11.29.2007

La muchacha del parque

Merello/Retrato de Margot

Andrea está sentada en un banco. El parque de los Lloviosos es frío, pero ahora está fresco y agradable, hay dos mujeres conversando: una se ríe de repente y la otra susurra cosas interminablemente mientras esboza sonrisas astutas, malignas. De repente; risas, carcajadas al unísono. Andrea piensa en la vida y su fugacidad, no quiere que se acabe nunca, no imagina cómo pudiera ser la muerte. Mira las hojas desnudas y desvalidas de las copas de los árboles que tiene enfrente, dos viejos están sentados en los extremos de un mismo banco. Hay brisa. Andrea siente envidia de las dos mujeres, quiere ser como ellas y divertirse, tener algo importante, interesante qué decir, se da cuenta que no hay nada que valga para ella en esos momentos.

Un rato después un hombre apuesto desfila frente a la plazoleta del parque Lloviosos. Espera a alguien. Andrea lo mira, lo observa detenidamente y se da cuenta que su corazón, sin comprenderlo, se sobresalta; algún rasgo ha visto en él, un dejo en su mirada, un brillo, un gesto, algo, le gusta. El hombre mira hacia el suelo y luego hacia el cielo---Es increíblemente apuesto--- se dice Andrea.

El tiempo transcurre y quiere luchar contra él, Andrea cierra los ojos, los aprieta fuertemente, no desea que llegue a quien espera, no desea que el hombre decida levantarse de donde se ha sentado y se vaya, rumbo a un sitio que ella desconoce, no quiere despedirse para siempre.

Abre los ojos, siente que la miran, el hombre ha desaparecido; en su lugar hay un viejo indigente que está frente a ella, le extiende la mano en señal de pedirle dinero, Andrea se horroriza, no sólo se siente increíblemente decepcionada sino amargada, no la vayan a asaltar tan temprano. Se levanta, busca, acomoda la cartera y sale caminando rápidamente después de darle una moneda. De regreso a su casa, recuerda al hombre; rememora sus ojos, su boca, y siente que ya se desdibujan de su mente los rasgos antes admirados, se siente un poco triste --- Un desencuentro más—piensa--- tal vez mañana en el parque pueda imaginarlo distinto, un poco más rubio, tal vez, un poco más apuesto, tal vez mañana haga frío.

11.26.2007

Maturín: la ciudad donde hago voluntariado académico ( es decir, trabajo)


La ciudad; realmente no la conozco mucho, tiene muchos árboles, sobre todo mangales de hojas afiladas, verde aceituna. Hay una iglesia que es emblemática y es un punto obligado de referencia en el centro de la ciudad.

Los supermercados de chinos son abundantes, están en todos lados, y hay más chinos que en cualquier otra ciudad de Venezuela, bueno, a mi parecer. A pesar de ser una ciudad venezolana aún en ella se puede respirar un aire de salubridad ciudadana. Esto más antes que ahora puesto que en mis escasas salidas he podido advertir con frecuencia individuos de corte malandril. A pesar de todo Maturín guarda aún un encanto, e incluso, por momentos me gustaría vivir en ella. Lo malo es que uno debe estar siempre donde estén los afectos y la verdad es que aquí no tengo ninguno.

Me he desplazado ya de tantos sitios que empiezo a creer que no tengo lugar en ninguna parte. No sé cuándo es mejor mudarse, cuándo quedarse; por lo pronto y hasta ahora he llevado una vida algo errante. Supongo que no he madurado lo suficiente y por eso he escogido este camino. A veces me hubiera gustado tener otra vida, pero sé que inconcientemente esta fue la que escogí.

Cuando voy al trabajo, en la mañana, me siento feliz. Tal vez sea el clima o el sólo hecho de disfrutar de la ciudad a esa hora del día. Me gusta la mañana, me gusta mucho.

11.19.2007

ÁRBOL ADENTRO. OCTAVIO PAZ


Creció en mi frente un árbol.
Creció hacia dentro.
Sus raíces son venas,
nervios sus ramas,
sus confusos follajes pensamientos.
Tus miradas lo encienden
y sus frutos de sombras
son naranjas de sangre
son granadas de lumbre.
Amanece

en la noche del cuerpo.
Allá adentro, en mi frente,
el árbol habla.

