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Mostrando las entradas con la etiqueta Humus lacónico
Estoy leyendo ahora a Jonathan Frazen con Las correciones . No conocía a Jonathan Frazen, es divertido aunque le encuentro algún parecido con el libro de La conjura de los necios. A veces me provoca fumar, lo dejé hace 4 años y aún me provoca nostalgia la sensación de poseer la pequeña caja cuadrada con 10 pitillos de pequeña lonjitud adentro. El estar pendiente del yesquero, el encender el cigarrillo y ver cómo se consume mientras aspiro, extraña sensación que he olvidado y está mejor así, como dice Andrés Eloy Blanco La renuncia es el viaje de regreso del sueño , y yo sueño con fumar... En sustitución del cigarrillo he puesto a la comida. Los dulces me pierden, adoro los helados, las tortas con mucha crema, me encanta la crema, el merengue; es la dulzura que a veces la vida te niega. Ahora estoy un poco gorda, como es lógico. Qué pesado en el tener que correr y privarse del placer de comer para poder caber en los pantalones ¡SIEMPRE! qué pesado es el metabolismo,...

Erick Satie

Me he puesto a ver youtube y a buscar música que me pacifique. Ayer vi Alicia en las ciudades de Win Wenders, película que realmente recomiendo para quien no la haya visto. Creo que ante tanta información excesiva, que a la larga termina por repetir lo mismo, me he dado cuenta de que es necesario llenarse más bien de información inmersa en la categoría tipo punta de ICEBERG. Necesitamos como lectores del mundo que nos rodea redescubrir los laberintos y trazar los mapas de salida, sin que nos señalen las flechas. En este video, hay fotografías muy hermosas, envueltas todas en una bruma que seguramente envuelve a los objetos de las respuestas.

36 semanas de embarazo

No quiero parecer de verdad una quejica pero tengo miedo. Mañana lunes 25 voy a cumplir 36 semanas de embarazo y estoy un poco asustada. Supongo que es normal. Esta semana santa, la he pasado como nadando en una carrera contra el tiempo, como en un río que va al revés y que tiene un color distinto, tal vez rosado con piedras amarillas. Es como estar así, en medio de un mundo alucinante, en un planeta distinto, en un país diferente, ir andando a través de las semanas que se acercan a la semana 40, y no saber qué te espera. Entonces estoy sentada la mayoría del tiempo, con poco aire para respirar, haciendo de manera automática y desesperada una tesis que no sé si llegue a terminar. Es una locura de varios días lo que me espera, tener que hacerlo todo antes de que nazca el bebé, tener que explicar la vida de Emilio Salgari a unos pequeños de 12 y tenerlo todo encima. La verdad estoy cansada, y mientras camino en ese planeta diferente, me adormezco porque estar todo el tiempo pensando en ...

Para esta semana Santa

Para los amantes del bolero y del amor!! Ya que alguna vez ( o eso espero) todos nos hemos enamorado, yo me acordé de esta canción más vieja que Matusalén, pero tan entrañable. Espero que sus motivos sean buenos y particulares, de eso se tratan los gustos ¿O no? Porque las motivaciones están regidas por los motivos (o gustos) y los castigos. Pero a nadie le gustan los castigos, así que quedémonos con los gustos, tan apropiados para esta época de vacaciones. Si tienen dos minutos escuchen la canción ¿Quién se acuerda de que existía? Aunque no me gusta Vicente Fernández, la canción es tan vieja que no encuentro ninguna buena versión, y para qué, al final canta bien el Vicente. Pincha aquí para ver el video

