4.11.2012

Cuánto tiempo ha

Tiempo tenía sin escribir. La gracia es que no me he olvidado del blog, lo pienso pero no puedo sentarme últimamente a escribir como se debe. Hace dos semanas he empezado un curso de alemán intensivo. Conseguimos la opción de que me cuiden al bebé en una guardería muy cutre pero funcional justo al lado del curso. Cualquier lloro del bebé llaman a la madre a la clase y estás con el bebé si este se porta como no debe. Creo que soy la única madre occidental en esa guardería, el resto son musulmanas. Aún no puedo comunicarme con nadie porque no hablo el alemán suficiente como para tener una conversación más larga de 5 minutos. Al menos en lenguaje tarzán me logro comunicar pero es realmente difícil establecer la conversación que te gustaría. La mayoría de las musulmanas hablan mucho mejor que yo alemán; deduzco  que, o se las han tenido que tragar mucho y así, a los golpes, han aprendido, o que tienen más tiempo que yo aquí. Hay gente que tiene mucho tiempo en Alemania y no habla alemán. A veces no entiendo como alguien con muchos años en el país no pueda sostener una conversación en la lengua. Supongo que se dejan llevar por los guetos que se forman alrededor de su cultura. Entiendo que es normal, teniendo en cuenta el carácter un poco cerrado de los alemanes.

En mi curso llegó una rusa que tiene 7 años en Alemania y no sabe hablar alemán. Es muy guapa, diría yo que llamativa. Me resulta increíble que no hable la lengua. Por un momento pensé que era puta. Corrijo, sigo pensando que es puta, pero no me atrevo a asegurarlo. No se viste provocativa totalmente,  pero el pelo parece una peluca, lleva la boca pintada de rosado fosforescente,  botas altas, casi hasta las rodillas con brillantes falsos, me recordó por un momento a las putas guapas de la calle Montera. Los chicos de la clase le han caído encima y ella les sonríe como ligando con todos. Hoy estaban hablando del significado de la palabra Küssen (beso) en alemán y ella saltó inmediatamente y tiró un beso al aire para ilustrar a toda la clase. La verdad me parece muy simpática, pero su verdadera profesión deja mi mente al acecho. Me dijo que era Verkaufrau (Dependienta). Cómo puede ser Verkaufrau si no habla la lengua.

En fin, mis historias en este curso no son más interesantes que las del anterior, hay una diferencia grande entre los inmigrantes que hacen el curso de integración medio día y los que lo hacen de noche.

Y me extiendo mucho, ya hablaré mejor del tema en otra ocasión.