5.30.2011

Un poco perdida

Hola, había pensado en dejar el blog por incompatibilidad de tiempo, pero he decidido, como siempre, continuar.

He tenido unas semanas un poco difíciles, mi parto de adelantó dos semanas por una complicación de los vasos sanguíneos del cordón umbilical de mi bebé. La cosa es que fue una experiencia un poco extraña, porque rompí la bolsa de aguas con sangre y placenta y tuve que ir corriendo al hospital. Me examinaron inmediatamente y por las caras de los doctores algo malo estaba ocurriendo. Yo la verdad no sentía un dolor insoportable, ese que se supone deben tener las parturientas, y esa, tal vez, era también una razón de preocupación porque lo cierto era que no estaba de parto pero sí había roto la bolsa con algo que no era definitivamente bueno ni para mí, ni para el bebé.

descanso y aparte:

(Esto de tener bebés te pone al día en una variedad de términos difíciles de memorizar para alguien a quien no le interesen los partos, los bebés, etc: yo misma hace unos años).

***

Pues después me trataron de inducir el parto pero no dilataba (otro término de estos que solo interesan a las madres con bebés, etc) y pasado el tiempo una enfermera se montó en mi barriga mientras diez más trataban de tomar muestras a la cabeza del bebé porque necesitaban mirar su bienestar fetal. Las constracciones se iban haciendo muy muy dolorosas pero a mi no me importaba tanto el dolor como mi bienestar y el del niño que iba a nacer.

Al poco rato, pasando un dolor que francamente confieso como insoportable, llega una doctora y me dice que lo siente mucho pero que deben hacerme una cesárea porque el niño corre peligro y yo también. Me llevan corriendo al quirófano, yo casi lloro de la desesperación, aquí los médicos no te dan muchas explicaciones, lo cual es bueno y malo a la vez. En fin que en 10 minutos mientras yo creía que mi bebé y yo moriríamos, escuché su llanto y solo pude mirarlo de lejos porque lo estaban examinando, teniendo en cuenta las complicaciones que habiamos tenido.

Al rato yo sentía que el corazón estaba lento, una enfermera me dijo (Sentirás que tu corazón está lento), eso me tranquilizó, me dieron mil calmantes que hicieron que me quedara frita y luego me llevaron a una sala de observación donde permanecí dos horas en un estado aletargado, de profunda confusión. Temblaba como alguien con Parkinson, me desvanecía en un sopor extraño, y tenía ganas de ver a mi bebé y tocarlo, como no había podido hacerlo desde que había nacido. El dolor era muy fuerte y encima las enfermeras empeñadas en tocar mi barriga para saber dónde estaba el útero, qué horrible dolor. Pensé mucho en la gente que tiene accidentes de tránsito, que debe pasar períodos de recuperación muy largos y supremamente dolorosos, pensaba en ellos, y en todos los que han tenido que soportar dolores insoportables y cómo se habían recuperado, y me pregunté hasta dónde llega realmente el umbral de sufrimiento y de capacidad de soportar el dolor del ser humano.

Los dos días siguientes fueron con mucho, mucho dolor (No he sentido en mi vida tanto) y estar con mi príncipe azul, que francamente nació sanísimo, y mi esposo y yo super felices, montados en una nube llena de pañales de caca y lloriqueos nocturnos, ver los amaneceres de Madrid porque no nos deja dormir, pero felices, no nos importa nada, está aquí con nosotros y no hay vuelta de hoja, y es inmensamente tranquilizador suponer que es alguien que afortunadamente no morirá (por ley natural) antes que tú mueras y que serás viejito y esa persona seguirá teniendo importancia en tu vida. Algo, de verdad, para siempre. Y entonces, el dolor desaparece y te queda solo la ilusión de planificar su compañía en el futuro.

5.14.2011

Erick Satie

Me he puesto a ver youtube y a buscar música que me pacifique. Ayer vi Alicia en las ciudades de Win Wenders, película que realmente recomiendo para quien no la haya visto. Creo que ante tanta información excesiva, que a la larga termina por repetir lo mismo, me he dado cuenta de que es necesario llenarse más bien de información inmersa en la categoría tipo punta de ICEBERG. Necesitamos como lectores del mundo que nos rodea redescubrir los laberintos y trazar los mapas de salida, sin que nos señalen las flechas.

En este video, hay fotografías muy hermosas, envueltas todas en una bruma que seguramente envuelve a los objetos de las respuestas.