
No sé si ha llegado el momento, pero creo que sí, la duda me detiene porque es difícil separarse de aquello que antes día tras día hacía, sin descanso. Creo que he amado a la letra escrita con arte tanto como a las personas importantes en mi vida, como a mi misma en la plenitud de mi propio absoluto.
Entonces sucede que vengo y me doy el tortazo mayúsculo porque me doy cuenta que no sirvo para nada. Ningún libro que lea, de los tantos que he leído ya, me ayudará a encontrar un medio de subsistencia. Sé que no es nuevo este descubrimiento, pero que sea nuevo para mí lo hace suficientemente importante como para cortarme en pedazos. En este momento viene a mi mente un recuerdo que data de más de 12 años, tiempo suficiente para que hayan muerto muchas cosas de mí, en el cual yo a pesar de no saber lo que quería hacer sabía a quien podía amar. Entre esas cosas amadas estaban los libros y las historias que me transportaban de manera tan magnífica a cualquier lugar. Sabía en aquel tiempo que todo era congruente con algo que no era viable. Era como amar al mal muchacho que nunca va a servir.
Luego, tarde, decidí que debía seguir a mis afectos y me fue bien, porque hice lo que me gustaba. Pero ahora estoy ante algo que me impulsa a determinar un momento difícil, en el cual, definitivamente debo renunciar un poco a lo que quiero en pos de tener lo que necesito. No hay salidas para la gente como yo, la gente que ama a los libros y no tiene talento. Entonces, hay que renunciar y cerrar de un portazo la puerta de aquello que creí era sublime. Decir adiós para esperar otro momento de aldabas flexibles y más conciencia humanística, otro momento que seguramente llegará tarde o no llegará a la corta vida de una humana simple, sencilla, sin pretenciones, una humana de los tantos, esos que han existido y que pierden la conciencia una vez llega el segundo definitivo.
Comentarios
Y seguro que para miles de cosas más.
Me duele tu baja autoestima.
No es justo que nadie se valore así.
Por muy mal que lo estés pasando estoy seguro que tú vales muchísimo.
Segurísimo.
Mírate bien por favor.
Besos.
Cuídate y Ánimo!
si estás cansada, descansa, pero no eches la llave a algo que todavía está en ciernes.
Un abrazo
Respetuosamente disiento. Si has sido capaz de trasladar en forma tan clara tus razonamientos y sentimientos, pues entonces estás preparada para dar. Darte y dar a la literatura y en consecuencia a los lectores, un mensaje.
Tarántula, afuera hay un impiadoso mundo. Juro que siempre fue así y aún peor que el actual. No hay humanos simples, sencillos, complejos o excepcionales...hay Humanos. Humanos que confrontan desafíos tan terribles como son a veces LA NADA, el horizonte oscuro.
La diferencia siempre y toda vez, la hacen aquellos que son capaces de juntar sus pedazos y armar algo. Está el que todo lo tiene y hace nada con lo suyo. Y quien -de la nada- construye.
El segundo definitivo es una metáfora para todos nosotros. Por mientras, nos levantamos y andamos.
Sería un placer seguir leyéndote.
Un abrazo.
Has visitado las redacciones de El Pais, de ABC, has ido a la embajada, editoriales, museos, universidades, revistas, colegios, etc.
Estar lejos no es nada fácil, lo sé pero tienes valor, tienes coraje y eso me los has demostrado en muchas ocasiones, entonces que si la vaina está mal, que si escasea el dinero, ok, pero adelante y has lo que mejor sabes hacer ¡TRIUNFAR, MARÍA INÉS, TRIUNFAR! Por correo te voy a mandar a más tardar el martes algunos datos de venezolanos en Madrid.
Permíteme obsequiarte un poema de Montejo al cual me atrevo a cambiarle unas palabras para tí.
MIENTRAS GIRE LA TIERRA
Déjame que te lea mientras gire la tierra
Y los astros inclinen sus cráneos azules
sobre la rosa de los vientos.
Flotando, a bordo de este día
En que al azar, por un instante,
despertamos tan cerca.
Pude vivir en otro reino, en otro mundo,
a muchas leguas de tus manos, de tu risa,
En un planeta remoto, inalcanzable.
Pude nacer hace ya siglos
cuando en nada existías
y en mis angustias de horizonte
adivinarte en sueños de futuro,
pero mis huesos a esta hora
Ya serían árboles o piedras.
No fue ayer ni mañana, en otro tiempo,
en otro espacio,
ni ocurrirá ya nunca,
aunque la eternidad cargue sus dados
a favor de mi suerte.
Déjame que te lea mientras la tierra siga
gravitando al compás de sus astros
y en cada minuto nos asombre
este frágil milagro de estar vivo.
No dejes de escribir hasta que ella se detenga.
Original de Eugenio Montejo, modificado por la ocasión.
Los momentos difíciles me han hecho saber todo lo que pueden enternecerme las hermosas palabras de aliento de todos aquellos que han sido capaces de gastar unos minutos de su tiempo en mi. Sus minutos, para mí, se multiplican en años de gratitud.
Yo espero poder pagarles algún día.
Suerte.
He leído tu relato y me ha impactado, lo voy a poner en mi blog, al que desde aquí te invito a entrar y /o participar, si es tu deseo.
Será un placer tenerte en el blog en esta y otras ocasiones. Gracias.
La gente de saint terriens
María Ines, tu lucidez debe impedir que baje tu estima, y además no lo vas a permitir.
Te mando un abrazo muy fuerte.
No me canso de desearte suerte y más suerte, que tanto la mereces, porque a veces todo se reduce a eso.
Te abrazo.