Se ha preguntado usted cómo se hace una pirueta gimnástica, cómo se fabrica un submarino, o, cómo se maneja un avión. Si usted supiera hacer alguna cosa, cualquier cosa, seguramente pasaría la mayoría de las veces de preguntarse cómo demonios lo hace. Seguramente las personas que le ven hacer eso que usted sabe hacer también pasan de preguntarle cómo. En ese momento cuándo no hay nadie que lo haga, cuando debemos aplicar nuestro ingenio en hacer cualquier cosa (real o abstracta) nos preguntamos cómo se hace.
Pienso entonces en cómo he logrado aprender lo que he aprendido y cómo he desaprendido muchas cosas que me esforcé en aprender. Ante mis dificultades, cuando era adolescente, de entablar una conversación con un especimen adolescente de sexo masculino, me preguntaba, con infinita envidia; Cómo podían esas chicas con tetas prominentes lograr amaestrar las miradas de mis más elevados anhelos románticos.EL cómo tal vez sea una inherente condición para hacer unas cosas y otras no.
Usted, ¿ qué sabe hacer?
6.15.2009
c-omo-se-ha-ce
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Etiquetas: Humus lacónico
5.27.2009
ya
es tarde y no quiero escribir la tesis porque estoy haciendo algo peor que escribir la tesis: estoy corrigiendo una capítulo.
Tengo que acabar pero no me dan muchas ganas. Mañana cumple años mi amigo Sergio y quiero celebrarlo con él, caminar por paseo recoletos todo lo que tengo que decir ya dicho. Quiero hacerlo todo con las cosas terminadas, pero resulta que soy débil y me zumban los oídos de dolor por estar sentada, sentada, sentada, pensando en párrafos y en vialidades para oraciones subordinadas.
Son casi las 12 y en Madrid hace un clima estupendo y quiero aprovechar que tengo dinero para tomar un café y que puedo caminar sin temor. Pero no. Todo sería más bonito si tuviera la tesis terminada.
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5.11.2009
Pasada de Aldaba

Nunca he tenido valor. He de aceptar, a mi pesar, que no tengo la suficiente valentía ni para salir a un frente de batalla, ni para decir cosas hirientes ni para confesar evidencias que sé no van a caer bien.
Hoy, sin embargo, he sido capaz de revelar un dato de mi vida, algo que parece inofensivo, pero que sin embargo para mí significó una batalla dura y cruenta contra montañas de miedos. Creo que el hecho de ser cobarde me hace una ruinosa. Me quedo como el hierro que se oxida por el salitre, me desgasto, me hago hollín.
Hoy dije a la hermana de mi ex novio que tenía novio, y por consecuencia, al decir eso, en todos los recónditos rincones de mi conciencia, se velaban las puertas de mi pasado. Aquél intenso pasado vivido por ocho años con aquél, ese que de vez en cuando volvía para hacerme sentir una nostalgia insoportable e innecesaria.
Como dije, tal vez esto es nada. Seguro. Yo soy muy feliz. Lo soy más ahora. He podido pasar el pestillo a pesar de que en ocasiones la cobardía me empequeñece, me hace disminuirme hasta el punto de convertirme en un gas imperceptible. Finalmente recobro mi color original.
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4.29.2009
La pelirroja y su amigo, Bótox e Imanol Arias.