Los libros que no he leído

A veces me pregunto por qué he sido tan floja y no me he puesto a leer esos libros cuyos argumentos me llegan de repente, y me dejan deslumbrada, haciéndome comprometerme (en un arrebato mentiroso y casi canalla) a leerlos. Mientras hacía un pollo con tomate al horno y escuchaba la radio una mujer hablaba del nuevo libro de Philiph Roth a quien alguna vez he reseñado en este blog. Me dieron tantas ganas de leerlo, de correr a la librería a buscarlo,de pagar los posibles 15 euros de su valor en tapa blanda, de llevármelo a mi casa. Conseguida la anterior proeza, sin ningún reparo, sentarme en mi butaca accidentada de la terraza y gozar, solo gozar. Ahora, leo algo sobre un libro que me he prometido leer tantas veces, ¡Oh cruel mentirosa!, José María Arguedas, el zorro de arriba y el zorro de abajo . Pienso que los libros no los leemos en realidad porque los queramos leer sino porque la vida nos pone; por ejemplo, vemos el título en un anaquel y de repente nos gusta, estamos en la librer...

Mi casa

foto hecha por N. Pérez Bahía de Mochima, Edo. Sucre, Venezuela. No sé cuál es mi casa, a menudo pienso que esta, en Madrid, sin embargo, nos sentimos tan solos, tan ajenos a veces, que entonces aparece el impulso inconsciente que me dice que mi casa está allá, cerca de la playa, que es la casa en la que viven mis padres, a la que siempre pertenecí. Ahora tengo una panza de 6 meses de longitud y es muy grande, me cuesta moverme. Tengo los impulsos contradictorios de pensar que mi pequeño que no ha nacido va nacer aquí, en este sitio y que esta será su casa, pero no la mía. Cuesta mucho pensar en las distintas realidades probables que hubiéramos podido vivir, como en el cuento de Borges de Jardín de los senderos que se bifurcan . A veces no es bueno pensar tanto, de cualquier forma, mi casa es esta, siempre es la que ocupas.

Por qué la fonética

De pronto me vi hace algunos meses con libro muy viejo de fonética. No es que me interesasen mucho las categorías en las cuales se clasifican los sonidos, no, la cosa es que necesitaba desesperadamente a través de ese capítulo componer a mi distraída memoria. Hace cinco años, lo recuerdo como si fuera hoy, que contrariedad, estudié fonética; me gustaba, he de aceptarlo, podía hacer transcripciones, clasificar cualquier sonido, hablar de diferencias, ahora, sin tener una certeza de porqué ocurrió ese borrón absoluto, me he visto ante el capítulo sin saber porqué son un montón de símbolos ininteligibles para mi. Creo que entener fonética en parte es como meterse en el solfeo, saber como se manejan estas notas que en realidad son letras y representan sonidos, conseguir identificar porqué nos diferenciamos de los demás al pronunciarlas, porque el sonido puede ser capaz de ser representado de una forma u otra, porqué las palabras son música, y son únicas. En este caso vuelvo otra vez sobre ...

Carta de quejas

Por un camino de flores

Es importante pasar revista de las cosas aprendidas. Hoy trataba de aprenderme unas palabras de otro idioma y entonces recordé que una buena regla memotécnica podía ser asociar estas nuevas palabras (que no se parecen en nada a mi idioma materno) con mi vida. Busqué y repasé, anduve por corredores, pasillos, zaguanes, descubrí que mi vida poco tenía de emocionante y que curiosamente había olvidado casi todo lo que me había ocurrido en mis tiempos de adolescencia y juventud. No sé si fueron buenos o malos pero los momentos más vívidos para mi recuerdo son los de mi infancia, más específicamente, aquellos que pasé con mi abuela materna en mis vacaciones de coclegio. (**) La infancia no sé si es importante o lo es todo, no me quiero poner freudiana pero suspongo que la mía define mucho lo que soy. (**) Me pregunto cómo sería la infancia de aquellos que de adultos creen que son los reyes del universo, se la saben todas, tienen la verdad absoluta, la verdad no es Dios, son ellos porque est...

