seguir, no sé si para tener un registro con el cual distraerme en mis futuros años maduros, un registro que enseñaré a mis nietos o sobrinos, si alguna vez los llego a tener.

La verdad de los registros, según Freud, es el Super Yo del pasado, allí está lo que escribiste hace 10 años, o dos, intacto, allí el está el espejo de tu cerebro hace mucho tiempo, en ese espejo no te reconoces, pero lo hueles como tuyo, te complace, te averguenza, pero en definitiva, te ayuda a reencontrarte contigo mismo.

Beijos.

4.11.2012

Cuánto tiempo ha

Tiempo tenía sin escribir. La gracia es que no me he olvidado del blog, lo pienso pero no puedo sentarme últimamente a escribir como se debe. Hace dos semanas he empezado un curso de alemán intensivo. Conseguimos la opción de que me cuiden al bebé en una guardería muy cutre pero funcional justo al lado del curso. Cualquier lloro del bebé llaman a la madre a la clase y estás con el bebé si este se porta como no debe. Creo que soy la única madre occidental en esa guardería, el resto son musulmanas. Aún no puedo comunicarme con nadie porque no hablo el alemán suficiente como para tener una conversación más larga de 5 minutos. Al menos en lenguaje tarzán me logro comunicar pero es realmente difícil establecer la conversación que te gustaría. La mayoría de las musulmanas hablan mucho mejor que yo alemán; deduzco  que, o se las han tenido que tragar mucho y así, a los golpes, han aprendido, o que tienen más tiempo que yo aquí. Hay gente que tiene mucho tiempo en Alemania y no habla alemán. A veces no entiendo como alguien con muchos años en el país no pueda sostener una conversación en la lengua. Supongo que se dejan llevar por los guetos que se forman alrededor de su cultura. Entiendo que es normal, teniendo en cuenta el carácter un poco cerrado de los alemanes.

En mi curso llegó una rusa que tiene 7 años en Alemania y no sabe hablar alemán. Es muy guapa, diría yo que llamativa. Me resulta increíble que no hable la lengua. Por un momento pensé que era puta. Corrijo, sigo pensando que es puta, pero no me atrevo a asegurarlo. No se viste provocativa totalmente,  pero el pelo parece una peluca, lleva la boca pintada de rosado fosforescente,  botas altas, casi hasta las rodillas con brillantes falsos, me recordó por un momento a las putas guapas de la calle Montera. Los chicos de la clase le han caído encima y ella les sonríe como ligando con todos. Hoy estaban hablando del significado de la palabra Küssen (beso) en alemán y ella saltó inmediatamente y tiró un beso al aire para ilustrar a toda la clase. La verdad me parece muy simpática, pero su verdadera profesión deja mi mente al acecho. Me dijo que era Verkaufrau (Dependienta). Cómo puede ser Verkaufrau si no habla la lengua.

En fin, mis historias en este curso no son más interesantes que las del anterior, hay una diferencia grande entre los inmigrantes que hacen el curso de integración medio día y los que lo hacen de noche.

Y me extiendo mucho, ya hablaré mejor del tema en otra ocasión.


3.22.2012

Los hermanos Kamarazov

Me bajé gratis del Kindle "Los hermanos Kamarazov". Me lo comencé a leer por mi adolescencia, lo dejé, lo terminé mucho tiempo después mientras leía un montón de libros más al mismo tiempo y ahora, para comenzar una relectura que me apetecía, me dispuse a comenzar otra vez este libro.

 En el kindle no puedes medir  un libro por la página en la que vas, sino el porcentaje  de libro que llevas leído. A mi me gusta más la cuestión de las páginas, pero como es un tocho el libro, no lo quiero comprar en papel, por si me vuelvo a mudar...
El hecho es que desde que comencé  no he podido abandonarlo. Cualquiera podría pensar que las lecturas del siglo XIX son aburridas, pero al contrario, yo que me he hecho asidua lectora de novelas de esta época quedo prendada ante las plumas, por supuesto, más talentosas y emblemáticas. Es evidente que "Los hermanos Karamazov" hasta el 23%, que llevo leído, y de lo que mis recuerdos sirven de aquella época adolescente de mi primera lectura, es la caracterización perfecta y dramática del alma humana que no ha cambiado de 150 años ( a grosomodo) para acá. Los diálogos, el cinismo, el debate moral, la bondad, la ira, el odio y erosión de los modales que se despliegan según el estrato social de los personajes es tan perfecto, tan concentrado en las palabras, tan dibujado en sus contornos conteniendolo todo, que es imposible no volver a pensar y requeteasombrarse de lo genial que fue Fedor Dostoievski.