Acércate, ¿Lo oyes?


Tomado de Árbol Adentro. Octavio Paz. Seix Barral: 1990.

Porque a veces los poemas valen más que mil palabras.

Chávez debería escribir poesía ...

11.15.2007

Escribir en Laptop, máquina, lápiz y papel



Hace algún tiempo vengo pensando en una incógnita ¿Dónde es mejor escribir? Esta pregunta es ambigua puesto que aquí puedo estar refiriéndome al sitio donde se escribe o la superficie donde se colocan las letras que forman palabras, las palabras que forman oraciones ,las oraciones que forman párrafos, capítulos, etc. Pero yo, tal como usted ha podido advertir en el título de este post, aludo al instrumento en donde se posan nuestros pensamientos lingüísticos.

¿Dónde, entonces?

Me parece súper romántico escribir con una pluma fuente, en un montón de hojas blancas tipo carta, escribir mucho, cosas absolutamente geniales que salgan de buenas a primeras, no corregir, tenerlo todo en la cabeza, sin pestañar, uno, dos, tres ¡vua la! .

Por ahí escuché que Vargas Llosa siempre escribe a mano en unos cuadernos. A Ana Enriqueta Terán no le gustan las computadoras y mucho menos las máquinas de escribir. Y Álvaro Mutis, mi poeta estudiado para poder licenciarme, no puede utilizar por nada del mundo una computadora, continúa fiel a su Remington. Supongo que muchos escritores se han modernizado ya, y se han lanzado a la tecnología, abordando sin miedo todos estos nuevos instrumentos que facilitan el oficio. Pero vuelvo a hacerme la pregunta ¿Dónde? Hay gente que prefiere a mano, otra a computadora, otra en máquina de escribir.

En la arena por supuesto sería un trabajo al mejor estilo Sísifo; en el aire, nunca, si queremos que quede; y en los papeles, cómo; en las pantallas ¿Sí? ¿No? A mi me gusta escribir directamente en la computadora. Cuando tenía ocho años y empecé a escribir cuentos malísimos, escribía en una agenda blanca con números de teléfonos que de pronto irrumpían en mitad de un relato, podían estar el 16 de septiembre, el ocho de noviembre, o tal vez el 21 de enero, pero siempre estaban. Luego, dejé de escribir, empecé entonces a dibujar y me inventaba las historias a través de los bosquejos; hasta que mi padre compró una computadora Acer 3.86, jeje, todo un dinosaurio, y bueno allí empecé a escribir, y nunca, nunca pude acostumbrarme bien a escribir en hojas sueltas, a excepción de las cartas de despecho que siempre le hacía a mis ex novios o amores imposibles, de quienes por supuesto, me enamoraba perdidamente.

Así que yo, como es de esperarse, me adapté de manera aberrante a la tecnología y no puedo vivir sin ella. Ahora que trabajo y no tengo computadora, he pensado nuevamente en volver a escribir a mano, de hecho, mi cuento actual, en el cual estoy trabajando todo lo que puedo, he decidido terminarlo a mano. Pero se me hace difícil, no puedo acostumbrarme, soy una desordenada nata, de las que editan y se equivocan, yerran y a veces introducen en un párrafo maravilloso una oración terrible, desencajada, que representa un sacrilegio y entonces ¿Cómo la quito? Pero he de obligarme a escribir a mano, si quiero producir algo. Cuando me tenga que ir nuevamente a dar mis clases universitarias, sólo tendré el cuaderno. De hecho, el cuaderno está allí siempre, hasta en la orilla de una piscina, justo al lado de una margarita. Así que me acostumbraré, empezaré a hacerme la idea y me aclimataré a los tiempos de antes, donde no habían estos magníficos adelantos tecnológicos; después todo, las mejores obras literarias, para mis gustos, se han escrito en papel y con pluma. Y usted ¿Dónde?

11.12.2007

Las perspectivas...


