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Mostrando las entradas con la etiqueta Yo y de mí

Mi libro electrónico

Tengo un libro electrónico, sí. Por mucho tiempo dudé en comprármelo hasta que un amigo me habló de sus múltiples maravillas (puedes almacenar muchísimos libros, no te cansa la vista, puedes subrayar, escuchar música clásica mientras lees, puedes pasar las páginas sin ningún tipo de incomodidad, etc). En realidad lo compré  como un acto desesperado cuando daba pecho a mi bebé recién nacido y no tenía televisión, y me quedaba viendo al techo, obstinada, durante casi 12 horas al día. El hecho es que siempre fui en contra de los libros electrónicos y ahora, reconozco, que en mitad de la noche, cuando el insomnio me acecha, no me queda otra que encender mi débil lámpara de sal y apelar por el pequeño aparato sin moverme ni cambiar de postura, cosa que tenía que hacer con los libros de papel. Y por esta y no por otra razón los últimos 5 libros que he leído los he leído a través de mi libro electrónico AmazonKindle. Lo mejor es que pude aprender muchísimo inglés con este aparatejo, p...

¿Debemos algunas personas salirnos del facebook?

No podía dejar de saludar y pasar por aquí, al fin y al cabo, la internet me quita el poco tiempo que tengo para concentrarme. Hoy he leído un artículo interesante que les recomiendo pincha aquí y trata sobre cómo la información sobrecargada de la internet nos está haciendo perder el norte de la concentración en cosas en las que no bastan unos breves segundos de lectura. He pensado en salir del facebook, lo pienso al menos una vez a la semana, pero finalmente siempre sucumbo y vuelvo a entrar para enterarme de esas fotos (llenas de cotidianidad) de mis contactos. Si me pongo a analizar qué he sacado de facebook, probablemente no tenga ninguna respuesta en limpio, nadie me ha aportado nada interesante y me empiezo a cansar de ver a la misma gente poniendo mensajes que circundan sobre lo mismo. Es un pesimismo, ya sé, pero creo que facebook para mi es una máquina diabólica que me quita al menos media hora de mi tiempo. Lo sigo pensando y supongo que es probable que termine permaneciendo...

Tales of Christmas

Ultimamente ando un poco enmarañada con mis ideas, estoy pesarosa, sí. No me entiendo mucho, pero ahí voy, conmigo y con la otra yo que trata de comprenderme. En estos días de frío y en mi reclusión escucho el audiolibro de Ann of green gables en inglés. He dejado de leer libros en español, así que me he hecho con Lord Jim de Joseph Conrad. Es un libro maravilloso y fascinante como todo Conrad, que empezó a escribir marudito, pero cómo empezó a escribir tan profundo, tan intenso, tan aventurero. Había seguro en su pecho una montaña de emociones y reflexiones sobre lo verdadero del alma humana. Confieso que empieza a gustarme leer libros en inglés, el libro que leía antes en español "El Danubio" de Claudio Magris, lo de dejado relegado encima de la nevera, detenido en la pág. 201. Mi búsqueda infructuosa de trabajo y evidente conciencia adquirida del desprecio del mercado laboral hacia aquellos que hemos dedicado nuestra vida al español me ha hecho cruzar el mar del idioma per...

Objetos perdidos

El año pasado me encontré en una calle del centro de Valencia (España) 5 euros. Mi felicidad fue infinita. Si los hubiera ganado con mi trabajo, si me los hubiesen dado en la mano, si me los hubiese regalado un amigo, familiar o mi novio, no me hubiera sentido tan bien; en realidad, lo que me hizo feliz fue la afortunada cocincidencia de que mi caminar y mirar por un determinado sitio me hubiera dado aquel maravilloso regalo fruto de la fortuna. Pensé, poco después de manosear con cariño el billete que en realidad solo era de cinco euros, que tal vez yo le estaba usurpando un café, una copa, un pan, o un pedazo de carne a alguien. Entonces, me sentí culpable. No sé porqué en ese momento aquél sentimiento de felicidad se transformó en culpa y luego en curiosidad. Aquella persona olvidadiza y despistada estaba dejando en mi su recuerdo anónimo para siempre. Guardé el billete en un libro jurando no gastarlo nunca, lo tengo de amuleto, a veces funciona frotarlo y soplarle un poquito, es in...

