Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Venezuela

El falso Padrino

Volver a reflexionar sobre el pasado, sobre las raíces preñadas de complejos de la adolescencia. Constatar mi acento originario, la forma de pronunciar las palabras, atesorar los modismos lingüísticos venezolanos que tenía tanto tiempo sin escuchar. Ahora que se han ido mis padres a ese país que ya me suena lejano, pero sigue siendo mío, escucho la voz de mi madre, en mi mente, repitiéndose en aquellas frases que aquí no entienden y que evidentemente me recuerdan a mi vida de allí. No es que yo quiera volver, siento nostalgia por ese país en el que viví y ahora no existe. Supongo siempre hay momentos de fatiga cuando estás en tierra ajena. Cuando estás allí, cuando vives allí todo es como una carretera lisa en la que te desplazas sin problemas, lisa como un disco de vinilo, con marcas que producen sonidos y transmiten significados. Yo no sé si debo ir. Es que sé que no me reconoceré, y no tengo muchas ganas de ir para entender que el mundo que dejé es un mundo que no ha dejado de sonar...

váter

a veces no me siento del todo bien, supongo que es una catarsis tener este espacio y expresarse; yo lo veo bueno, porque te permite desconectar de todo. En fin... Hoy doy el saludo a la bandera de mi país aprovechando estas nostalgias y recuerdo mi amada tierra a la que no quiero volver, porque me parece feo Chávez, con esa verruga y esas ganas de quererse meter en todo, hasta en la intimidad más profunda de cada vzolano, es decir, el encuentro puro, íntimo e inviolable de cada quien con el váter. y eso es todo, no quiero volver porque me parece que chávez se quiere meter hasta con las costumbres culturales de algo tan íntimo con lo que cada quien hace con y en el váter.

Estando aquí

En este país, donde la vida no vale nada y no son exageraciones ni planes imperialistas, me ha dado por dormir. La calle se ha hecho un lugar inhóspito, abominable y siniestro. No digo que no haya momentos fulgurantes y maravillosos ambientes que hagan creer (a cualquier humano que los habite ) estar en un paraíso terrenal. Reflexionar sobre el creciente deterioro del país es una tarea que se antoja aburrida por lo inútil. Ni una sola persona puede hacer mucho, ni mucho menos puede haber una recuperación que eche atrás todos estas décadas de ligereza ¿Somos infortunados? No sé. En este país el miedo es el rey. Yo no quiero sentir miedo, pero lo siento. Y es bueno que sea así, el miedo protege y aquí necesitamos protegernos porque nunca pasa nada con las injusticias. Cada día que paso en Venezuela disfruto del sol y de la sensación de estar en esta maravillosa tierra cuyos habitantes se creen ricos, pero en realidad son pobres, muy pobres y oprimidos. A veces, el optimismo y la pretenci...

Loco

¿Por qué alguien puede llegar a volverse loco? O, al menos ¿creer que lo está? Supongo que la locura no es un adjetivo de gente extraordinaria, sucia, que lleva cajas vacías y trata de comer un pan remendado, regalado en una panadería. La locura más bien radica en aquellas cosas sutiles que muchos ostentan y gritan aunque parezcan inadvertidas y carezcan de la actitud resignada del que acepta, al fin, sus miserias. Supongo que yo he estado loca en algún momento de mi vida. Seguro he hecho cosas comprensibles, abominables, incorregibles, pendencieras: qué orgullo. Pero lamento aceptar también (Y tal vez esto sea un signo más de locura) que: Conozco a tantos locos como a gente, sobre todo conozco a países enteros locos. PD: Es tarea del lector, aunque sea evidente, relacionar lo dicho con la imagen ¿Fácil, no? PD:La foto proviene de un artículo similar de un artículo del blog del señor Carlos Casanova : http://www.eduardocasanova.com/

Impresiones de un viaje en autobús

Montada en el autobús de Rodovías, en mi viaje de Caracas –Cumaná, me atreví tímidamente a abrir la cortina de la ventana. En estos autobuses se prohíbe terminantemente abrir las cortinas, las razones que dan los que confeccionaron este reglamento son varias: En el día; el sol penetra directamente con la cortina abierta y termina haciendo un calor enorme a pesar de que el eficiente aire acondicionado (no se sabe cómo pero siempre están a -3) hace de las suyas. Si cualquier distraído pasajero osa entreabrir con las yemas de sus dedos un diminuto ángulo de la cortina, inmediatamente, un copiloto trajeado con un uniforme de aviador deslucido hace su aparición y regaña humillantemente al pasajero prohibiéndole que abra la ventana. De noche la cosa se pone intensa, la razón principal es una modalidad de delincuencia que consiste en el lanzamiento de una piedra de grandes magnitudes hacia una de las ventanas del autobús en marcha, con esto se busca que el accidente haga detener al autobús y...

Aquí estoy

En estos momentos, en todos los canales de televisión el ilustrísimo presidente Chávez, impone una perorata extensa, dicharachera, y me digo; Chávez ¿A quién engañas? ¿Crees que esos montones de rojos rojitos, que te celebran todas las "gracias" están allí por nada o por los billetitos que les pasas? ¿Crees que no sabemos, nosotros, aquellos que no se benefician con el petróleo a 120 $ (La mayoría del país), que has sido un incompetente? ¿Crees que no nos da rabia sentir miedo todo el tiempo, limitar nuestra vida, perder nuestra libertad porque el hampa está desbordada y no hay ley? No hay ley, no hay ley y ese esa la desgracia más grande. Ah, la otra es la siguiente ¡ Tú no te ocupas de que la haya!

Porque soy una angustia...

Porque salir por aquí asusta, sobre todo de noche; las calles están desiertas y en el ambiente se respira el sudor del miedo a lo que no se sabe, a peligro, a lo real, a la violencia. Porque supongo que todos tememos por nuestra integridad y nos preguntamos qué pasó con ese país que a pesar de todo era distinto. Nunca quise ser pesimista, siempre pensé, desde niña y con esperanza, que el país sería diferente, que vendría alguien con buenas intensiones y lo arreglaría, lo trataría como a una propiedad conseguida con mucho esfuerzo: pero no. Nadie ha querido a este país y mucho menos aquellos que han tenido más poder. Todos quieren conseguir fortunas mal habidas, comodidades, respeto ¿Qué respeto se les puede tener a estos culpables? ¿Soy culpable yo? Y es que no sé calibrar realmente si de verdad hay una cuota de culpa en todos nosotros. Tal vez seamos llevados por un río que perversamente nos ha traído hasta aquí, tal vez el destino nos ha signado esta situación. No me siento de ningun...