7.16.2018

Instagram y yo

Hace tiempo que no escribía.

Siempre empiezo igual...yaaaa deja la cantaleta, chica, que si escribías que si no...¿A quién le importa?

Bueno, me meto en instragram como si veo la Hola o esas revistas superficiales, sigo a un montón de famosos ,superficial,  a posta, conste, porque meterme en aguas profundas me causa una desesperanza y un pánico enormes.

Desde que llegué a Alemania he pasado por muy duras etapas en donde me daban ataques de ansiedad casi constantes. Visité un montón de médicos que no entendía, me metí en proyectos que no llegaron a ningún lado y luego busqué ayuda psicológica , empecé de cero a estudiar. Todo es muy cortito escribirlo en a ver...4 líneas, el agua que pasó por todas estas palabras, el duelo que supone hacerse viejo siendo emigrante sin conocer el idioma es una cosa muy grande, muy grande, pobre....ya, no me voy a quejar, vale? que pude salir de Venezuela.
He aprendido un montón, me he leído como 500 libros sobre ansiedad, visito a mi psicológa cada mes y me he vuelto más objetiva a la hora de resolver los problemas.

El caso es que evito (esto no lo supero) meterme en el lado profundo, ese donde pasan cosas gordas, graves, donde se piensa en este irremediable pasar del tiempo. Así que vuelo directo a Instagram ( ni siquiera sabía cómo se escribía), veo las fotos donde todos intentan llamar la atención. Veo culos, tetas, bocas que se fruncen para parecer más gruesas (lo probé yo misma, es sexy). No tengo la boca tan gordita para fruncirla, pero hago el intento, asi...

Pero vengo de vuelta, babys. Creo que en etapas de duelo, donde no puedes ir a tu tierra, donde ves a tu gente cada vez más delgada y sabes que esa gente que quisiste, que te acompano en tu niñez, permanece allí, están secuestrados, y yo en este Deutschland... ¿Sabes qué? los veo como corderos, inocentes,  corderos que saben tienen un fiero animal que los vigila y los matará en algún momento, porque no podrán enfermar, ni vivir cualquier vicisitud sin permanecer absolutamente desamparados.

Los ancianos, los pobres desesperados caminando a través de la frontera, los ninos que no quiero ver,  para qué, el mundo es así, por Dios.

No quiero mirar, he sufrido mucho ya todo esto. Me darían 35 ataques más si sigo recreándome en esto. Ayudar...
¿Qué puedo hacer yo?

....
plata
escribir panfletos
irme a luchar allí (tengo dos hijos, no lo haré porque amo a mis hijos, no iré)

Vuelvo a Instagram, una chica en biquini disfruta de la playa y se echa un bronceador que cuesta aproximadamente 20 salarios mínimos en Venezuela.


Yo solo he podido empezar de cero con el propósito de poder ir nadando contra la corriente de la tristeza, evadiendo y comiendo flores.

Me canso a veces de tanta foto,  y tantas casas rosa pastel-turquesa, helechos-carassexys.


Por cierto. Me gradué.

Terminé mi grado de maestra en Alemania.

Creo que esta foto la podría poner en Instagram

1 comentario:

Ynés María dijo...

Felicitaciones, mi Mari! Eres emprendedora, luchadora... y linda! Dios te bendiga.