Lo dicho es cierto y la conversación es transcrita tal cual sucedió.
Al lado de mi mesa hay una bandeja con los restos de lo que fue antes un canapé lleno de dandis y caramelos de chocolate. Estoy en una cafetería. Pido un pedazo café de canela que llaman Panna Canela, no sé pronunciar el nombre y mi timidez me impide pedir cosas que tienen nombres que nunca antes había escuchado. Acabo de hacer un amago de ponerme los audífonos, pero he desistido de la idea de manera automática. A mi lado hay una pareja de amigos que conversan. La mujer es muy llamativa, tiene el cabello ensortijado y rojo, los labios son gruesos, probablemente productos de la cirugía y la vanidad; sus ojos, coloreados de sombra negra obscura, hacen a su boca muy expresiva, al igual que a sus pestañas que se mueven constantemente mientras hace cada afirmación. Podría decir que es atractiva, sin embargo, tiene ese tipo de belleza y carisma variable, dependiendo del receptor, la situación y la cantidad de maquillaje. El hombre está de espaldas a mí por lo que no puedo advertir su cara, es mucho más viejo que la mujer, y por lo que habla un evidente soñador.
No sé qué haría ella si en este preciso instante yo le dijera que estoy copiando absolutamente todo lo que dice. Ha hablado de todo: del amor de Cristo, del amor, de la locura, del trabajo, de las amenazas y el maltrato doméstico, ante todos estos temas metafísicos y terrenales me decanto por una profesión vulgar, es abogada.
Mujer y hombre hablan de la vida. Ella es una romántica, y él se ha enamorado de una mujer más joven, mucho más joven. En este preciso instante le dice que le va a presentar una amiga al hombre:
---- Ojalá y seáis amigos, de verdad que deberían ser pareja. Tiene mi edad, es cuarentona, llevamos 18 años de amistad, era mi alumna y no paró hasta ser amiga mía. Esta chica…lo consiguió y de qué manera y con qué perseverancia. Es una tía sin defectos, tiene un solo defecto, uno solo: no sabe amar, es demasiado buena. Físicamente…déjame buscar que tengo una foto aquí…a ver… no es guapa pero tampoco tú lo eres… seamos claros…vas a conocer a José (su marido que según ella se parece a Imanol Arias) y todo, a ver…mi hija pequeña y mi hija mayor.
Este es José…
--- Pero mira que…
--- ¿Es esta?---pregunta.
--- No , pero qué dices, venga que es mi hija. No estoy tan vieja, Juan, por favor…la cuarentona es esta. Mi hija se ve jovencísima, cómo la vas a confundir, Juan, pero mira qué despistado eres…
--- ¡Lo siento, Lo siento!
--- Pero mira como eres, Juan, que me llamas vieja y no lo soy.
Que me llamas vieja… Juan… Vieja y no lo soy, no lo soy, no lo soy, por favor ¡No lo soy! ¿Tú crees que estoy vieja, Juan? Juan, dime la verdad…y sus súplicas perpetuas se extendieron hasta que dejé de escucharla y me fui a caminar por el retiro olvidándola, sin olvidarla…imaginando qué locos seguimos siendo todos, cuán locos seguiremos siendo todos.
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4.22.2009
Epitafio


Las fotos de arriba corresponden:
uno) la cara de quien fuera en vida el poeta prusiano Henry von Kleist
dos) La tumba que contiene uno de los mejores epitafios de poetas. Kelist una buena mañana, luego de haber hecho un balance de su vida difícil( lo del balance son suposiciones de los cronistas), llena de injusticias, privaciones de libertad y frustraciones; ante el iminente desastre en la recepción de su última obra decide junto a su mujer (acosada por un cáncer en etapa avanzada) irse a la orilla de un río y pegarle un tiro para luego pegárselo él.
La romántica y shakespereana "realidad" histórica inmortalizó a este poeta: primero por haberse programado el romántico suicidio. Luego, como receptores de su obra, por nuestras morbosas esencias y el resultado de su furiosa, destellante y avasallante y legendaria defunsión.
Uno de los versos de su obrael príncipe de Hamburgo fue puesto en su epitafio.
Una contradicción y certeza, una paradoja aterradora y descomunalmente sabia que dice para siempre:
Ahora, ¡oh inmortalidad!, eres toda mía.
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Etiquetas: Reseñas
4.16.2009
el viajero empedernido o cómo meterse en la vida de Maqroll el Gaviero, mi dolor de cabeza, mi tema de tesis

Se cuenta que todo viajero empedernido es un errante; con causa o sin ella deambula por horizontes diferentes cuyos matices y atardeceres presentan distintos colores; y los rostros encontrados son miradas que poseen la carga de los múltiples pasados, relacionados siempre, claro está, con sus maneras distintas de ver el ambiente. Se encuentra el viajero empedernido con su propia trayectoria, llena de sabores y olores y vistas y cadenas habladas. El viajero empedernido es ese punto de contacto entre el riel y el tren. Por tanto, los caminos y las voces de los caminos son el pan del viajero. Su vida es cambiar, es tener siempre la certeza de no sentir el apego; es la subsistencia escogida que va perdiendo poco a poco la identidad y que se difumina en múltiples tiempos y espacios contenidos siempre en la estela dejada en el pasado; que se corta con el nudo del presente y que se extiende como un humo de incienso en el futuro.
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Hoy no ha sido un buen día. Ha llegado el momento en el que la tensión de las lecturas continuadas, sus abigarramientos en mi ya detenido cerebro me han hecho mella. Hoy no he dormido bien y no tengo ganas de ser gente. No quiero ni puedo pensar y lo peor es que debo hacerlo. Tal vez sea narcisista por estar escribiendo esto. Hoy no quiero escribir ni producir nada, pero debo hacerlo. Mientras más escribo más me convenzo de la inutilidad de mi tarea, entonces no entiendo para qué sirve lo que hago.
NO sé qué hago.
No sé si hago algo.
EL sentirse inútil es lo más terrible que puede pasarle a alguien.
Tal vez sea bueno que escuche música.
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3.31.2009
Loco

