11.20.2011

Tal vez estas dos fotos no tengan mucho en común, el caso es que finalmente me decido a presentar a mi pequeñín. 
No me gusta mucho colocar fotos de mi pequeñín en la red, pero es que...no me he podidio resistir a compartir la hermosa candidez de su mirada y sus gordos manzanosos y jugosos mofletes. Los cachetes más ricos de la historia de todos los tiempos (para su madre, claro).  Mi pequeñín, que será probablemente un privilegiado y un esforzado desde su tierna infancia, pues vivirá en un país donde se habla una lengua diferente a su lengua materna. Creo que es un sacrificio el hecho de tener que ser una inmigrante redoblada, pero el esfuerzo espero valga la pena. 

Otra vez una mudanza. En esta parte de mi vida ya me he mudado mil quinientas veces, esto me da qué pensar, o soy una cojonuda que sabe ser una errante y adaptarse a todo, o soy una inadaptada que no sabe adaptarse a nada, para mí siempre el mundo está en otra parte.

Mudarse a otro país de Europa, cuando tienes papeles europeos no supone un cambio muy grande. Creo que en ese sentido el mundo por aquí está bastante bien, aunque aun no me he topado con la real burocracia alemana, que aunque más eficiente, supongo será más de lo mismo. Lo bueno de haberme mudado tantas veces es que experimento cada vez un grado de des-pasión, no me hago ilusiones falsas y sí, se disfruta la aventura, la emoción, la promesa de aprender cada día, otra vez.


11.08.2011


Cuando era niña

Cuando era niña, siempre quise vivir en Londres. Yo, que vivía en una ciudad de cerros amarillentos, pastosos; que miraba el mar en mi recorrido diario para ir a la universidad, que detestaba caminar a las dos de la tarde con un sol furioso encima mío. Y en esos tiempos siempre quise vivir en Londres porque imaginaba delicioso el clima nublado de nubarrones perennes y  lluvia refrescante. Claro, siempre la lluvia es refrescante en el trópico pero nunca en sitios nublados por naturaleza, como Alemania, que no es Londres pero algo parecido.

la semana pasada conocí por primera vez Karls-ruhe. No me gustó. Me pareció poco estimulante y bastante aburrida, adoré más Madrid mientras estuve allí, sin enterarme de nada de lo que decía la gente. Ya en Madrid, enterándome de todo, me dije que no debo ser tan pesimista. 

Me guta Madrid, siempre lo he dicho, pero sin trabajo y sin perspectivas de conseguirlo creo que no vale tampoco mucho la pena.

No me gusta mucho estudiar alemán (Ilusa, tendrás que estudiar alemán hasta ..., en fn)

Me aburre ponerme en serio a estudiar, además, con un bebé de sesis meses ¿quién tiene tanto tiempo?


Lo dicho, aquello fue una semana de clima de Londres y dije: "Al fin mi sueño se hizo realidad, pero me deprime". Yo soy así, un ramo de flores de contradicciones, quién puede aguantarme.

Supongo que el mar, Londres y Karls-ruhe tienen sus encantos, todo hermoso y feo, los ángulos tridimensionales jamás dejarán de mostrarse.

Y todos tenemos que verlos.

11.04.2011


La ciudad donde voy a vivir es nublada, y yo, acostumbrada siempre al sol...No sé si pueda soportar la neblina, la melancolía, pero es una aventura y las aventuras vienen bien siempre, qué aburrimiento no tenerlas. Esa foto fue tomada  las 4 pm. La alegría del sol nunca fue cuestionada por mi, supongo no se valoran las cosas hasta que sabes serán parte del pasado.