12.29.2007

El soldado de plomo


Por las alcantarillas se puede ver la ciudad subterránea. Observo al maloliente pez de color azul que me añora. Yo estaba antes en las alcantarillas. Me mecía en ellas, viajaba en una enorme embarcación que me transportaba en lo más adentro de los países obscuros, fangosos, pegostosos. La basura era mi reino y mi aventura, compartía el enorme júbilo con las cucarachas y me encantaba comer desperdicios. Yo no siempre fui de allí, antes y ahora, juego a ser un señorito decente a quien le gustan bastante las tardes de hojitas que caen y el canto de los pajaritos.

Me encantaba el olor de las flores y el ambiente vegetal. Pero la basura es mejor: no hay que estarse bañando, aseando, preocupándose, no hay que decir buenos días pequeño tirano, aquí estoy pequeño tirano, que bueno que me vas a golpear pequeño tirano.

Ahora, cuando me transportan por la calle, busco con anhelo a las cloacas, veo a la gente inconsciente, que huye enfadada de esa agua bendita para mí. El agua de las cloacas, que me ofreció alimento durante mis momentos más obscuros. A ella no le importaba quién era, ni mi cuerpo de plomo, ni mi condición de pobre soldado, ni mi frágil y deformada embarcación: ella me abrió sus brazos entregándome su amor fraterno, me acogió como a un hermano, como a un habitante más.

Y ahora, ahhhh, tengo que andar con un niño malcriado que se hace pipi en la cama, que me tira a la pared cuando no le parezco conveniente, que me golpea y me enfrenta con los otros soldados más malogrados que yo. Por un tiempo concentré todos mis esfuerzos en instarlos a la rebelión, pero los muy cobardes me fallaron. Traidores del demonio, vayan a sufrir ahora con el monstruo malcriado que come chocolates antes de dormir. Sufran mientras yo, en esos instantes pequeños de felicidad sueño con volver a las alcantarillas y encontrarme de nuevo con el gran pez azul que me sonreiría incrédulo de verme de nuevo y me diría con los ojos brillantes: qué bueno que has vuelto.

12.21.2007

DE TODO UN POCO

Ante todo, ilustres visitantes, quiero desearles que sean felices en esta navidad. Pero pensándolo bien, no sólo en esta navidad, sino en todos los días de sus vidas (lo más que puedan, en resumen).

Hace más de un año que abrí este blog para escribir lo que me preocupaba, hice dos o tres artículos y lo dejé de ese tamaño. Luego, por circunstancias de la vida, lo abandoné. Después volví cuando tenía tiempo libre y ahora lo hago para ejercitarme en la escritura y para saludar a buenos y gratos compañeros que he conocido en este mundo tan grande que no sabía que existía. Y bueno, estoy muy contenta de ser parte de esta red internáutica que se comunica y comunica y comunica (hermosamente, diría yo).

Les dejo mi mensaje de esta navidad y bueno, de paso les comento que no he tenido mucho tiempo porque he estado resolviendo problemillas que he tenido con compras que he hecho por internet y que tengo pendientes(Al final estoy harta y no las voy a hacer)luego de enterarme de la fabulosa medida del super intendente Trino Alcides Díaz de la anulación a partir del 31 de diciembre de las tarjetas de crédito prepago de Cadivi. Sólo dejaré en claro, que estos funcionarios me dejan cada día más estuperfacta con su desfachatez y su ridículo. Son tantas las anécdotas que puedo referirles con respecto a las cosas absurdas del gobierno, que podría llenar con ellas sesenta biblias ( no sé si exagero pero estoy cerca) escritas, con sus incomparables derroches e idioteces. No diré más, no voy a extenderme, estoy molesta de tener que vivir como vivo no teniendo la necesidad.

Quiero decirles que acabo de terminar el tercer volumen de El cuarteto de Alejandría y estoy la verdad encantada con lo exquisito del libro, las imágenes, la maravillosa forma de presentar a los personajes en distintas perspectivas, la terrible y a la vez alucinante descripción de las costumbres y maneras de vida de los Egipcios. Es Fabuloso, y una de las escenas más bellas que habré leído en mi vida, a mi gusto, es esa que leí en Montolive, ese pasaje en el cual Montolive va a buscar a Leila y se desplaza en su coche por la carretera alejandrina, recorriendo la ciudad mientras una lluvia tenue se esparce por el ambiente, Montolive entonces descubre el peso de las ciudades, del tiempo y de su propia vejez mientras expectante, se dirije al encuentro con su vieja y entrañable amiga, con esa ex amante a quien tiene muchos años sin ver.

Es maravilloso, recién comienzo Clea. Recomiendo a este escritor ampliamente y al El cuarteto de Alejandría para quien no lo haya leído y pase por estas páginas.

