Ahora mismo leo a Antonio Machado, pero solo pienso en mis necesidades fisiológicas que al parecer se están volviendo más urgentes con cada minuto que pasa. Sé que el baño está en el segundo piso, pero me acabo de instalar en esta silla tan cómoda y la verdad que me da fastidio subir a menos que sea muy urgente. En esta biblioteca hay unos mullidos sillones, forman una larga hilera, y justo en el medio de cada dos de ellos, hay una pequeña tabla suspendida sobre el descanso de dos pies de amigo. Hoy he encontrado casi todos los sillones ocupados. Generalmente busco los sillones cercanos a la sección de libros de decoración porque casi nunca nadie repara en ellos y en sus alrededores hay casi siempre sillones vacíos. Frente al sillón donde me siento encuentro unas llaves, alguien seguramente las ha dejado olvidadas cuando se ha sentado (¿A leer un libro de decoración, tal vez?), las miro detenidamente y me doy cuenta que al dejarlas, su dueño se ha buscado un día de úl...
Desde el 2006 abrí este blog. Lo he dejado y he vuelto, es como un familiar querido, existía antes de mis hijos. Escribiré reseñas de libros aquí porque con el tiempo me he dado cuenta del poder sanatorio y pacificador de los libros en mi vida. Si puedo ayudar a otros a recomendar lecturas, podré decir que algo ha valido la pena del esfuerzo de escribir y colgar cosas.