La vida es un prisma de muchos colores, creo que esta oración está trilladísima, pero de alguna manera ilustra la verdadera realidad, de la misma manera en que un cuadro intenta representar varias perspectivas aún y cuando la base de trabajo sólo contiene dos, de la misma forma la vida puede apreciarse dependiendo del punto de ubicación en donde nos encontremos, del color con que la miremos, del momento que vivamos, de la persona que tengamos al lado, etc. Lo que quiero ilustrar es algo simple: un mismo acontecimiento puede ser mirado por una persona o otra de una manera totalmente diferente ¿ Es nuevo lo que digo? Para nada, esto es más viejo que Matusalén. Yo sólo lo recuerdo porque aunque siento que no hay que ser conformistas, me cambian un poco las cosas cuando pienso que hay situaciones importantes que no pensamos y no agradecemos, es absurdo preocuparse por nimiedades idiotas, por cosas pasajeras, hay que hacer arte, ser feliz, vivir con la naturaleza y hacer el bien.

Pd. : No estoy militando en ninguna religión, que quede claro.

Ahí los dejo con un pasaje que me gustó mucho de la novela que leo actualmente:

“Vivimos─ escribe Puserwarden─ vidas que se basan en una selección de hechos imaginarios. Nuestra visión de la realidad está condicionada por nuestra posición en el espacio y en el tiempo, no por nuestra personalidad, como nos complacemos en creer. Por eso toda interpretación de la realidad se funda en una posición única. Dos pasos al este o al oeste, y todo el cuadro cambia…” Lawrence Durrel, 1993, El cuarteto de Alejandría, Balthazar, Sudamericana: Buenos Aires.

11.07.2007

La historia de Nicolás

He decidido escribir algo sobre alguien que nunca conocí. No quiero ser una intrusa, realmente no creo que alguien me castigue por escribir esto, estoy siendo simplemente una persona que quiere exteriorizar de alguna manera el gran impacto que le produjo la lectura de una historia contada por su protagonista. No leí sus palabras en las páginas de un libro, sencillamente encontré su pista accidentalmente.

Buscaba a Cortázar, me encanta Cortázar y he de admitir mi vicio y mi veneración hacia este autor argentino nacido en Brusselas. Rayuela, para qué negarlo, es uno de mis libros favoritos y sus maravillosos relatos han acompañado mi existencia desde que era adolescente y quedé fascinada con la lectura de La autopista del sur.

Ayer entonces era el día de Cortázar y mi búsqueda por Internet, leí una entrevista suya ---muy amena, por cierto--- y pasé a saltar de página en página, hasta que encontré su biografía; salté, salté de página en página nuevamente y me fui a un relato de la revista Espéculo donde se hablaba de los últimos momentos del autor, ahí supe de la calidad de su convalecencia y los terribles últimos días que acompañaron su enfermedad. Seguí saltando hasta que por “destinos” de la Web, me encontré con una introducción que me llamó la atención “Yo y la aplasia medular”, entonces entré y hallé un título sugerente, bastante apegado a la ley de Murphy, pesimista, mi estilo: “La vida es una constante patada en las bolas”. Pasé al post que se había abierto con la página, leí: aquello era la narración de una persona que empezaba a enterarse de que estaba gravemente enferma.

A través de una serie de descripciones bastante ilustrativas, Nicolás, al que yo denominaré arbitrariamente héroe, describe sus inicios por el arduo y tortuoso camino de un enfermo de aplasia medular. Sus biopsias, sus quimioterapias y sus dudas existenciales acerca de lo duro que es enfrentarse a una enfermedad como esa cuando cuentas con escasamente 21 años. En contracorriente con todo esto héroe, siempre tiene una broma y una frase graciosa para describir algo que con sus respetos debe ser realmente acojonante.

Creo que ha sido duro leer a Nicolás y también vivir con él(a través de la lectura) toda esta serie de terribles acontecimientos pero vistos siempre con temple, con buen humor e incluso sorna frente a una situación tan angustiante y desafortunada.

Nicolás en su blog, por supuesto, no siempre estuvo enfermo; en los años anteriores se descubre el semblante de anhelos, sueños, frustraciones, tristezas y alegrías de un chico que registró en esta página personal con bastante esmero casi todos los acontecimientos vividos en los últimos dos años.