Feliz Navidad, lean mucho y vivan mucho.

12.15.2007

Las "haches" rupestres


He estado un poco falta de inspiración, mis lecturas sólo se han remitido a fijar de manera sólida e indeleble esas interminables reglas de ortografía que la Real Academia Española con tanto esmero nos ofrece “cada año”. Digo cada año porque es que son realmente una pesadilla todas esas normas mutables de acentos, comas, palabritas escritas con b/v, c/s/z, h, g/j, etc.

Cualquier mortal que intente creer---ilusamente--- que logrará de buenas a primeras saberse todas las acepciones con todas sus excepciones está muy equivocado. Cada uso de duplas o tríos de letras tiene sus singularidades y no es una, son varias. Aparte de esto cada regla de signo de puntuación también tiene subusos y amalgamados que terminan resultando una absoluta confusión mental para quien los lee. Bastaría entonces tener una mente prodigiosa para poder manejar de manera maquinal (recitando con cada uso, cada razón de acentuación, cada porqué de la coma, cada distinción de un paréntesis de un guión largo) las reglas de ortografía. Con la práctica y los años, obviamente esto se termina dominando, pero comprendo que para cualquier estudiante promedio termina siendo un verdadero castigo.

Sé que el ilustre escritor ganador del Premio Nobel Gabriel García Márquez abogó porque estas reglas fueran abolidas: porque esas “haches rupestres” terminaran de ser un deber en ciertas palabras, porque esas v/b fueran desterradas en sus diferencias, porque en fin, todas las letras fueran iguales; algo así como un socialismo de la ortografía (jeje). Salieron inmediatamente poderosos detractores, escritores de gran renombre e igual peso, académicos preocupados por no perder su trabajo (enseñando estas reglas fastidiosas que tanto hacen preocupar a quien quiera que no se las sepa). Y bueno, el cuento ya es sabido, a pesar de que era el mismísimo escritor de Cien años de soledad todo quedó absolutamente igual y las reglas de la Real Academia siguieron como siempre; cambiando, quedándose, obstinando y frustrando a tantos y tantos estudiantes de español en el mundo.

Afortunadamente todo quedó así (según mi humilde criterio) porque son necesarias y porque constituyen la base de la estandarización del código español. Sin embargo, en mi corazón, en mis tiernos sueños y en mis deseos más hondos y profundos estoy de acuerdo con Gabo; sí, porque también me parece que a veces tanta perfección, esmero y cuidado por las formas del lenguaje hacen de él un mamotreto acartonado, como un muñeco de torta, que muchas veces diluye la esencia de lo que se quiere transmitir, de la esencia semántica, del maravilloso poder de comunicación.

Yo siempre fui una vaga y siempre tuve errores ortográficos, lo confieso, y sé que he leído mucho más que muchos amigos que ostentan tener una perfecta ortografía. Pero es que yo nunca le hice caso a la forma en la que estaban escritas las palabras; yo me metía tanto en la historia, vivía tanto con los personajes, lloraba y me alegraba tanto con ellos y con el autor, con su estética y con su belleza literaria, que olvidaba por completo ponerle atención al lugar preciso en el que estaban escritas las comas o la forma en que se escribía la palabra lijane, por ejemplo. Así que sí, me costó mucho, y seguramente tenga que seguir estudiando, poniendo cuidado cada vez que lea---siendo buena chica y buena maestra---porque ni modo que se me vaya a castigar como una hereje por cometer un grosso y fatídico error : Una imprudente falta de ortografía.

12.07.2007

Robert Desnos / " Los espacios del sueño"


Este poema me parece tremendo, pertenece a una edición preparada por Mauro Armino, de la Antonlogía de la poesía surrealista, publicada por la casa editorial Alberto Corazón, estas traducciones son difíciles de conseguir y me parecen realmente excelentes. Pido concentración al leerlo, es un poema maravilloso que seguro dejará un gusto similar al de una excelente comida...

Disfrútenlo.

