10.30.2006

Historia Nro. 1 Historia de la parada de autobús.

Repleto, todo repleto. Los taxis no pasan, y si lo hacen, se encuentran por supuesto ocupados. En la parada Nro. 18 hace su aparición una mujer. Esta nerviosa, mira constantemente el reloj y mueve la pierna. Está oscureciendo y la gente trata inútilmente de obtener un puesto en un vehículo cualquiera que la lleve al menos algo cerca de su casa. La mujer se impacienta, quiere montarse en cualquier autobús o taxi pero no puede. Cree que nada en el mundo es más difícil que eso. Unas muchachas avezadas logran colarse entre la gente para subirse a un autobús, la mujer las mira con desprecio. Un hombre de blue jeans negros logra detener un taxi descuidado que pasaba vacío. La mujer se desespera, se lamenta de su suerte.

Pasados cuarenta minutos aún quedan en la parada de autobús: dos viejas que conversan, tres muchachos que miran la hora, una chica que ha llegado hace un momento y la mujer. Todos los demás que estaban cuando ella llegó, sin saber cómo, se montaron en cualquier cosa y seguramente ya estaban en su casa, tomándose un tesito o viendo televisión en su cuarto con aire acondicionado. La mujer, sin embargo, trina de obstinación, de desespero, frustración. Una de las viejas conversadoras detiene un taxi en buen estado que pasa por la avenida. Ella las mira, se avergüenza, no, si, no, si ―piensa― hasta que finalmente se decide abordar a las dos señoras un momento antes de que entren en el taxi. Con todo el valor del mundo se atreve a preguntarles si pueden compartir: ellas, la ven de arriba abajo, buscando una señal de buena persona, la aprueban tácitamente y asienten.

La mujer, mucho tiempo después mira por la ventanilla del auto en movimiento y se siente feliz de haber salido de aquella parada Nro. 18, feliz como nunca pudo estarlo, un día cualquiera, uno de aquellos, en que le era muy fácil regresar a casa, después del trabajo.

10.28.2006


  • Como conseguimos finalmente tener éxito.

No soy la persona más indicada para darles las claves del éxito. No me considero exitosa. El exito es suerte, es estar donde las probabilidades te han llevado, al momento adecuado. Claro, la suerte se la hace cada quien, pero es que creo que dentro de todo ser escogido (ya sea por un empleador o un marido rico, o cualquier cosa que haga feliz a alguien y que le haga sentirse bien) pero la bendición, tiene ciertos bemoles siniestros y celestiales.

Creo, que estar bien o mal es producto de la vida misma, de las probabilidades multiplicadas, que dan la probabilidad a cada quien de hacer cada cosa, cada día y de ser exitoso o no.

El destino juega a los dados, la vida se configura, los recursos del mundo son escasos, las zonas geográficas son desigualmente hostiles o benéficas. El mundo es injusto, nosotros mismos lo somos, el marquetin hace que nos midamos, el capitalismo también, la vida hace que nos sintamos frustrados, felices, apacibles, pero la vida es nosotros, es el azar, es el amor y la espiritualidad.

10.26.2006



Pensar en resolver el mundo.

He intentado muchas veces resolver el mundo, hago planes gigantescos, lo pienso, me siento la más inteligente de todas: cabe destacar que mis planes siempre son los mejores para mí, yo soy perfecta mientras lo hago. Luego, pienso en lo abismal, en lo pequeña que soy, lo insignificante y en frío, me doy cuenta que esta actividad regeneradora de la paz mundial, del rescate de los pobres, sólo me sirve a mi misma, pero me ayuda, me aporta y me hace reflexionar y pensar.

Por ejemplo, en el hecho de que somos insignificantes, frágiles, irremediablemente resquebrajables. Y pienso si de verdad, en ocasiones, pudiéramos medirnos con los gatos, y será que habrá gente que tiene tantas vidas como ellos y que sobrevive a accidentes de tránsito, cae de 7mos pisos y salen ilesos; que se arriesgan a una balacera y no les pasa nada. Esta gente de ficción es verdaderamente escasa, en el fondo todos somos falibles, unos con más suerte que otros.

Hace dos semanas, al lado de mi casa, asesinaron a un hombre. Yo escuché el disparo, el grito y luego el griterío de la gente. Mucha gente, luego de ocurrido el hecho, rodeaba al agonizante herido. Nadie quiso socorrerlo, meterlo en su auto o llevarlo al hospital.

Polícias iban y venían, corrían por las callejuelas buscando al asesino quien supuestamente vino en un taxi que le esperaba, con el arma en la mano, muy divinamente, así disparó, así se fue.

Al final de los incontables minutos, tras la terrible sensación de sentir que alguien moría al lado de uno y estaba allí y nadie hacía nada, un auto se detuvo y socorrió al señor. Mi padre, quien también estaba en la escena, lo miró y dijo:---¡Es Pedro!--- Un amigo suyo.

Había sobrevivido a un cáncer de estómago por 6 años y paradógicamente le dispararon allí mismo. Eso ocurrió el 7 de octubre, el asesino anda suelto, aún.

¿Será posible que sigan matando gente? ¿Que nadie haga nada para parar la violencia, la impunidad, la luz verde que tienen todos los malandros? Creo que los problemas del país están básicamente en la educación. Creo que la gente en Venezuela se ha atrasado tanto que sólo les falta el garrote y el hueso. Nos falta amor por el estudio, por los libros, por la cultura. Hemos perdido muchas cosas entre vallenatos, barrigas, caña, droga, maltrato infantil, violencia doméstica. Todo, todo nace del hogar y sobre todo de nosotros mismos, no le echemos la culpa a nadie porque todos, somos responsables.
MUNDO 1980

Millares de personas
Iguales
Sentadas en sillas
Iguales
en cafés y bares
Iguales.

***

Millares de Vitrinas
Iguales
Sobre calles y plazas
Iguales
en ciudades y pueblos
Iguales

****

Sólo la nube finge
una isla
Palabra de figuras
distintas


Jorge Carrera Andrade
Poeta Ecuatoriano.

Creo que cada comienzo es difícil. Un ejemplo: te quedas mirando a esa persona, le quieres hablar pero no puedes...te imaginas entonces la peor situación de todas, donde quedas en absoluto ridículo, y aún menos puedes.
Me corta un poco escribir una primera entrada en mi blog. Realmente puedo meter todas las patas que me de la gana, pero, ya estoy cansada de meter la pata.
¿Algún día será fácil comenzar? Hacer las cosas bien de buenas a primeras, sin ensayos: creo que le quitaría un poco de sentido a todo, pero, vamos, de vez en cuando esta bien hacer todo perfecto de buenas a primeras.
Creo, que no es este el caso. Con un poco de práctica mejorare los comienzos. Siempre comenzamos ¿No creen?