Mi post de hoy no quiere ir de Alemania porque estoy en una de esas etapas en las que no me sigo enterando de nada y ya, sinceramente, paso del alemán. No sé cómo es el doloroso proceso de aquellos que aprenden una lengua en el país sin poder visitar la suya. Yo visito la mía a través de las páginas traducidas del ruso de "Los hermanos Karamasov", me maravillo, me recreo y me encantaría poder entender en alemán como entiendo en español, poder leer a Goethe en su lengua original, pero lamentablemente por ahora mi frustración hace que estos propósitos se rindan y descansen temporalmente en el armario de las toallas tiradas.

Besos mil.

3.11.2012

Mi motivación

Hace algunas semanas un periodista contactó a mi marido porque estaba haciendo un reportaje sobre los españoles o gente del sur que vienen a trabajar a Alemania. Mi marido gustoso aceptó hacer la entrevista pero luego el periodista pensó que sería también interesante si se me incluía a mí. Raúl me preguntó si me interesaba y la verdad es que pensé que era una oportunidad más para practicar mi inglés.
El martes pasado quedamos entonces en una cervería muy acogedora que queda (las paredes son de cristal y tiene ramas de un árbol con hojas pegadas a las paredes de cristal)  al lado de mi casa. Nos tomamos un café y acto seguido el periodista empezó a hacer preguntas del estilo: ¿Por qué han venido a vivir a Alemania? ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación? ¿Se han cumplido las expectativas que esperaban? ¿Cuáles son sus planes a futuro? 
Ante esta última pregunta me quedé un poco insegura, no sabiendo qué contestar. No me siento mal aquí, pero la verdad es que el no hablar la lengua me  pone mis metas en un espacio futuro un poco incierto. Hemos descubierto que aquí en los cursos de integración, si tienes un bebé, pueden cuidártelo mientras estás en las clases, eso es una maravillosa noticia teniendo en cuenta que yo no pensaba que esa posibilidad existiese.

Pero sigo insegura, quiero ser optimista pero no sé cómo, no me siento avanzar como es debido. Yo sigo estudiando lo que puedo, escuchando y la verdad, a medida que pasa el tiempo, vas metiéndote en la lengua poco a poco (CON EL ALEMÁN Muy poco a poco). Pero no sé qué hacer en mi futuro. Tal vez ando un poco perdida. Cuando estudié mi carrera y me gradué con un excelete promedio, desde el inicio tenía claro qué era lo que quería y la verdad pasé cinco años estudiando y mirando el pénsum de estudios porque yo solo quería escalar materias y pasar de un semestre a otro para finalmente terminar con aquello y con buenas notas.
Ahora no sé muy bien lo que quiero y creo que eso se debe a que veo inviable mis metas dadas mis circunstancias. ¿Qué es mejor? : Ser optimista engañado o un pesimista bien informado, con las probabilidades en la mano. Creo que el haber estado en España me hizo dejar de creer en mis sueños.

Chau!

3.05.2012

Bis Baden

En Alemania todas las palabras que tienen Baden hacen referencia a la existencia de aguas termales en los alrededores. Este fin de semana estuvimos tan solo unas horas en BisBaden. No lo vuelvo a repetir para quedarme solo unas horas. Llegué casi para ser recogida con pala a mi casa. Salir con un niño, como ya he dicho, es todo un acontecimiento y ayer no fue menos. Últimamente el tren me resulta un poco agobiante, sobre todo porque tengo el estrés de que el niño se mueve mucho y quiere caminar y gatear en medio de los vagones. Mi hijo yo pensaba que era tranquilo, pero es un terremotico que habla, balbucea, grita y le guiña el ojo a las rubias guapas (solo las guapas) que se sientan frente a él, es un ligón, vamos. 