Nunca en la vida podré hablar con Nicolás, supe por un amigo suyo que falleció el 13 de octubre de este año, su último post, paradójicamente, fechado el 30 de julio, es una carta dedicada a la muerte, y en ella, Nicolás enumera todas las razones que tenía para vivir, la garra que le pondría a la enfermedad y la negación a verse vencido por ella. Lamentablemente Nicolás perdió una batalla contra la vida, pero héroe, realmente no creo que haya muerto; ha dejado su blog, para todos nosotros, para mí, para usted, para cualquiera que quiera leerlo.
Hubiéramos querido todos que Nicolás se recuperara, hubiera querido siquiera felicitarlo y darle una palmada en la espalda por la inmensa fuerza y valentía que tuvo; por haber tenido los cojones de enseñar a través de sus palabras el aliento que debe tenerse siempre, el sociego y la calma, la entereza y el buen humor; aún estando en las peores circunstancias.

Un saludo y mis respetos a Nicolás, donde quiera que esté.

11.05.2007

Sin saber qué hacer

Toda la vida he sido una persona indecisa. Según los astrólogos, las personas nacidas bajo mi signo (libra) no saben bien si ir por un camino o por otro. Sé que la vida esta marcada siempre por decisiones. Si decides algo tendrás que desechar las otras opciones que tenías, sufrirás las consecuencias o lo abandonarás, de cualquier manera la decisión acarrera trances y momentos, y por qué no,configurará la vida que se tiene ahora y la que se tendrá en un futuro.

Decidimos siempre y somos infelices o felices porque hemos tomado las equivocadas o acertadas decidiones. A veces, llega un determinado momento en el cual no se sabe qué decidir: porque las opciones, todas, son muy buenas o porque por el contrario todas son muy malas.

Ahora estoy pasando por ese trance, mi experiencia como profesora en la Universidad de Oriente ha sido realmente una decepción, no porque no me haya sentido a gusto en mis clases sino porque el sistema universitario venezolano es una absoluta basofia. Trabajar cinco meses y después de ocho no haber recibido ni un centavo es algo realmente indignante. Tener la opción de trabajar sin contrato, sin beneficios, con horas extras y con una promesa de pago incierta ( me pagarían supuestamente lo que trabaje ahora en ocho meses) es un absoluto dolor de cabeza. Pero entonces se piensa en la experiencia, en las clases y toda la gratificación vocacional que esto conlleva y es aquí cuando no sé qué decidir. Ganar 300 dólares mensuales ( al cambio oficial) es una burla, no tener cómo comprar libros, ni cómo pagar un postgrado es una verdadera calamidad. De cualquier manera una persona sin trabajo como yo, que ha sido explotada con secciones de 70 estudiantes, con horarios realmente deprimentes no tiene muchas opciones.

La educación en Venezuela es una basura porque mi problema no es único y porque las aberraciones educativas se suceden todos los días. Se necesita demasiada paciencia y buena voluntad para trabajar sin obtener remuneración, para ver gente mediocre que comete barrabasadas y que está allí porque era amigo del tipo que contrata,porque no se necesita y no sirve para nada graduarse con honores, sirve más bien jalar bola y ser chupa medias. Tomar con verdadera seriedad y entrega la responsabilidad que se tiene, no sirve para nada.
Por otro lado, nadie quiere enseñar bien porque no hay buenas condiciones de trabajo, porque para qué trabajar y hacer exámenes individuales si lo que pagan es una miseria.
Es una lástima, una verdadera lástima y lo peor es que las generaciones del futuro serán las más perjudicadas. No quiero pensar en lo que ocurrirá, ya el desgaste en la educación media es una verdadera tragedia, quedaba la calidad educativa universitaria, y tal vez aún persista en algunas casas de estudio, sin embargo, me duele el corazón, el alma y sobre todo me deprime y decepciona que al paso que vamos estemos condenados a sufrir el atraso,el desgaste social y educativo.

Somos barbarie y eso es lo que se aplaude. Quien sea más ordinario, más maleducado y menos iletrado es más chévere. La civilización se aleja de nosotros, algún día tendremos garrotes y utilizaremos sólo un lenguaje limitado, pobre, que no nos permitirá comprender la realidad que nos rodea, mucho menos podremos ser críticos y pensantes, nos veremos guiados, domidados, seremos irremediablemente dóciles corderos marchantes hacía un patíbulo que creemos nos dará la vida eterna.

Aún no decido y no creo que lo haga.