A guarda

La semana pasada estuve en Oporto, la verdad no tenía una idea específica de Portugal, su cultura, sus costumbres. Había escuchado a mi abuela hablar bien y mal de los portugueses. Ella vivió en Portugal un año en los tiempos de la guerra civil española, en medio de unas condiciones muy difíciles de hambre, necesidad y premura por conseguir el pan. Sus relatos orales siempre estaban acompañados por gestos obscenos y divertidos, dramáticos en extremo. Su histrionismo supongo provino de los muchos oficios y las acomodaticias adaptaciones vividas, supongo que cuando se acumulan muchos días de supervivencia, la gente desarrolla unos reflejos adicionales de respuesta, el carácter cambia para siempre, el mundo y la vida misma con sus placeres normales se vuelven más secundarios. Sus tiempos ,está claro, fueron turbulentos, mísera entre los míseros españoles que tenían que acostumbrarse a un país devastado por el egoísmo de unos pocos, el poder desmedido y la violencia fanática. Mi abuela tuv...

vuelta

A todas las personas que me han leído pido mil disculpas por no haber estado aquí. Mi blog ha decaído porque a veces estamos así, con pocas cosas que decir. Siento que mi vida se vuelve menos profunda, soy más simple y eso resuelve muchos problemas. saludte

Estimado candidato: NO

Hoy abrí mi correo ilusionada, pensando que tal vez podría tener allí una oportunidad. Pero no. Nuevamente otra negativa. Quise hacer un curso o taller literario con Juan Goytisolo, pensé que sería fácil conseguir una plaza a mi, que era una tía comprometida con las letras y los libros y todo eso. El correo decía que no había sido seleccionada en el curso, pero que me agradecían de corazón que hubiera intentado participar y me invitaban a la conferencia que iban a dictar sobre lo que habían hecho en el curso, esa sí era abierta y allí podían participar todos. El año pasado quise participar en un curso en el Prado, al cual mis amigos habían accedido sin ningún problema el año anterior. Pero no, tampoco fui seleccionada. He perdido la cuenta de cartas, currículos, entrevistas y peticiones he hecho para que siempre, siempre, siempre, siempre me digan que no. Empiezo a pensar..o soy yo o es el mundo. Si fuera correcta e hiciera caso a la psicología cognitiva, trataría de pensar que soy yo,...

y

Repito miles de veces la palabra congoja, como si de ella misma fuera a emanar la respuesta a los problemas que se afrontan en el mundo. Si en Haití hay congoja, también la hay en Ucrania y en China y en Estados Unidos. He salido estos días a caminar por Madrid (aun sin poder conseguir con qué sobrevivir) y veo en las caras de muchos jóvenes congoja. No es la misma que afecta a mi gente de allá que más que congoja los aqueja la desesperanza, tampoco es la de los italianos y su congoja presidencial. No quiero seguir arrugando la falda, porque en realidad la congoja me parece una palabra arrugada, trasnochada y fútil. EL efecto terapéutico de la muerte es magnánimo. Creo que debería ser más utilizado en las reuniones de grupo.

la idea genial (cosas raras que escribo los días de frío)

Hola, Hace algún tiempo que ando falta de inspiración, he tenido varios días de visitas en casa y la verdad entre el ir y venir de agradables acompañantes que vienen a disfrutar de Madrid, me he quedado un poco inalcanzable en lo que respecta a una idea entrañable para erigir en este blog. Ahora no es tampoco que escriba con un propósito oportuno, pero esta vez como en muchos otros días me interesa la idea (repentino interés que ha nacido en esta precisa línea) de escribir sobre el azar. He tenido la creencia obsesiva a lo largo de mi vida, que las cosas siempre tenían que pasarme a mí por azar. Ese azar era positivo, de modo que mi creencia secreta (nunca sustentada con hechos) me hacía esperar que todo me saliera a la primera, sin esfuerzo, sin más. Siento que esta pulsión pudiese arraigarse en los comportamientos de muchas otras personas; es decir, que muchos han esperado que la vida sea más leve de lo que realmente es, porque, en realidad, la vida debería estar configurada para...