BisBaden queda un poco más arriba de Mainz y la verdad es hermoso (igual de gris y con el mismo estilo de iglesias que ya he visto mil veces), dicen que en esta región está concentrada la mayor cantidad de ricos de Alemania y de paso hay muchísimas mansiones en las afueras de la ciudad, pero yo no las vi, porque como solo estuve unas dos horas, me dio tiempo de comer y eso sí, tomarme mi cervecita, que me estoy haciendo adicta ya a las cervecitas alemanas.
Alemania tiene unas cosas buenas y es que se lucen con los dulces. Aquí les presento una típica pastelería, de miles que hay. En cada esquina se te hace la boca agua y tus posibilidades de engordar se multiplican.

Abajo estaban las tartas, pero no quiero que engorden ustedes también.
Por último, para que vean el efecto revitalizante y maravilloso que debe resultar tras haber superado una semana de Spa, masajes y aguas termales: Una fotico que da cuenta de cómo son calentitas las aguas en Bisbaden.



Y esto por hoy, porque me voy hoy a Frankfurt al  Flughafen= Aereopuerto en alemán a buscar a mi hermano que viene a visitarnos. Buen día a quien me lea.

2.29.2012

El machote man y las generalizaciones

Machote man: poster de la obra de teatro.
Al lado de mi casa hay un teatro, aún no he ido a ninguna de las presentaciones, pero cada vez que paso por allí veo los posters de las obras que ponen en estreno. la primera se titulaba "Machote, man" y supongo que hablaba del machismo. Busqué en el diccionario si existía la palabra Machote en alemán y me salió esto lo que quiere decir que el término tiene una traducción pero no existe como tal en alemán sino que se apela a la palabra Kerl. 

Deduzco que lo alemanes tienen muy internalizado que los machos solo son latinos y los Machotes, específicamente, solo son llamados en el idioma español. Entonces, porqué no, he  de pensar que los alemanes creen que los hombres españoles y lationamericanos son todos unos machistas.

La forma en que los tópicos dominan el comportamiento de las masas no deja de sorprenderme. La caricatura del machista que seguramente era el objeto de esta obra que no voy a ver (porque no me voy a enterar ni del 5%), no solo prodiga maneras de persuación sino también estimula la creatividad, la burla, la admiración y el recelo.

Cuando eres inmigrante  compras todos los tickes de lotería para que la gente te categorice por el sitio de dónde provienes. La vida es más compleja, según mi experiencia. Esa sensación de categorización la sentí mucho en España. En Alemania, hasta los momentos, no. Supongo que la gente categoriza para ahorrar tiempo, dinero, y energías, me pregunto yo cuántas cosas buenas podríamos perder, sencillamente por estos ejercicios del ahorro.


2.22.2012

Freiburg

Frei= Libre

Burg= Ciudadano



No hay grandes edificios en esta parte de la ciudad, sin embago en las afueras hay muchos.

 Posee un casco histórico bastante conservado, lo que quiere decir que no fue tan castigada en la segunda guerra mundial. Este fin de semana estuvimos en Freiburg para ver los carnavales. No son los más aclamados de Alemania ( los mejores, supuestamente están en Köln= Colonia, para hablar en cristiano). Me comí unos donouts chiquiticos sin crema alguna, solo un poco de azúcar y estaban deliciosos. A mí la comida alemana no me gusta pero esto se sale.

 Ahora mismo continúo con mi propósito de estudiar alemán y ponerlo en práctica, me siento contenta porque ya puedo pedir cuando salgo a comer con mayor propiedad, y si me concentro mucho, puedo entender los ininteligibles sonidos que emiten los cajeros de los supermercados cuando te dicen la cuenta final que tienes que pagar.  Del resto, intento mantener conversaciones totalmente imposibles con mi cuñada (que vive en Alemania desde hace 10 años, por lo tanto, habla alemán perfecto), ella pacientemente me mira y espera, pero mi vocabulario se me queda trancado y paso inmediatamente al inglés o al español (Me siento un poco frustrada por esto).

 Siento, que para tres meses que tengo aquí, debería hablar mejor, pero, seamos francos, yo no puedo estudiar ni salir a conversar porque el bebé me lo impide mucho, pero ahí voy, intento tratar de entender lo que dice la gente en la calle, hago el esfuerzo, lo juro, pero, es complicado.

Mis conclusiones, por los momentos son:

1) Necesito 10 años para aprender alemán.

