8.27.2008

Impresiones de un viaje en autobús


Montada en el autobús de Rodovías, en mi viaje de Caracas –Cumaná, me atreví tímidamente a abrir la cortina de la ventana. En estos autobuses se prohíbe terminantemente abrir las cortinas, las razones que dan los que confeccionaron este reglamento son varias: En el día; el sol penetra directamente con la cortina abierta y termina haciendo un calor enorme a pesar de que el eficiente aire acondicionado (no se sabe cómo pero siempre están a -3) hace de las suyas. Si cualquier distraído pasajero osa entreabrir con las yemas de sus dedos un diminuto ángulo de la cortina, inmediatamente, un copiloto trajeado con un uniforme de aviador deslucido hace su aparición y regaña humillantemente al pasajero prohibiéndole que abra la ventana.
De noche la cosa se pone intensa, la razón principal es una modalidad de delincuencia que consiste en el lanzamiento de una piedra de grandes magnitudes hacia una de las ventanas del autobús en marcha, con esto se busca que el accidente haga detener al autobús y por consiguiente pueda ser atracado con suma facilidad. Esta regla prolijamente confeccionada (sólo en este caso) sirve para exhortar a los pasajeros desprevenidos a cerrar hermética y claustrofóbicamente las ventanas del autobús con el fin de preservar sus integridades físicas. De esta manera se manejan las reglas viajeras en cualquier autobús de rutas extraurbanas en Venezuela (mi querido país).
Era de día, yo no puedo con estas normas, abrí la ventana poco después de sentir el autobús en marcha y respirar con alivio pensando que el deslucido copiloto estaba distraído. Observé entonces la colección de ranchos en los cerros caraqueños. Vi las sábanas, miles, oreándose en las tímidas ventanas de bloques rojizos, todas de colores vivos propios del trópico. Pensé en cómo se debe de vivir lavando aquellas sábanas, trepada una en rancho de esos, cómo puede alguien subir esas empinadas escalinatas todos los días, llegando a las once de la noche de un perro trabajo, con cuyo salario apenas se puede comprar el detergente para lavar y la carne pellejuda y grasienta para mal comer. Cómo se puede vivir en la noche, escuchando el silbido de los disparos, cómo con el miedo, la rabia y la impotencia de sentirse inocente, huérfano y tener que aceptar un destino (¿Es que hay otra forma de vivir?) no elegido.
Entonces el autobús pasó Guatire, Guarenas, y siguió adentrándose en las carreteras mirandinas, miraba entonces por la rendija de la cortina el escenario rural, sábanas y ropa vieja dispuestas en extensas cuerdas alargadas en los patios pobres, llenos de perros flacos, sillas viejas. Solo una palabra se me vino a la mente: deterioro con todos los recursos, con toda la bonanza genética territorial. Deterioro; social, urbano, moral, educativo; deterioro. Tal vez hubiera sido mejor que nunca hubiéramos tenido las cosas fáciles, tal vez la historia nos dé un castigo y nos haga aleccionarnos, tal vez seamos demasiado jóvenes en tradición, tal vez no hemos aprendido.

12 comentarios:

El Diablo Des. dijo...

Tal vez no debiste abrir la ventana.


Tal vez un día alguien que también la abra le sirva de inspiración.


Tal vez eso ya pasó.

PIER BIONNIVELLS dijo...

Yo tambien he abierto esa ventana más de una vez...
Pero casi siempre lo que veo me gusta..
Me agrada ver las casitas de colores.. los comerciantes ambulantes, las curvas peligrosas , el aire a ciudad, a campo a tierra..
Solo veo a mi gente a mi pais, pobre rico, desiguales.. pero es algo nuestro..

Que estes bien..

abrazos.

Arcángel Mirón dijo...

Tropezamos una y mil veces con la misma piedra. La que nos arrojan desde fuera del vehículo o la que nosotros mismos ponemos en nuestro camino.
Tropezamos y decimos "la próxima vez, tal vez", pero la próxima vez es igual.

Es una lástima, con tanta belleza derramada.

Cecilia Alameda Sol dijo...

En autobús, en tren, viajas por los países contemplando lo que se esconde a los turistas. Detrás de los telones que ornan las grandes urbes, hay chabolas, sábanas tendidas al sol, niños sin calzado. Pero tienes que abrir las cortinas para verlo, desafiando a quien no quiere que lo veas.

Sirena Varada dijo...

"Deterioro"... posiblemente esa es la palabra que mejor lo expresa. Pero ese deterioro lo encontrarás en cualquier lugar; está ahí, abras la ventana o no, está, duele.
Y por supuesto que no hemos aprendido; parece que nadie lo ha hecho.

Un beso

John Narváez dijo...

No se hará esperar mucho el terremoto liberador, que derrumbará por igual ranchos y casas modernas, como si fueran castillitos de naipes.

El subdesarrollo (detesto la palabra) no es superable. Un siglo de renta petrolera, centenares de miles de kilómetros de suelo cultivable y constituciones favorables a la causa democrática han creado más vicios que virtudes.

Pero uno más adelante se abstrae en esas llanuras fronterizas con el mar, por las que discurre la carretera...

cacho de pan dijo...

qué suerte para nosotros, y para tí, esa hendidura en la oscuridad, ese desgarrón en la censura.
Siempre habrá quien prefiera ver lo que imagina, sin siquiera cotejar la realidad.

Floper dijo...

Tal vez no hubieras corrido la cortina, pero siempre hay que afrontar la realidad, la triste realidad.
Beso, Nos estamos leyendo.

Noemí Pastor dijo...

En cuanto pueda, sigo tu viaje con un dedo sobre un mapa.

Anónimo dijo...

Oye Maira Ines, tengo un gran amigo que nacio en Guatire y vive aqui en Rosario, le sacarias fotos al poblado en esas cosas "ilegales" que haces cuando viajas y me la pasas??

Saintterriens.com.ar

La Gata Insomne dijo...

esas personas que tienen que subir a veces más de 500 escalones para llegar al rancho con un bebé en un brazo una bolsa en el otro y un balde de agua en la cabeza equilibrista, lleganal día siguiente con una sonrisa comprensiva,mientras su patrona entre sábanas le cuenta su tragedia estúpida, y son ella capaes de sentir y de hacer empatía con la doña. Este es un país bendito, hemos desagradecido y despreciado a natura,y se castigo al que te refieres ya lo estamos pagado desde hace tiempo gracias al "el oro negro", Ya decía Uslar Pietri que había que sembrar el petróleo.
El 80% de nuestra patria es lo que viste por esa hendijita, en las capitales s mucho peor.

Se agradece un poco de sensibilidad social

besos

Leyd dijo...

Me paso por primera vez por aquí. Buscaba en el tan útil google, la manera de promocionar mi blog...

Me encontré con esto...

El conocimiento no es más que un atrevimiento, hacen falta más sin verguenzas en el mundo.

Anda, pásate por mi blog si tienes tiempo (Que de paso comunico no te llego a los tobillos, mas intento crecer como escritora):

lapuertalateral.blogspot.com