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Lista de fracasos cotidianos

Hoy parecía que me levantaba con el pie que no es. Ayer fue un día cansado y dormí mal. Las noches últimamente para mí son un trecho sin mucho significado que trata de ser descanso y se interrumpe frecuentemente por mis ganas de ir al baño. No sé qué me pasó, desde que estuve embarazada voy al baño una, dos y hasta tres veces por noche. Antes era la sensación de descontrol al tener a un recién nacido muy cerca de mí, la conciencia de ser una nueva madre, de que estuviese respirando, que el vientre se moviera. Luego los llantos, los berrinches exigiendo compañía, y ahora, que duerme plácidamente, yo sigo yendo al baño, sin saber mucho porqué, perseverando en la dolorosa costumbre del descanso interrumpido. Así todos los días y mi cabeza se merma, lo percibo. He dejado de recordar incluso nombres de personas que recién conozco (antes era infalible con esto); caras, novelas que leí, palabras en alemán a las cuales les dediqué un espacio precioso de mi tiempo en aprenderlas. Como vienen se...

La mirada de las palabras

Pensando en las cosas chiquiticas, en los seres pequeños, las mujeres menudas con piernas delgadas, hijares puntiagudos. Supongo que lo más menudo en realidad es lo que pretende ser grande. Los mares sí son ininteligibles, por su inmensidad. Ellos sí. Pero se hacen los chiquitos con sus lenguetazos perennes. Las cosas chiquitas son para mí una palabra nueva aprendida en alemán. Es una cosita, claro, entre la inmensidad del lenguaje, entre las infinitas formas que permiten los elásticos materiales del tiempo del habla. Las cosas chiquitas, para los pobres, siguen siendo chiquitas, jamás van a ser grandes, aunque con ahínco junten un centavo, y otro, y otro. Es así para mí y la mirada que anhela poseer esa inmensidad, que es como los cinco océanos juntos, que está llena de palabras compuestas, que empiezan por SCH, nunca reparé, nunca, antes de venir a esta tierra sombría.

My first lady

El nombre de esta película me sonó en el momento en el que decidí hacer este post. Quiero desear a tuti mundache feliz año nuevo. Hoy me monté en el tranvía y empecé a mirar a la gente, en realidad los alemanes no son muy dicharacheros que digamos, no te miran a los ojos, esquivan a cualquier desconocido que quiera establecer un contacto con ellos. En esta jungla a la cual no pertenezco en lo más mínimo después de un año de convivencia he decidido pernoctar.  Me quedaré tal vez por la malsana ansiedad de saberme constante y triunfadora, ganándole el pulso al alemán (Este parece un plan de esos de los malos de los dibujos animados, falta que me brille el ojito). Me dio hoy un ataque de miedo;  pienso en los males del mundo y sus injusticias y  cualquiera se escuece en su salsa, yo siempre he querido ser supermana ( Aquí soy la buena de los dibujos animados), pero resulto ser una mieduca arrinconada por un idioma H.-P. Pues bien, decido pernoctar, de ...

Die Taste, la tecla.

La verdad es que soy floja, debería escribir más aquí, sacar más fotosss de la incipiente nieve que cayó la madrugada del sábado, ponerlas, hablar de lo linda que se ve Alemania en la navidad, tal vez mencionar una que otra referencia a cómo se portan los alemanes y hacer imaginar e informar de cómo se bate el cobre o el cacao en Alemania.  ¿Por qué digo esto? Porque no me he dignado a escribir por una cosas: DOs teclas.  Ya sé,   todo el mundo calificaría esto como un problema minúsculo, nimio,  absurd o. Par a mí es un horror que no me deja dormir . Sé que tal vez he perdido el equilibrio y de hecho , no me atrevo, aunque lo tengo descansando en mi biblioteca,  a buscar mi enfermedad maniática en el DSM (...)  (Manual de enfermedades mentales) porque estoy segura que la encontraría y destaparía entonces un diagn óstico que siempre supe, soy una enferma maniática mental. En los últimos días me cabr eé, sí señor, porque mi hijo me arrancó las tec...

Machado y los chopos de Soria

Ahora son las 13.43 y estoy un poco embotada. Leo poemas sobre Soria de Machado, nos habla de los chopos que descansan en la orilla del río y cómo en sus cortezas los enamorados tallan sus iniciales y las fechas. Sería interesante encontrar algún chopo de corteza viva donde pudiera mirar esas mismas fechas e iniciales que Machado vio o se imaginó; tendrían que provenir, por supuesto, de principios del siglo pasado. Pienso en la intención del hombre de grabar el presente a través su marca sobre los objetos, de su declaración expresa de una raya en el tiempo. Supongo que la importancia radica solo en la evocación de la memoria de quien lo ve, una evocación que no existe porque solo pretende imaginar una idea de lo que pudo ser el momento. Ahora están muertos, al igual que casi (eso creo) todos los actores de las películas mudas. Siempre que veo las películas mudas me planteo esta situación y ya no me entretengo con la película, solo puedo pensar en la condición de muertos...

Go to Madrid

Finalmente después de un año vuelvo a Madrid. Es extraño reencontrarte con una ciudad con la que viviste, supongo que puede ser como reencontrarse con un ex novio en una tienda de zapatos ¿o no? Vuelvo otra vez a Madrid, la verdad he viajado un montón este año casi sin querer. Me gusta mucho viajar cuando no viajo y cuando viajo no me gusta viajar. De cualquier forma una ciudad como Madrid vale la pena una visita. Y me pone feliz volver a estar otra vez allí.

MáSCARAS MORTUORIAS

Máscara mortuoria de James Deam (1931-1955)     Son las 12.59 y me duele la cabeza. He estudiado durante 21 minutos historia del español y la verdad gusta mucho, pero debo hacer una intensa actividad mental para memorizarlo todo. Busco una de las guías “El londes por menos de 10 libras” me pongo a leerla en alemán, entiendo la mitad y deduzco la otra mitad. A los 10 minutos me duele la cabeza, quiero descansar. Miro a mi izquierda, hoy me he sentado al lado de la sección de biografías, por casualidad veo un libro que se llama “Das Letze Porträt” se trata de una recopilación de fotografías de máscaras mortuorias hechas a personajes célebres. Lo ojeo. Miro la cara de Shakespeare y me asombro, jamás pude haber imaginado que Shakespeare pudiera haber muerto así. Creo recordar que nunca había visto antes una foto de William, su cara muestra signos de juventud, supongo que una persona que muere a los 52 años aún posee rasgos juveniles, tal vez sus pómulos y sus carrillos,...