2) Seguramente mi criatura sabrá hablar alemán mejor que yo.

3) Tendré que dedicarme 3 horas diarias para que en un año se note.

Mis planes:

1) Poder llegar a un B1, esto lo veo así como escalar una montaña y arañar la última piedra que te dice vale, ya estás en el B1 es decir, medio hablar con muchos errores , ofrecer mis maravillosos conocimientos en mi lengua materna y agarrar a alemanas/anes que estén sufriendo con el español y que quieran hablar conmigo a cambio de su alemán.


¿Cuándo llegaré al B1?

En realidad tocaban canciones de bandas y nada apropiadas al carnaval, pero la gente muy animada
Freiburg es la tierra de Heilderberg y Max Weber, yo hubiera querido, de nuevo, estar más tiempo y haber podido explorar un poco más. Lo que pude ver vale la pena, sobre todo su iglesia que tiene unas gárgolas de lo más curiosas (no les tomé fotos por decoro).



Había muchas brujas y todas tenían una barriga presumiblemente cervecera.
Hacía esta vez menos frío y sí pude sacar la mano y apretar Click

2.15.2012

Estrasburgo

 Este fin de semana nos fuimos a Francia. Karlsruhe es una ciudad tranquila, bonita, pero sin nada más allá que recorrer (supongo) una vez tienes unos meses viviendo aquí. Y como ya hemos visto lo mismo y lo mismo porque no viajamos ni salimos mucho, te provoca ir a otra cosa y vas a Estrasburgo, que queda cerquita de Karlsruhe.


única foto que pude tomar porque había un toldo y no hacía tanto frío. Saqué mis manos de los guantes y con aquel frío apreté click, no tuve el valor de tomar más.
 Cuando se tiene un niño pequeño, un bebé, tu vida social se ve ostenciblemente mermada. No puedes coger el bolso, abrir la puerta y salir a la calle, así, sin más. Lo que antes se daba por supuesto, con un niño pequeño, un bebé, es algo titánico. Darle de comer, para que aguante sin llorar unas cuantas horas, cambiarle el pañal y la ropa si está manchada, mojada, etc. Puede ser que después que le cambias el pañal, echa unos pedos y te asustas porque resulta que se ha hecho caca y tienes que volverle a quitar la ropa (Y estamos en invierno, señores) para limpiarle, lavarle el culete, echarle crema y volverle a poner la ropa (Estamos en invierno, repito).

En fin, que a pesar de todas estas cosas incontables, una vez que lo has metido en el saco de invierno, le pones la bufanda, el gorro, la manta encima del saco; le has preparado ya la  comida que puede necesitar, los utencilios para cambiar los pañales, la toalla, el biberón de agua, el biberón de leche, el termo, y ya, que me canso...: PUEDES SALIR. Entonces ¿ puedes salir? NO, porque te das cuenta que tú misma estás como una loca, no te has peinado, no te has maquillado ¿Qué es eso?, no te has puesto los calcetines, lasb otas y la bufanda, porque, repito, estamos en invierno.

En fin, sales. Y vamos a Estrasburgo. Cuando llegamos a Estrasburgo buscamos un parking y no hay. Nos metemos finalmente en un estacionamiento sabiendo que ya hemos cruzado la frontera francesa y que todo, por supuesto, se pone más caro.

Y entonces sales a la superficie y hace -8 y entonces te provoca llorar porque tienes años que no sales y lo que quieres es ver gente, mirar tiendas y cosas distintas a las que ves todos los días, uno detrás de otro, pero hace -8 y tus ganas de ver mundo se agotan, carraspean, vacilan, porque -8 es algo más poderoso que tu propio encierro, tus propias fuerzas, tu propio estudio aislado del idioma alemán.

Pero vale la pena, porque al menos, escuchas hablar francés, que es más bonito que el alemán, y te dicen que no saben hablar alemán, aunque Estrasburgo es casi mitad Alemania y mitad Francia en una misma ciudad. Miras a la gente y te das cuenta que están mejor vestidos que en Alemania, pero los alemanes son más simpáticos y sonríen más (aunque parezca increíble).  Entonces dices, ya , qué bonito, quiero venir aquí de nuevo, y es el mayor deseo que tienes porque con semejante frío no se puede disfrutar, ni ver, ni pensar en lo bonitas que son las calles, las tiendas, las cosas.

