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Té helado.

Hoy me acosté en la cama todo el día.

Después de estas semanas de locura en el trabajo, donde me apetece realmente mandarlo todo a la mierda.

Mi marido se llevó a los niños todo el día. Me he quedado sola en casa. No tengo que trabajar, no tengo que vestirme, no tengo que cocinar, no tengo que buscar a ningún niño a ninguna parte. Probablemente soy una de las pocas privilegiadas en el mundo que durante un día domingo se puede dar el lujo de quedarse en cama.

Ha sido tan fantástico que me he puesto agua en una jarra, hace un poco de calor, he cortado unas rodajas de limón y he sacado los pocos escuálidos cubos de hielo que quedaban en el frigorífico. Los puse en la jarra y pasada una hora me eché té. Sabe bien. Es una sensación refrescante sentir el agua ni dulce pero con sabor a té correr por mi garganta.

Quizás me he vuelto loca después de tanto tiempo de escribir y venir a decir estas tonterías. Pero creo que cuando luchas el día a día son estas tonterías las que te salvan realmente la parte.

Me alegro de haber tomado hoy ese té helado.


Comentarios

Tracy dijo…
Te comprendo bien, no es la primera vez que me salva un día un té, ya sea helado o no.

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