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libro cerrado

No sé si ha llegado el momento, pero creo que sí, la duda me detiene porque es difícil separarse de aquello que antes día tras día hacía, sin descanso. Creo que he amado a la letra escrita con arte tanto como a las personas importantes en mi vida, como a mi misma en la plenitud de mi propio absoluto. Entonces sucede que vengo y me doy el tortazo mayúsculo porque me doy cuenta que no sirvo para nada. Ningún libro que lea, de los tantos que he leído ya, me ayudará a encontrar un medio de subsistencia. Sé que no es nuevo este descubrimiento, pero que sea nuevo para mí lo hace suficientemente importante como para cortarme en pedazos. En este momento viene a mi mente un recuerdo que data de más de 12 años, tiempo suficiente para que hayan muerto muchas cosas de mí, en el cual yo a pesar de no saber lo que quería hacer sabía a quien podía amar. Entre esas cosas amadas estaban los libros y las historias que me transportaban de manera tan magnífica a cualquier lugar. Sabía en aquel tiempo que...

y

Repito miles de veces la palabra congoja, como si de ella misma fuera a emanar la respuesta a los problemas que se afrontan en el mundo. Si en Haití hay congoja, también la hay en Ucrania y en China y en Estados Unidos. He salido estos días a caminar por Madrid (aun sin poder conseguir con qué sobrevivir) y veo en las caras de muchos jóvenes congoja. No es la misma que afecta a mi gente de allá que más que congoja los aqueja la desesperanza, tampoco es la de los italianos y su congoja presidencial. No quiero seguir arrugando la falda, porque en realidad la congoja me parece una palabra arrugada, trasnochada y fútil. EL efecto terapéutico de la muerte es magnánimo. Creo que debería ser más utilizado en las reuniones de grupo.

la misteriosa

A la misteriosa ( 1926 ) Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad. ¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero? Tanto he soñado contigo, que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho, abrazan tu sombra, y tal vez ya no sepan adaptarse al contorno de tu cuerpo. Tanto he soñado contigo, que seguramente ya no podré despertar. Duermo de pie, con mi pobre cuerpo ofrecido a todas las apariencias de la vida y del amor, y tú, eres la única que cuenta ahora para mí. Más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios, que los primeros labios y la primera frente que encuentre. Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona desde hace días y años seguramente me transformaré en sombra. Tanto he soñado contigo, tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado de tu sombra y de tu fantasma, y por lo tanto, ya no me queda sino ser fantasma entre los fantasmas y cien veces más sombra que la sombra que siempre pase...

winter

(Imagen nro.1) Dejo a vuestras mercedes dos fotos: 1) la primera está borrosa, pero es más interesante así, podría ser un niño o un hombre pequeño, o un hombre grande que ha sido captado por un lente a mucha distancia. 2) La segunda es el invierno desde mi ventena. Como soy de Venezuela nunca había visto la nieve tan cerca, bueno sí el año pasado pero vivía en ese entonces en un piso 3.

Un ovillo

Ayer vi a una vieja sentada en su silla de ruedas en la entrada del mercado de las Ventas. Me llamó la atención su figura y la prolija delicadeza con la que era llevada por alguien que probablemente era su hija o no. Parecía un ovillo, encogidita, con un chal vinotinto, sus dedos casi tocaban sus labios estirados de 90 años de antiguedad. Recordé todas las barrabasadas inmaduras y los bochornos infelices a los cuales me vi expuesta por mi inexperiencia. Entonces me detuve a pensar si aquella viejecita de 90 seguía cometiendo errores, porque estaba claro de debía sabérselas todas. Entonces me dieron ganas de preguntarle a la que era su hija o no, si podía a su v ez preguntarle al ovillo de viejecita si sabía todo de la vida. Yo tenía muchos miedos (aún los tengo) y quería saber si al menos las arrugas y la curvatura de la columna servían para algo. No me atreví. Me quedé detenida mientras bajaban las escaleras y las ruedas de la silla giraban lentamente, con sumo cuidado, no fueran a ro...

Tales of Christmas

Ultimamente ando un poco enmarañada con mis ideas, estoy pesarosa, sí. No me entiendo mucho, pero ahí voy, conmigo y con la otra yo que trata de comprenderme. En estos días de frío y en mi reclusión escucho el audiolibro de Ann of green gables en inglés. He dejado de leer libros en español, así que me he hecho con Lord Jim de Joseph Conrad. Es un libro maravilloso y fascinante como todo Conrad, que empezó a escribir marudito, pero cómo empezó a escribir tan profundo, tan intenso, tan aventurero. Había seguro en su pecho una montaña de emociones y reflexiones sobre lo verdadero del alma humana. Confieso que empieza a gustarme leer libros en inglés, el libro que leía antes en español "El Danubio" de Claudio Magris, lo de dejado relegado encima de la nevera, detenido en la pág. 201. Mi búsqueda infructuosa de trabajo y evidente conciencia adquirida del desprecio del mercado laboral hacia aquellos que hemos dedicado nuestra vida al español me ha hecho cruzar el mar del idioma per...

Madrid en otoño

Por aquí buscaba art gallery natural y me encontré eso. El otoño es un sepia, un daguerreotype del invierno, el pasado que siempre asociamos al comienzo del siglo XX y a los camafeos.