Y cuando regresamos, tristemente, sin haber visto mucho, deseas con toda tu alma que Dios te de vida, salud, dinero y disposición de tiempo para volver a ir, pero esta vez, en verano, claro.

2.08.2012

Nieve

Ahora mismo cuando hace más frío (somos contradictorios, creo) apetece más y más salir a la calle, comerte un helado y ponerte la ropa de verano que no te pones desde octubre. En agosto deseas el frío y ahora solo deseas que llegue el calorcito. QUIERO UNA PLAYA,por el amor de Dios!!!!!!!



La nieve, a pesar de todo, es bonita, provoca revolcarse en ella ¿A que sí?




karlsruhe en invierno desde mi ventana de la cocina (sitio estratégico)

2.03.2012

CIUDAD CONGELADOR

Karlsruhe está hecha un congelador. Hace ya tres semanas empecé mi curso de alemán grado 0.0.0. y salgo a las 9. 00 pm.  He comenzado (me siento muy orgullosa de decir esto) de no enterarme de absolutamente nada a enterarme de qué va la cosa, aunque la mayoría de la información la obtenga del contexto. Este contexto puede decirse que puede venir del guiño del ojo de la tía al tío, del pelo y aspecto de la persona que habla (Friquis, señoras respetables, viejos malhumorados, niñas en minifaldas), del clima y de los bebés. Como siempre ando con bebés, cuando alguien me habla y pone cara de ñoño, yo sé a qué se refieren y entonces, casi sin que me pregunten digo: achs monate (ocho meses). Entonces quedo muy bien porque esbozo una sonrisa de perrito que no ha roto un plato y me sonríen hasta que digo, Guten Tag (Buen día), y se acabó el asunto. A pesar de todo esto, salir con el bebé es algo para pensárselo. Hace mucho frío.
Ayer, por primera vez en mi vida, viví la experiencia se sentir que en mi cara se posaba una bandeja de acero inoxidable, vacía, que había estado metida en el congelador por lo menos dos años. Es algo así, pero es interesante, porque como he vivido en tierras tropicales, para mi -10 es un acontecimiento que me gustó vivir y para repetirlo, aunque suene suicida, salgo recurremente a la terraza en guardacamisa, con en fin no sé si de  enfermarme o sencillamente vivir una vez más esa  ignota sensación de ser un pedazo de carne que se congela y está vivo, afortunadamente. Recomiendo ampliamente esto a todos los que vivan en clima tropical y nunca hayan vivido esta experiencia, porque más que la nieve la sensación insoportable de entumecimiento es maravillosa de ser vivida, siempre cuando a solo 150 cm de ti, te separe una puerta, que tras ser cerrada, te haga sentir con sus 25 grados, a salvo.



1.26.2012

Mi libro electrónico

Tengo un libro electrónico, sí. Por mucho tiempo dudé en comprármelo hasta que un amigo me habló de sus múltiples maravillas (puedes almacenar muchísimos libros, no te cansa la vista, puedes subrayar, escuchar música clásica mientras lees, puedes pasar las páginas sin ningún tipo de incomodidad, etc).

En realidad lo compré  como un acto desesperado cuando daba pecho a mi bebé recién nacido y no tenía televisión, y me quedaba viendo al techo, obstinada, durante casi 12 horas al día. El hecho es que siempre fui en contra de los libros electrónicos y ahora, reconozco, que en mitad de la noche, cuando el insomnio me acecha, no me queda otra que encender mi débil lámpara de sal y apelar por el pequeño aparato sin moverme ni cambiar de postura, cosa que tenía que hacer con los libros de papel. Y por esta y no por otra razón los últimos 5 libros que he leído los he leído a través de mi libro electrónico AmazonKindle. Lo mejor es que pude aprender muchísimo inglés con este aparatejo, porque los libros de Lord Byron que me leí, los leí con el lector electrónico speech mientras mis ojos recorrían las múltiples páginas. Y en un idioma como el inglés, el ver la palabra a la vez que la escuchas significa una ayuda incalculable.