EL PUNTO INCIERTO

ESTA SOY YO EN EL PISO EN EL QUE VIVO CON MI NOVIO. LA VERDAD, NO ESTÁ TAN MAL VIVIR SOLA, LEJOS DE MI PAÍS; HASTA UN PUNTO INCIERTO... ESE EN EL QUE EXTRAES INCONSCIENTEMENTE TUS RAÍCES, EL PUNTO INCIERTO NO TIENE FORMA, NI MODALES, APARECE DE REPENTE Y SE PLANTA COMO UN INFANTE MALCRIADO Y ENTONCES... NO PUEDES HACER NADA PARA QUE SE REPRIMA. EN EL FONDO QUIERO MUCHO A LA NOSTALGIA/ PUNTO INCIERTO QUE ME VISITA DE VEZ EN CUANDO... AHORA SOY MÁS FELIZ QUE ANTES, PERO ESO NO VIENE PORQUE ESTÉ AQUÍ SINO PORQUE TAL VEZ HE PODIDO MADURAR. SIENDO JOVEN AUN ES UN SUCULENTO ORGULLO. ASÍ QUE CON LA NOSTALGIA JUEGO SIEMPRE Y LA SOBORNO (NUNCA HA TENIDO PRINCIPIOS MORALES MUY ARRAIGADOS, ES COMO LOS POLÍTICOS...) PARA SER FELIZ HAY QUE ENGAÑAR Y SER MALVADO. ESO ES VÁLIDO. ¿nO?...

balance

Cuando tenía 22 años creía que estaba vieja, tal vez porque hacía lo que no me gustaba y porque por hacer tal cosa me sentía estancada en la vida, fracasada, atrapada. Cuando tenía 25, creí morir, porque sentía que ya estaba muy vieja, que no tenía novio y que en consecuencia mi vida no podría cambiar para mejor. Era una persona algo obtusa, con muchos prejuicios e inseguridades (tal vez seré así siempre). Cuando tenía 28, pensé, por pocos instantes, que esa era la mejor edad, esa que condensaba la sabiduría y la juventud; un cuerpo joven, hermoso, con años encima para saber sopesar quiénes eran de verdad mis amigos y quiénes no, qué era lo importante, qué significaba la vida desde un todo, mi todo de 28 años. Cuando cumplí 30 años estaba montada en un avión para irme a Madrid y vivir los mejores meses de mi vida. Me había dejado mi ex novio de la peor manera posible, pero aquello no me importaba, yo cumplía 30 años y me veía de 28 y aquello era lo importante; tenía conciencia de las c...

llegar aquí

Escribir sobre mi llegada a Venezuela es más bien un ejercicio de ubicación para mí misma. La primera vista del enorme conglomerado de ladrillo que ocupan las montañas de la Guaira, me instala de golpe en esta nueva realidad. Nunca había pasado un tiempo prolongado en otro país y tal vez la considerable diferencia entre uno y otro (España y Venezuela) me haya inducido a este extrañamiento que aún, una semana después de mi regreso, me maravilla por cosas con las que me encuentro. Respiro el aire Caraqueño con cierto temor, la inseguridad personal se siente incluso físicamente, es comprobado que siempre estamos amenazados; al pasear en ciertos sitios; sin embargo, respiro esa cotidianidad del clima primaveral de Caracas. Un día después al encontrarme con Cumaná, no sé si me invade el vacío de las recientes despedidas, que hacen que deje atrás, de pronto, aquél ambiente diferente, aquellas amistades sincréticas, el amor, el paisaje. Me encuentro entonces en la plena soledad de una nueva ...

ya

es tarde y no quiero escribir la tesis porque estoy haciendo algo peor que escribir la tesis: estoy corrigiendo una capítulo. Tengo que acabar pero no me dan muchas ganas. Mañana cumple años mi amigo Sergio y quiero celebrarlo con él, caminar por paseo recoletos todo lo que tengo que decir ya dicho. Quiero hacerlo todo con las cosas terminadas, pero resulta que soy débil y me zumban los oídos de dolor por estar sentada, sentada, sentada, pensando en párrafos y en vialidades para oraciones subordinadas. Son casi las 12 y en Madrid hace un clima estupendo y quiero aprovechar que tengo dinero para tomar un café y que puedo caminar sin temor. Pero no. Todo sería más bonito si tuviera la tesis terminada.

