4.24.2011

36 semanas de embarazo

No quiero parecer de verdad una quejica pero tengo miedo. Mañana lunes 25 voy a cumplir 36 semanas de embarazo y estoy un poco asustada. Supongo que es normal. Esta semana santa, la he pasado como nadando en una carrera contra el tiempo, como en un río que va al revés y que tiene un color distinto, tal vez rosado con piedras amarillas. Es como estar así, en medio de un mundo alucinante, en un planeta distinto, en un país diferente, ir andando a través de las semanas que se acercan a la semana 40, y no saber qué te espera.

Entonces estoy sentada la mayoría del tiempo, con poco aire para respirar, haciendo de manera automática y desesperada una tesis que no sé si llegue a terminar. Es una locura de varios días lo que me espera, tener que hacerlo todo antes de que nazca el bebé, tener que explicar la vida de Emilio Salgari a unos pequeños de 12 y tenerlo todo encima. La verdad estoy cansada, y mientras camino en ese planeta diferente, me adormezco porque estar todo el tiempo pensando en las consecuencias de todo me pone de mal humor.

Y estoy de mal humor.

Madrid está vacío y la ciudad despojada de sus habitantes se me hace triste, pero contradictoriamente más habitable.

Han sido unos días de lluvia y la lluvia me gusta. Me ayuda a imponerme el tecleo frenético de la máquina mientras las horas pasan y un desconocido visitante protesta y se mueve dentro de mí.

4.20.2011

Para esta semana Santa


Para los amantes del bolero y del amor!!

Ya que alguna vez ( o eso espero) todos nos hemos enamorado, yo me acordé de esta canción más vieja que Matusalén, pero tan entrañable.

Espero que sus motivos sean buenos y particulares, de eso se tratan los gustos ¿O no?

Porque las motivaciones están regidas por los motivos (o gustos) y los castigos. Pero a nadie le gustan los castigos, así que quedémonos con los gustos, tan apropiados para esta época de vacaciones.

Si tienen dos minutos escuchen la canción ¿Quién se acuerda de que existía? Aunque no me gusta Vicente Fernández, la canción es tan vieja que no encuentro ninguna buena versión, y para qué, al final canta bien el Vicente.

Pincha aquí para ver el video

4.08.2011

La necesidad de la poesía...




Quiero decir que ayer, sin razón alguna, he sentido la necesidad desesperada de buscar un libro y leer poesía. Tenía mis libros de la bibliotecas retrasados, pero no tanto, me fui hoy a la biblioteca del municipio de Salmanca (que es la que me queda más cerca de casa) y entregué la biografía de Erasmo escrita por Stefan Zweig para buscar libros de poesía. Como es de esperarse, en las bibliotecas municipales y del ayuntamiento de Madrid no hay Literatura Hispanoamericana, mucho menos contemporánea, alguna que otra antología y nada más.

Respiré tres veces porque aún no me siento del todo montada en el autobús de la ebriedad gozosa de lo que hay en materia de poesía aquí y saqué a Rosalía de Castro, un libro que se llama En las orillas del Sar.

No me gusta leerme las reseñas ni los estudios previos de un autor cuando leo por placer, así que me he metido en esta trayectoria de lectura tratando de profundizar, de verdad meterme, apagando todo aparato electrónico que exista en mi casa.

Creo que solo la poesía hará retroceder nuestras almas en esta ingente contaminación de sobre estímulos e informaciones abrumadoras.

*** La calidez de la llama...tenue...

*** Un silencio necesario una tarde de viernes...

*** Sin electricidad, haciendo uso únicamente a la luz del día.

*** El regocijo de atesorar el momento (que puede alargarse)


Para no perderme en tonterías, mientras mi barriga da tumbos y se retuerce, dejo esta miel del poeta mexicano Rubén Bonifaz Nuño



Qué llenará mis ojos, al abrirlos...

¿Qué llenará mis ojos, al abrirlos
desde el fondo del miedo; de qué trémula
boca salió la lengua que me lame?

¿Y habré de ver, si vuelvo la cabeza
de prisa, quién respira a mis espaldas?

Sólo de ácida sal, sólo preñada
acidez, mi bebida. Y lo que viene,
aquello que se acerca,
lo que camina en torno y embistiendo.

Cantando estoy, haciéndome
de valor con cantar bajo lo oscuro.
La pobreza, y el paso uniformado,
y el cartel de protesta.

Acaso inofensivo, acaso inútil,
no defensivo acaso. Y es un soplo
de burbujas quebrándose, un callado
grito de bestia bajo el agua,
un rescoldo de cuerpo que se ahoga.

Y suéltase la sangre convocada,
y su antídoto estrépito graniza,
crece por dentro de la oreja,
contra la mordedura de un silencio
que mata en tres segundos.

Bienvenido el que llega, si en las manos
tiene la sal augusta para el hueco
de mis cimientos despojados.
El caballo homicida, bienvenido
sea, con el galope mariguano
y la huella cuádruple hendida;
y el sueño adverso en orden de batalla,
y la saliva atroz que sobrevive
al suntuoso desorden del combate.

Y algo como el amor de mis hermanos
se despliega en mi contra, se abandera,
en contra mía prevalece.
Y lo que soy mañana, me recibe.


Y que sacie a quien lo necesite!