Pero a pesar de todas las bondades de todo esto, puedo decir que los libros en papel tienen el sabor de aquello que es más palpable. He comprado, por recomendación del excelente blog entre montones de libros , un libro en papel que pedí por Amazon (Traducción de La hija de Robert Poste); como está en español me sale por un ojo de la cara, pero en fin, lo pedí y creo que voy a pausar mi etapa del libro electrónico para volver a sentir entre mis dedos las páginas que se deslizan y poder subrayar los pasajes que me gusten con un lápiz de grafito y poder dibujar florecitas en las esquinas de las páginas y poder tocar, con toda su gorda maginitud, las páginas juntas, llenas de cosas interesantes, de paisajes descritos, de aventuras y diálogos, en su extensión real, en su coposición química palpable y sin cifrar  0 o 1nos. Creo que va siendo tiempo de alejarme de las montañas de información para deleitarme con lo tangible.


1.17.2012

Heilderberg y Oporto

El fin de semana pasado estuve en Heilderberg (Una ciudad que tiene la universidad más antigua del país y un centro histórico que no tiene pérdida); cuando llegué a la estación de trenes (Banhhof), me di cuenta que había dejado la cámara fotográfica en mi casa.

Es curioso pero antes nunca se me olvidaba, la llevaba a todas partes y en mi estridencia de semi adolescente tardía, era capaz de maquillarme para verme mejor en las fotos.Ahora no hago eso (¡Oh, señor ! ¿¿soy más seria??), siempre olvido llevarla, pero supongo que por un lado tiene también sus ventajas, puesto que al no tener un fijador de imágenes automáticas, hay un mayor esfuerzo de la memoria por retener aquello que es inusual, nuevo, y que acapara la atención. 

Del castillo (Heilderberg tiene un castillo), puede decirse que sufrió un cataclismo castillezco por parte de los franceses, a quienes les gustaba mucho destrozar castillos ajenos. Esto fue en el año 1693. El castillo está compuesto por varias ruinas y lo que me pareció más curioso, porque sinceramente, a mi los castillos en ruinas, como hay tantos en Europa me interesan solo cinco minutos, fue que la segunda puerta fue construida en solo una noche, por orden del señor Federico V, que quería sorprender a su esposa (fíjate tú lo buen marido que era) y así erigió esta joya arquitectónica. 

 Tienen también un tonel de cerveza de  220.000 litros de capacidad. El tonel se construyó hace 200 años y tenía un sistema con bomba que les permitía llevar el líquido directito a las mesas opíparas de los salones reales.


La foto esta no es Heilderberg, es Oporto, donde estuve de luna de miel, por allá por el 2010. Se me pareció mucho la ciudad a aquella otra portuguesa que visité en muy distintas circunstancias.  Las dos me parecieron encantadoras, creo que las ciudades partidas por ríos tienen un encanto mayor. Algo hermoso, maravilloso, patente aquí en Europa donde todo intenta tener un cierto decoro estético.

Oporto
En América Latina, donde pululan países subdesarrollados, semicomunistas, donde en algunos sitios lo que importa es sobrevivir, el día a día y no el más allá, es normal encontrar debajo de esos puentes que cruzan los ríos un mundo subterráneo alucinante, donde todas los bajos sentimientos y la cara cruel del ser humano sale a la luz. La cara de abajo de estos puentes suele ser sombría, dantesca, terrible.  No quiero enumerar las cosas que en algún momento de mi mediana existencia, tuve que saber sobre este submundo, solo he de decir, que aquello peor que imaginen, agregad una pizca de chile con bachaco picante indígena y más, más, más.

A la salud de los puentes bien habidos, reflejados por miles de fotos turísticas, esos donde aún no ha llegado la extrema pobreza.




1.12.2012

Entender un idioma (El alemán)

el Super detrás de casa, muchas biciletas, todo muy apacible.
A veces la repetición de los días puede hacer que los sueños que tienes cuando duermes se hagan más extraños. No sé si es porque al carecer de experiencias que me conmocionen termino por echar mano del inconsciente, y de todo el patuque de recuerdos extraños, impresiones, obseciones y fantasías que he experimentado a lo largo de mi vida.
Esos ojos despiertos son los de  mi pequeño Nicolás. Lo cuido todo el día, le invento juegos, le leo los cuentos de TEO, aunque sean para un niño de dos años. Investigo en internet sobre los ejercicios que debe hacer, lo ayudo a que gatee pero mi trato humano se limita a él y a mi marido, cuando llega de trabajar. Comienzo a sentirme como en una isla desierta. Cuando voy al parque, no quiero que me hablen, me siento nerviosa, porque no me gusta decir que Ich Kain Nich Spreche Deutsch (Si está mal escrito, perdonen).

