12.17.2009

Tales of Christmas



Ultimamente ando un poco enmarañada con mis ideas, estoy pesarosa, sí. No me entiendo mucho, pero ahí voy, conmigo y con la otra yo que trata de comprenderme. En estos días de frío y en mi reclusión escucho el audiolibro de Ann of green gables en inglés. He dejado de leer libros en español, así que me he hecho con Lord Jim de Joseph Conrad. Es un libro maravilloso y fascinante como todo Conrad, que empezó a escribir marudito, pero cómo empezó a escribir tan profundo, tan intenso, tan aventurero. Había seguro en su pecho una montaña de emociones y reflexiones sobre lo verdadero del alma humana.

Confieso que empieza a gustarme leer libros en inglés, el libro que leía antes en español "El Danubio" de Claudio Magris, lo de dejado relegado encima de la nevera, detenido en la pág. 201. Mi búsqueda infructuosa de trabajo y evidente conciencia adquirida del desprecio del mercado laboral hacia aquellos que hemos dedicado nuestra vida al español me ha hecho cruzar el mar del idioma pero montada en la misma barca. Creo que nunca dejaré de amar a la literatura, aunque ahora tenga un pesar desesperado, un luto profundo, que me piensa descartadamente.

No aburro más a la audiencia con mis pesares. Es navidad y cuando termine a Conrad, sería bueno empezar con Dickens "Tales of christmas"

chao, hasta la vuelta

12.10.2009

Madrid en otoño





Por aquí buscaba art gallery natural y me encontré eso.

El otoño es un sepia, un daguerreotype del invierno, el pasado que siempre asociamos al comienzo del siglo XX y a los camafeos.

12.01.2009

la idea genial (cosas raras que escribo los días de frío)


Hola,

Hace algún tiempo que ando falta de inspiración, he tenido varios días de visitas en casa y la verdad entre el ir y venir de agradables acompañantes que vienen a disfrutar de Madrid, me he quedado un poco inalcanzable en lo que respecta a una idea entrañable para erigir en este blog.
Ahora no es tampoco que escriba con un propósito oportuno, pero esta vez como en muchos otros días me interesa la idea (repentino interés que ha nacido en esta precisa línea) de escribir sobre el azar.
He tenido la creencia obsesiva a lo largo de mi vida, que las cosas siempre tenían que pasarme a mí por azar. Ese azar era positivo, de modo que mi creencia secreta (nunca sustentada con hechos) me hacía esperar que todo me saliera a la primera, sin esfuerzo, sin más. Siento que esta pulsión pudiese arraigarse en los comportamientos de muchas otras personas; es decir, que muchos han esperado que la vida sea más leve de lo que realmente es, porque, en realidad, la vida debería estar configurada para ser más fácil por esencia Sin embargo, los hechos no han cumplido con estas personas ilusas (como tampoco lo hicieron conmigo que también soy tremenda ilusa) y han hecho ver, a los que han podido ver, que el azar positivo es dudoso y escaso. De manera tal que es solo el esfuerzo continuado y tumultuoso el que impera, y creo que es mejor darse cuenta tarde o temprano (pero darse cuenta) de esta inapelable situación.
La vida no regala ideas tan fortuitas. Las ideas tal vez haya que sudarlas, amasarlas como una base de pizza, erigirlas como una pirámide egipcia. La cotidianidad aunque pesada tiene tubos de escape, y creo que son indispensables, por eso, la veracidad de la fantasía es un trueno balsámico, para los descubridores de verdades ( que nunca quisieron descubrirlas), como yo.