Los espacios del sueño Robert Desnos


En la noche están, naturalmente, las siete maravillas del
mundo y la grandeza y lo trágico y el encanto.
Los bosques chocan confusamente con las legendarias
criaturas ocultas en las espesuras.
Y estás tú.
En la noche está el paso del caminante y el asesino
y el del guardia de orden público y la luz del reverbero
y la de la linterna del trapero.
Y estás tú.
En la noche pasan los trenes y los barcos y el espejismo
de los países en que es de día. Los últimos alientos del
crepúsculo y los primeros temblores de la aurora.
Y estás tú.
Un aire de piano, un sonido de voz.
Una puerta golpea. Un reloj.
Y no sólo los seres y las cosas y los ruidos materiales.
Sino también yo, que me persigo o sin cesar me adelanto.
Y estás tú inmolada, tú a quien yo espero.
Extrañas figuras nacen a veces en el instante del sueño
Y desaparecen.
Cuando cierro los ojos, floraciones fosforecescentes cobran
vida y se marchitan y renacen como carnosos fuegos
artificiales.
Países desconocidos que recorro en compaía de criaturas.
Y estás tú sin duda, oh bella y discreta espía.
Y el anima palpable de la extensión.
Y los perfumes del cielo y de las estrellas y el canto del
gallo que tiene dos mil años y el grito del pavo en los
parques en llamas y los besos.
Y las manos que se estrechan siniestramente bajo una
luz blancuzca y los ejes que rechinan por tutas espan-
tosas.
Y estás tu sin duda, la que no conozco, la que conozco
al revés.
Pero que presente en mis sueños te obstinas en dejarte
adivinar sin aparecer.
´Tú que permaneces inasible en la realidad y en el sueño.
Tú que me perteneces por mi voluntad de poseerte en
imaginación, pero que de mi rostro sólo acercas al
tuyo mis ojos tan cerrados al sueño como a la realidad.
Tú que desprecias una retórica fácil donde la ola muere
en las playas, donde la corneja vuela por las fábricas
en ruinas, donde la madera se pudre crujiendo bajo un
sol de plomo.
Tú que eres la base de mis sueños y que conmueves mi
espíritu lleno de metamorfosis y que me dejas tu guan-
te cuando beso tu mano.
En la noche están las estrellas y el movimiento tenebroso
de la mar, los ríos, los bosques, las ciudades, las hier-
bas, los pulmones de millones y millones de seres.
En la noche están las maravillas del mundo.
En la noche no están los ángeles guardianes, pero sí el
sueño.
En la noche estás tú.
Y también en el día.

12.02.2007

Corresponsal informativo: referéndum de reforma constitucional en Venezuela


Hoy me sentía mal físicamente. Vengo desde hace un tiempo sintiéndome mal por el estrés al que he estado sometida últimamente, sin embargo, tenía una ilusión desde hace días: el día de hoy es para mí (creo que también para todos los venezolanos con dos dedos de frente) muy importante.

Hoy tenía que ir a votar por la opción que me parece es la más acertada. Estaba expectante y no podía dormir, sin embargo, ya a las dos de la madrugada pude conciliar el sueño. A las cuatro AM sonó la puerta de mi cuarto: era mi padre, con cara de preocupación diciéndome que se habían metido unos ladrones a mi casa (es decir, la posada de mis padres que es donde también vivimos o suelo vivir cuando no trabajo). De allí sentí el cuerpo más magullado y maltrecho, y no sólo el cuerpo sino también la mente; porque no sólo es importante la pérdida de bienes materiales sino también la pérdida de la tranquilidad espiritual; y la verdad es que no nos dimos cuenta pero estaban las rejas violadas y los porrones de matas que obstruyen el paso en un sitio distinto a donde los solemos colocar habitualmente.

Mi madre a las 5 AM me abre la puerta y me pregunta: “¿Sabes dónde están los cigarrillos?”, le digo, como es lógico, que no, puesto que tengo ya un mes luchando contra el vicio y ando limpia de cojones. Se va. A las 6 y 20 vuelve a abrir la puerta: “Se robaron la licuadora” y yo le digo: “Pues esa es una muestra de la seguridad que gozamos todos los venezolanos”. A las 9 am me preparo para ir a votar por imaginen qué, y me encuentro que no tengo bolso, ni cédula, ni tarjeta de crédito,ni libro de Vargas Llosa “La verdad de las mentiras”, que frustración: me enfurecí.

Amanecí robada sin mi bolso que había comprado en Barcelona, sin identificación y con la enorme decepción de sentirme imposibilitada para salir a votar. A mí la verdad es que no me importaba que me dijeran: harán trampa, no me importaba que me dijeran: no va a valer de nada, no me importaba que me dijeran nada; yo tenía que ir a votar porque así lo decidí y porque creo que era la mejor opción para sentirme aún en un país democrático. Y nada, no tenía cédula, no podía votar.

Desesperada, revolví todo, pateé mi maleta que traje de Maturín, lloré de la rabia y la impotencia. Entonces sucedió un milagro: encontré una cédula que saqué el preciso día en que cumplí 14 años es decir, hace 15 años. Aquello fue como ver a Dios, me sentí encantada, me sentí venezolana, me sentí con voz. Sin ningún problema pude salir a votar media hora después y la verdad, no me importan los bienes materiales, lamento únicamente perder más la ya perdida tranquilidad, lamento que no haya honestidad, lamento que sigamos viviendo en esta trampa ¡Que gane el mejor! Claro, honestamente