Hasta ahora, intento escuchar las conversaciones en la calle, lo que se dicen y responden, intento leer "El amor en los tiempos del cólera" en alemán, aunque no entienda nada, solo para familiarizarme con las estructuras ( Y que feo es en alemán, un libro que era tan bonito en español).

Hasta ahora, intento tragar como a una medicina todos los programas de tele basura  (no comulgo con la tele) para solo escuchar hablar.

Sigo sin enterarme.

Super! (ellos dicen Supa!)
La vista desde mi ventana






1.09.2012

La comida en Alemania

Mi desayuno.

En realidad, la comida alemana no me ha dejado una gran impresión. Cuando vine de Venezuela a España me llevé la sensación de que los españoles comunes, con el poco tiempo que tenían, optaban por comerse unos ñoquis prefabricados pasados por el microondas al menos cinco minutos. Pero la verdad es que en España la gente que puede prepara su comida y lo hace comprando en esos grandes mercados de barrio que tienen de todo (Yo iba al mercado de las Ventas, que es genial), dícese cestas de madera con frutas de todo tipo, al precio que tu quieras pagar según la calidad.

En Alemania hay de todo, pero no es lo mismo, la mayoría de la comida es prefabricada, te pueden vender hasta las sopas de lentejas (que también las hay en España) con salchichas, metidas en una latica que compras y usas según el apuro, y cuando las pruebas, saben desabridas y no te dejan ese frescor calentito de la comida casera. 


En Alemania se comen salchichas, hay salchichas por todos lados, y no solo eso, jamones de salchichas y unas coles moradas que comen hasta más no poder. 

He comido en buenos restaurantes alemanes y la comida es deliciosa, pero es curioso que los restaurantes italianos (hay muchos italianos aquí) y los turcos sean la mayoría, al menos aquí en Karlsruhe que es donde vivo yo. 

1.02.2012

Fin de año en Alemania

Los alemanes beben mucho. Es lo que he podido ver en mi primer fin de año que paso en el país teutón. La relación de los alemanes y la bebida responde a un tópico ampliamente conocido: La cerveza. Alrededor de 131,7 litros por persona al año. Quien no se haya deleitado con una cerveza alemana en su vida debe hacerlo, son deliciosas y la variedad es enorme . En cada pueblo, por muy pequeño que sea, se fabrica una cerveza autóctona deliciosa.
Pero los alemanes no son solo cerveza, y como son muchas cosas, yo solo me voy a ceñir a lo que mi ojo avisor conoció en la noche de fin de año (Silvester, para ellos): ya se sabe que me gusta ver a través de las ventanas, y generalmente para mí Alemania tiene mucha diversión porque los alemanes hacen muchas cosas en su casa, de alguna forma la casa es su templo y, como las calles están vacías y las farolas son débiles,  las casas tienen un contrapunto, están bien iluminadas y cualquier fisgón como yo puede observar lo que hay dentro de ellas. En una noche de fin de año generalmente se reunen amigos o familia reducida alrededor de una mesa muy bien decorada y comen, también ven la tele, y antes de que sean las doce están ya en pijamas (al menos en las 8 edificios que pude ver a través de las ventanas del piso de mi cuñado).
A la una cierran todo, apagan las luces y deduzco que solo los más jóvenes salen a tomar CERVEZA. No hay muchos cohetes estruendosos, sí puedes ver antes de las dos de la tarde del último día del año a la gente más osada (dícese gente con pinta de motorizado, tatuada, con barba de 4 años años sin peinar y piercings, niños malcriados y padres tocapelotas) comprando una paleta de lo más variada de cohetillos.  También los italianos, seres osados por naturaleza, tiran cohetes, pero los alemanes no dicen ¡Feliz año! a todo gañote, no; lo hacen bajito, tal vez se mirándose a los ojos y se desean lo mejor por siempre jamás en el nuevo año. Al otro día, nadie se atreve a estar en pie antes de las 8, las calles están vacías, absolutamente vacías. Creo que no les gusta madrugar los días festivos, ya trabajarán el resto del año.