Pasada de Aldaba

Nunca he tenido valor. He de aceptar, a mi pesar, que no tengo la suficiente valentía ni para salir a un frente de batalla, ni para decir cosas hirientes ni para confesar evidencias que sé no van a caer bien. Hoy, sin embargo, he sido capaz de revelar un dato de mi vida, algo que parece inofensivo, pero que sin embargo para mí significó una batalla dura y cruenta contra montañas de miedos. Creo que el hecho de ser cobarde me hace una ruinosa. Me quedo como el hierro que se oxida por el salitre, me desgasto, me hago hollín. Hoy dije a la hermana de mi ex novio que tenía novio, y por consecuencia, al decir eso, en todos los recónditos rincones de mi conciencia, se velaban las puertas de mi pasado. Aquél intenso pasado vivido por ocho años con aquél, ese que de vez en cuando volvía para hacerme sentir una nostalgia insoportable e innecesaria. Como dije, tal vez esto es nada. Seguro. Yo soy muy feliz. Lo soy más ahora. He podido pasar el pestillo a pesar de que en ocasiones la cobardía me ...

Desde la distancia...

Ya no quiero ser lo que creí quería. Pienso en el aspecto siniestro de los académicos, de los profesores universitarios. Todos pasado el tiempo son recubiertos por un polvillo gris o amarillento, que es imperceptible a sus propios ojos. Me gustaba más leer literatura sin pensar en lo que la obra implicaba. En la filosofía de su construcción y su forma, no quería entenderla, solo sentirla. Sin embargo, muchas veces nos convertimos en lo que somos porque al elegir, no sabíamos en realidad los bemoles, las callejuelas, los recovecos que en realidad componían aquella cosa objeto de nuestro deseo. O tal vez sí, con el tiempo, desde la distancia, todo se ve más glamoroso e ilustre. Tal vez sólo quería aquello que se miraba a través del espejo del tiempo. Cuando nos vamos poniendo viejos nos volvemos más ciegos, empezamos a ver todo desde la distancia, la subjetiva distancia.

invierno

Al principio todo era muy extraño, las cosas tenían formas, gustos y dimensiones diferentes. El aire era distinto, los árboles, las voces y sus tonos. En medio de todo esto trataba de conocer y familiarizarme; sobre todo con el gris del ambiente, la ausencia del sol, la tonalidad extensiva de todo cuanto veía. Aún intento entender el invierno, verlo como a alguien que ha vivido conmigo desde mi infancia y a quien le conozco todas las manías y exentricidades; pero el invierno o otoño ( estas distinciones aún no puedo percibirlas) se me muestra esquivo, como alguien extranjero con quien tengo que convivir. Yo sé que tarde o temprano terminaremos hablando el mismo idioma y este entendimiento seguro tendrá aun especial descubrimiento, porque tal vez sea este el único invierno que viva. A veces sueño con el trópico, saboreo el calor de la arena y el manso sonido de las olas. Estos sueños, aclaro, no son nostalgia, sencillamente son una parte de mi identidad, aquella de quien me he separado ...

Aquí en Madrid

En Madrid es mejor acostumbrarse a las diversidades; la cantidad de gente friqui que vive en esta ciudad es inmensa, aparte el metro es una fauna de canciones mañaneras con gente que se concentra hasta la indencia en lecturas de diversas características. Mis impresiones de Madrid la verdad serían muy particulares, para mi las ciudades tienen el cariz que cada quien le impregna con sus predisposiciones psicológicas y sus movidas particulares. Creo que Madrid baila siempre y se contenta cuando el que vive en ella se contenta. Puede llorar también contigo cuando estás triste, te consuela. En Madrid no he tenido tiempo, me he visto como en medio de una lluvia de papelillos con un mensaje diminuto escrito en su diminuta también superficie. Todo me dice algo, pero no tengo tiempo de descubrirlo. Aquí si te conformas con lo la diversidad de lo cotidiano no te alcanza la vida para describir los millones de estímulos. Creo que estos nueve meses serán más cortos de lo que pensé.

Porque me voy

Estimados merodeadores Blogueros: Por motivos de mi viaje y futura estancia estudiantil en la capital española, dejaré de escribir por un período de tiempo incierto. En realidad tal vez (aclaro) todo esto sea pura bulla y yo no pueda separarme de mi blog y sobre todo de todos ustedes que me visitan. He escrito un texto un poco largo, está abajo en forma de entradas sucesivas, pueden comentar cuando gusten ( me gustaría que lo hicieran) y yo, que seguro no dejaré de escribir porque no puedo estaré pendiente. Esta despedida es de mentiritas y forsoza porque tengo que viajar, buscar una casa y hacer un montón de cosas. Mudarse a otro país es un chollo, una cosa del corazón y de papeles y trámites, algo muy estratégico y un poco acojonante, como dicen los españoles. Allí están entonces mis sucesivas entradas, y se les quiere mucho.

