3.27.2011

Los libros que no he leído

A veces me pregunto por qué he sido tan floja y no me he puesto a leer esos libros cuyos argumentos me llegan de repente, y me dejan deslumbrada, haciéndome comprometerme (en un arrebato mentiroso y casi canalla) a leerlos.

Mientras hacía un pollo con tomate al horno y escuchaba la radio una mujer hablaba del nuevo libro de Philiph Roth a quien alguna vez he reseñado en este blog. Me dieron tantas ganas de leerlo, de correr a la librería a buscarlo,de pagar los posibles 15 euros de su valor en tapa blanda, de llevármelo a mi casa. Conseguida la anterior proeza, sin ningún reparo, sentarme en mi butaca accidentada de la terraza y gozar, solo gozar.

Ahora, leo algo sobre un libro que me he prometido leer tantas veces, ¡Oh cruel mentirosa!, José María Arguedas, el zorro de arriba y el zorro de abajo.

Pienso que los libros no los leemos en realidad porque los queramos leer sino porque la vida nos pone; por ejemplo, vemos el título en un anaquel y de repente nos gusta, estamos en la librería, tenemos el dinero, lo compramos, y llegamos a casa con ánimos de sentarnos en nuestras butacas accidentadas. Si en esa misma circunstancia, no tenemos el anaquel,ni los 10 euros que vale el libro, lo dejamos para después, y así, hasta que el libro de pierde en el universo de objetos perdidos de la sobreinformación...*** hasta el infinito.

Me gustaba cuando tenía una bibliotca con muchos libros (que no era mía) y los veía a todos ordenados como soldados de batalla, invitándome, para que yo ¡Dulce lectora emperatriz! pudiera elegir a mi disposición y capricho. Ahora, puesto que me he cambiado de país, mi biblioteca se ha reducido a lo que con paciencia y pulso he conseguido reunir en 3 años.

Me he prometido buscar el libro del Zorro de arriba y zorro de abajo. Leer otro más de Phillip Roth, ver por fin de qué va la famosa Caperucita en Manhattan, conseguir por fin leer algo del teatro de Lope de Vega.

Y los días pasan, y yo sigo deseando alejarme del ordenador, tener el dinero suficiente, el tiempo, lanzarme. A veces es solo eso, lanzarme, sé que todo luego es más fácil y conseguiré ser un poco más fiel a mis promesas.

Arrivederchi!

3.17.2011

Dudas...¿Seré normal?

Hola, quiero saludarles ya que tengo un tiempo perdida del ambiente internáutico.

Solo decir que ya que voy a tener un bebé se me antoja un poco contar cuánto miedo tengo del parto. Al principio era positiva y pensaba muchas cosas, pero me he puesto a ver videos donde la cabeza asoma envuelta en una inmensa masa de sustancias gelatinosas y no he podido lograr otra cosa que sentir una catástrofe existencial de magnitudes importantísimas.

Ahora que todo el mundo está tan preocupado por el bienestar mundial, como en japón, yo, que sigo preocupada, me pregunto qué ocurrirá de aquí en adelante con mi próximo alumbramiento. Supongo es normal imaginarte a ti misma, sufriendo dosis extenuantes de dolor, mientras un montón de gente observa tus partes púdicas, sin pudor alguno. Todo esto en el mejor de los casos culminaría con la salida de un bebé al que tienes que recibir con alegría mientras, recubierto de esa sustancia gelatinosa tan asquerosa como poco estética, el bebé empieza a llorar y yo solo imagino que ese es solo el comienzo de largas e interminables noches en vela, en donde tendré que finalmente perder mi sueño, mi individualidad, mi independencia para darle todo al pequeño y rechoncho ser que ha nacido.

No soy cruel.

No soy una mala madre.

Estoy muy emocionada.

Pero es que no puedo evitar pensar en los sacrificios y peligros que me esperan.


Sé que me vienen años maravillosos. Me encantan los niños y su inocencia.
Además creo que lo mejor es vivir una segunda niñez, volver a ir a las sesiones de cuentacuentos, a la parte infantil de las bibliotecas (sin vergüenza alguna de sentarme en las sillas diminutas), mientras leo y miro embobada los libros de Teo, las nuevas ilustraciones que me fascinan. Volver a ir al circo, ir a obras de teatro infantiles, frecuentar de nuevo los parques, inventar juegos tontos, canciones, corretear, la verdad es que me la pasaré genial y me encantará, ya quiero que tenga tres años para empezar a hacer todo eso.


Pero.

Ya nacerá y veré, algo así como ya amanecerá y veremos.

Es bonito ser madre. A mi me gusta.

Pero...¿Será normal pensar en estas cosas monstruosas, en estos sacrificios interminables para los cuales me siento un poco cansada YA:...?

Ya llegará el día decisivo, qué nervios!!!