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Alenamia entre bastidores, crónica de una inmigrante

Tengo 7 años en Alemania.

Mi única amiga que habla alemán como nativa tiene 50 años.

Tenía una profesión de licenciada en letras y educación, también estudié psicología y trabajé con adolescentes antes de venir aquí.

Todo lo que antes mencioné, no fue reconocido. Tras múltiples intentos creyéndome que era alguien con estudios, llegué un poco tarde a la conclusión de que el único trabajo que podía desempeñar era el de señora de la limpieza.

Vine con un bebé de cinco meses y lo llevaba a los cursos de idiomas donde había una especie de cuidados para los hijos de las inmigrantes que estaban en el curso.

No sabía ni siquiera decir una frase en alemán cuando llegué aquí.

El primer año fue muy duro y con el tiempo desarrollé depresión y ansiedad porque me sentía muy sola. Tuve muchísimos ataques de pánico y hasta visité al psiquiatra.

Tuve mi segundo hijo aquí y la atención médica es eficiente, pero no puedo decir que hayan sido perfectos, ya que se equivocaron en varios diagnósticos.

La gente es muy educada, te dicen "Hallo, guten Tag", pero nada más.

La puntualidad es un deporte nacional, siempre tienes que llegar temprano, pero también esperas que los otros lleguen temprano, no pierdes el tiempo esperando a nadie.

La palabra vale mucho. Si te dicen "Voy a hacer esto", realmente lo hacen. Si tú dices "Voy a hacer esto" realmente esperan que lo hagas.

Hay muchas panaderías y se puede engordar muy fácilmente.

Las parejas con hijos reciben una contribución de 180 euros mensuales por cada niño.

Los alquileres son muy caros, es difícil encontrar una casa y comprar una (casi imposible).

Los domingos no hay nadie en la calle, pero a la gente le gusta desayunar en biffets donde hay de todo.

En primavera todo es muy verde.

El transporte funciona pero es caro.

Los alemanes son muy exigentes con su idioma, da igual que creas que estas hablando mucho mejor que antes, ellos no te alabarán, al contrario, te dirán "sigue mejorando".

Les va mucho esto de reflexionar después del trabajo hecho.

Dos años después del nacimiento de mi hijo pequeño, decidí hacer un Ausbildung (una formación profesional).

Me decidí por educadora infantil porque había estudiado educación.

Pasé dos años en la escuela de Educadoras, conocí gente muy amable y gente que no lo era tanto.

Los profesores en su mayorías eran personas respetuosas y encantadoras.

Tuve experiencias difíciles, pero también muy hermosas en mi prácticas de educadora. Conocí gente realmente maravillosa.

Ahora trabajo en otro Kinder, gano 900 euros al mes porque estoy de prácticas y mi actual jefe y asesor me hace la vida imposible.

Decidí cambiar de trabajo, los alemanes no se van con sentimentalismos.

Soy muy sensible y me afecta mucho la sinceridad alemana, creo que dentro de todo la paso mal por ese puento.

Considero que la educación está bien. Pero no es la mejor del mundo. Creo que en todas partes del mundo el que paga mucho dinero y viene de un hogar culto tiene una mejor educación ( es así de injusto).

Las carreteras funcionan y las salchichas y las cervezas son realmente buenas.

La música en alemán no me gusta.

Solo empiezas a sentirte cómodo cuando hablas bien el idioma y eso tarda mucho tiempo.

Ahora mismo me considero una persona con muchas experiencias profundas, creo que soy mejor que antes, pero si me preguntasen si lo volvería a hacer, diría que no.






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