
Estoy leyendo ahora a Jonathan Frazen con Las correciones.
No conocía a Jonathan Frazen, es divertido aunque le encuentro algún parecido con el libro de La conjura de los necios.
A veces me provoca fumar, lo dejé hace 4 años y aún me provoca nostalgia la sensación de poseer la pequeña caja cuadrada con 10 pitillos de pequeña lonjitud adentro. El estar pendiente del yesquero, el encender el cigarrillo y ver cómo se consume mientras aspiro, extraña sensación que he olvidado y está mejor así, como dice Andrés Eloy Blanco La renuncia es el viaje de regreso del sueño, y yo sueño con fumar...
En sustitución del cigarrillo he puesto a la comida. Los dulces me pierden, adoro los helados, las tortas con mucha crema, me encanta la crema, el merengue; es la dulzura que a veces la vida te niega.
Ahora estoy un poco gorda, como es lógico. Qué pesado en el tener que correr y privarse del placer de comer para poder caber en los pantalones ¡SIEMPRE! qué pesado es el metabolismo, es nuestro tirano, nos obliga a correr y a privarnos...
Dichosos aquellos que comiendo, no engordan.
Comentarios
A caminar rápido si no te gusta correr, media hora diaria y con eso te podés comer la torta que quieras y feliz de descubrirte, porque me gusta tu escritura. Has hecho de esta confesión, un acto literario.
Besos!
Lo buscaré.
Besos.
www.poppy-stone.blogspot.com