6.28.2010

A guarda

La semana pasada estuve en Oporto, la verdad no tenía una idea específica de Portugal, su cultura, sus costumbres. Había escuchado a mi abuela hablar bien y mal de los portugueses. Ella vivió en Portugal un año en los tiempos de la guerra civil española, en medio de unas condiciones muy difíciles de hambre, necesidad y premura por conseguir el pan. Sus relatos orales siempre estaban acompañados por gestos obscenos y divertidos, dramáticos en extremo. Su histrionismo supongo provino de los muchos oficios y las acomodaticias adaptaciones vividas, supongo que cuando se acumulan muchos días de supervivencia, la gente desarrolla unos reflejos adicionales de respuesta, el carácter cambia para siempre, el mundo y la vida misma con sus placeres normales se vuelven más secundarios. Sus tiempos ,está claro, fueron turbulentos, mísera entre los míseros españoles que tenían que acostumbrarse a un país devastado por el egoísmo de unos pocos, el poder desmedido y la violencia fanática. Mi abuela tuvo 13 hermanos y su padre, un guardia civil mujeriego murió por accidente cuando un despreocupado enfermero le puso una inyección equivocada. Entonces ella tuvo que pedir pan, porque al ser la mayor tenía que cuidar de los pequeños hambrientos y descalzos hermanos. Mi bisabuela trabajaba en un hotel y no podía cuidar a los pequeños que fueron muriendo por enfermedades y accidentes a medida que crecían, borrándose del mapa de España, desparramados todos, llevados por la corriente de una diáspora de miseria. Entonces mi abuela se casó con mi abuelo (que tenía una posición privilegiada para los tiempos que corrían) ; pero a ella, por ser pobre le hicieron la vida imposible, porque mi abuelo no podía casarse con una mujer tocada por la orfandad y la mendicidad.

Los acontecimientos que siguieron a su embarazo y casamiento son propios de una novela de Corín Tellado, y a ella le gustaban mucho esas cosas, supongo le recordaban cuando era joven y guapa y vivía entre la miseria, insultada por una familia clasista. Hace un año murió en Venezuela, ya muy vieja, de 81 años, dolida por los achaques de la vejez. Yo pensé, cuando vi su ataúd, que el mundo había perdido a una mujer divertida y una narradora maravillosa de aquellos tiempos tan difíciles en un país relativamente desconocido para mí. Mi boda hace una semana, me hizo ir por casualidad a la aldea donde ella nació y se crió con sus trece hermanos por allá por los años 30 y 40 del siglo pasado. El pueblo fronterizo con Portugal me hizo entender muchas cosas de sus relatos de extraperlo, sus carácter rural, sus recreaciones narrativas, esas que finalmente se hacían realidad en un momento a cada kilómetro que el coche avanzaba por la carretera. Creo que es interesante conocer tu pasado y tus orígenes mucho tiempo después de haber nacido, ya , en mi treintena, encontrarme con el sitio de aquellos relatos de niñez fue una sensación divertida de reconocimiento, descubrimiento y comprensión de muchas cosas, como cuando entiendes finalmente aquel problema de matemáticas que se te hacía difícil, o cuando descubres una verdad histórica o una información que pone la pieza que faltaba en el rompecabezas.

6.13.2010

vuelta

A todas las personas que me han leído pido mil disculpas por no haber estado aquí. Mi blog ha decaído porque a veces estamos así, con pocas cosas que decir. Siento que mi vida se vuelve menos profunda, soy más simple y eso resuelve muchos problemas.

saludte