crisis

> Y es que escuché tantas veces la palabra: crisis, crisis, crisis, que salí temerosa, con el corazón palpitante a esconderme debajo del edredón de mi cama, una vez allí cerré los ojos y me esfumé sin saberlo por un túnel estampado por cuadros rosados y naranjas, cerré los ojos lo más fuerte que pude y grité algo que no tenía forma ni motivo, entonces me sentí tranquila, mi palabra gritada no se parecía a ninguna otra y era el saumerio perfecto, el arcano que ahuyentaba todos mis males. Ahora, cada vez que escucho la palabra crisis se me antoja algo parecido a la alegría, es como una especie de samba, que trato de bailar aunque no tenga sazón en las piernas.

c-omo-se-ha-ce

Se ha preguntado usted cómo se hace una pirueta gimnástica, cómo se fabrica un submarino, o, cómo se maneja un avión. Si usted supiera hacer alguna cosa, cualquier cosa, seguramente pasaría la mayoría de las veces de preguntarse cómo demonios lo hace. Seguramente las personas que le ven hacer eso que usted sabe hacer también pasan de preguntarle cómo. En ese momento cuándo no hay nadie que lo haga, cuando debemos aplicar nuestro ingenio en hacer cualquier cosa (real o abstracta) nos preguntamos cómo se hace. Pienso entonces en cómo he logrado aprender lo que he aprendido y cómo he desaprendido muchas cosas que me esforcé en aprender. Ante mis dificultades, cuando era adolescente, de entablar una conversación con un especimen adolescente de sexo masculino, me preguntaba, con infinita envidia; Cómo podían esas chicas con tetas prominentes lograr amaestrar las miradas de mis más elevados anhelos románticos.EL cómo tal vez sea una inherente condición para hacer unas cosas y otras no. Usted...

Un fragmento

“los hombres---pensé—cambian tan poco, siguen siendo tan ellos mismos, que sólo existe una historia de amor desde el principio de los tiempos, repetido al infinito sin perder su terrible sencillez, su irremediable desventura” Álvaro Mutis , La última escala del Tramp Streamer

EL VERDADERO FINAL

Teniendo en cuenta que en Madrid hay mucha gente friqui, quiero hablar hoy de la normalidad que sobrellevo desde hace algún tiempo. Por una extraña circunstancia soy llevada por un río urbano que me oprime dulcemente en la trayectoria del tiempo, de los días, de las horas y de los compromisos. Es curioso que ahora mismo piense en ese soneto de Quevedo y ese otro de Sor Juana en donde la reflexión del tiempo va magistralmente desarrollándose en los versos hasta llegar a una degradación sustancial de metáforas que son objetos y cosas de la vida diaria relacionadas con la palabra polvo. Se me ocurre entonces que esta normalidad es parte también de eso; un montón de partículas desparramadas en la nada de un tiempo que en algún momento solo será un recuerdo. Mi normalidad es natural, pero la naturalidad de la normalidad también tiene tufo hediondo; porque es un hongo descompuesto, que con el correr del tiempo se va transformando en lo que en realidad somos todos: degradación. Siento ser esc...

Normal

Me he estado preguntando últimamente qué es realmente ser normal. La campana de Gauss no pudo explicarme. Si yo soy normal (esto es un ejemplo) no puedo ser pureza normal porque ser pureza normal es estar metida en la barriga de la campana en todas las variables posibles que pueden definirme, entonces dudo que yo sea normal (esto es parte del mismo ejemplo). La normalidad, según mi humilde criterio, va de la mano del aburrimiento y el aburrimiento es lo más gris, uniforme y castigador que hay. Prefiero entonces no ser normal absolutamente; sin embargo, si tuviera que esperar a alguien que me haga compañía preferiría que lo fuera. La normalidad es predictiva, y en el fondo, aunque nos cueste aceptarlo, a nosotros, sí, también a mí (y aquí soy normal) no nos gusta sobresaltarnos con cosas anormales. Las cosas anormales causan incertidumbre y la incertidumbre continuada es una desdicha (al menos para la gente normal en este tema). Lo anormal tiene algo de divertido, desastroso y siniest...