¿Por qué alguien puede llegar a volverse loco? O, al menos ¿creer que lo está? Supongo que la locura no es un adjetivo de gente extraordinaria, sucia, que lleva cajas vacías y trata de comer un pan remendado, regalado en una panadería. La locura más bien radica en aquellas cosas sutiles que muchos ostentan y gritan aunque parezcan inadvertidas y carezcan de la actitud resignada del que acepta, al fin, sus miserias.
Supongo que yo he estado loca en algún momento de mi vida. Seguro he hecho cosas comprensibles, abominables, incorregibles, pendencieras: qué orgullo.
Pero lamento aceptar también (Y tal vez esto sea un signo más de locura) que:
Conozco a tantos locos como a gente, sobre todo conozco a países enteros locos.
PD: Es tarea del lector, aunque sea evidente, relacionar lo dicho con la imagen ¿Fácil, no?
PD:La foto proviene de un artículo similar de un artículo del blog del señor Carlos Casanova : http://www.eduardocasanova.com/
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Etiquetas: Venezuela
3.17.2009
Entre el asco y la furia
Esta vez me monto en el metro y escucho música instrumental, resuenan platillos en el fondo, un bajo (creo), varias flautas en forma de caballos de mar. Mientras, abro el libro que me ocupa ahora Las máscaras del héroe. Leo sobre la condición humana de la antigua Grecia, la explicación de los mitos teniendo en cuenta la economía griega, Prometeo, Démeter, Eleusis: bla, bla, bla.
Ahora bien; mi mundo instrumental sigue ondulando, entra una pareja al vagón. Él, tendría (tiene) unos setenta años o quizás 35, no podría decirlo; su rostro no tenía (tiene) edad, era (es) extremadamente delgado, dos incipientes arrugas surcaban los lados laterales de su boca grande, larga. Llevaba un par de gafas verdes, de gruesos vidrios. Su cabello era (es) marrón, liso, ligeramente largo. Repito esto porque me pareció muy impactante: su mirada no delataba su edad. Parecía (parece) un niño sosegado, un anciano tenue, un adulto quieto, lo cual tampoco daba la impresión, a quien lo mirase, de tener alguna cualidad erótica, sensual o perversa. Ella: joven, ojos grandes, negros y brillantes, delgada, cabello muy oscuro; postura agazapada en la enjuta figura del hombre; hermosa, con ferohomrmonas exhudadas en grandes cantidades.
Sigo leyendo sobre Prometeo, y de repente alzo la vista: la pareja se funde en un beso profundo, apasionado. Una sensación de extrañeza y asco me invade: aquél ser similar a un chino inexpresivo, sin ningún tipo de energía sexual, esa cosa extraña que podría ser anciana o hermafrodita, se fundía en un beso con lengua. Su boca abierta era tragada por la de la mujer exuberante, que movía su mandíbula con movimientos acompasados, al son de mis platillos y mis timbales y mis campanillas de bronce. Dos personas se bajaron en Diego de León, interrumpieron el beso y se sentaron frente a mí. De pronto tuve la irreprimible pulsión de no mirarlos más. Aunque parezca morboso quise guardar la imagen del beso para mi recuerdo, para regodearme cuando me apetezca en esa cotidiana revelación de cosas siniestras que están a la orden de una mañana de martes, así sin más, para quien quiera mirar.
Y pensé en cómo podrían hacer... y no sé, sigo situada en la morbosidad humana, en mi propio y aparentemente incomprensible interés y recelo de guardar aquella imagen celosamente, para regodearme luego. Qué furia estéticamente ilógica, qué morbidez, qué irreflenable pulsión de recordar aquello. Qué fascinación y extrañeza de tenerla. Qué normalidad, supongo,supongo.
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2.28.2009
Desde la distancia...

Ya no quiero ser lo que creí quería. Pienso en el aspecto siniestro de los académicos, de los profesores universitarios. Todos pasado el tiempo son recubiertos por un polvillo gris o amarillento, que es imperceptible a sus propios ojos.
Me gustaba más leer literatura sin pensar en lo que la obra implicaba. En la filosofía de su construcción y su forma, no quería entenderla, solo sentirla.
Sin embargo, muchas veces nos convertimos en lo que somos porque al elegir, no sabíamos en realidad los bemoles, las callejuelas, los recovecos que en realidad componían aquella cosa objeto de nuestro deseo.
O tal vez sí, con el tiempo, desde la distancia, todo se ve más glamoroso e ilustre. Tal vez sólo quería aquello que se miraba a través del espejo del tiempo. Cuando nos vamos poniendo viejos nos volvemos más ciegos, empezamos a ver todo desde la distancia, la subjetiva distancia.
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Etiquetas: Yo y de mí