Premios Dardo 2008

PREMIO DARDO "Este premio reconoce los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personales, etc.., que en suma, demuestra su creatividad a través de su pensamiento vivo, que está y permanece innato entre sus letras, entre sus palabras rotas". Quiero agradecer, sinceramente, a la amiga Vanessa Martínez por haberme otorgado este premio que me llena de agrado y contento. A Vanessa gracias por tal gentil gesto, viniendo de ti un honor absoluto. Como las condiciones del premio incluyen: 1. La vinculación de aquél que otorgó el galardón,2) La puesta en escena del poster del premio 3. la premiación de los blogs que considero cumplen con las condiciones: Así que aquí van los 10 ganadores según mi humilde opinión, sin orden específico: 1) Petru´s Blog: Montañas de Silencio profundos ríos de palabras http://profundosriosdepalabras.blogspot.com/ Este blog me encanta porque siempre me hace reflexionar, sacarle el jugo ...

Madrid

Hasta ahora no he internalizado totalmente lo que me espera. Este año debo renunciar a mi trabajo y viajar a otro país para vivir en él durante nueve meses. La oportunidad que se me ofrece es única, estaré estudiando un Master en Filología Hispánica en el Instituto de Lengua Española becada con la Fundación Carolina. Creo que soñé durante mucho tiempo con esta beca y ahora que la consigo, siento una especie de vértigo, puesto que pienso que ser una inmigrante temporal te hace cambiar de perspectiva de vida por el resto de tu existencia. Aunque he visitado varias veces España nunca he vivido en ese país. No sé realmente cómo será sentirse extranjera, caminar por calles que no son mías, escuchar otro acento por mucho tiempo, alejarme de todo y de todos a lo que usualmente estoy acostumbrada; vivir sola, la soledad es buena cuando quieres crear, cuando quieres reflexionar, cuando quieres profundizar y descubrir quién eres realmente tú. He tenido que estar sola por mucho tiempo, ahora m...

¿Por qué volví a leerme El extranjero ?

Cuando descubrí este extraordinario libro, vivía en Caracas y sabía muy poco de la vida. Era un persona inocente (aún), tenía más amigos que ahora y pensaba que la muerte era lo único que nos igualaba a todos (yo estaba convencida que el mundo era una bacinilla putrefacta con caca). El libro me fue regalado y recomendado con bastantes aspavientos; se me obligaba prácticamente a leerlo en ese mismo instante puesto que: “había sido conseguido en un remate, por pura suerte de la vida…”. Como la edición era sumamente humilde---papel de prensa; un cartón débil, escueto; color chillón y un dibujo difuso en la portada--- no me llamó la atención ¡qué ignorante era! Sin embargo, pese a mi indiferencia, la insistencia de mi padre fue tal que decidí abordarlo en un viaje en autobús Cumaná- Caracas: Y ocurrió entonces mi revelación. El señor Meursault se transformó para mí (una adolescente de 18 años) en alguien extraordinario que sabía mucho de la vida, aún y cuando sus valores fueran to...

Yo y de mí

Un sin fin de cosas. La vida es apasible, a veces. Siempre estoy esperando que algo malo ocurra cuando supuestamente todo lo que me ocurre es bueno ( o medianamente aceptable) ¿Por qué siempre he de ser tan pesimista? He de aprender a controlar mis emociones, a pensar que lo mejor es llegar a ser algún día un robot, a nunca equivocarme, a seguir por esa senda abierta de caminos mojados y dueños de alfombras de grama, la lluvia, la lluvia, la lluvia... Hoy la vida es apasible o tenue, la lluvia me gusta siempre acompañada de una taza de humeante café, pienso entonces en la suavidad de la brisa del mar, en la calma de no sentirse adolorido, en la maravilla de estar vivo: soy pesimista, y cada instante pienso en el terrible momento en que la calma se acabe, se esfume, en que todo se vaya dibilitando, envejeciendo (todos envejecemos, esa es la verdad) y ya. La vida apasible, la lluvia y la tasa de humeante café, sigo pensando entonces en eso y en que soy pesimista y en que inevitablemente ...