Me he estado preguntando últimamente qué es realmente ser normal. La campana de Gauss no pudo explicarme. Si yo soy normal (esto es un ejemplo) no puedo ser pureza normal porque ser pureza normal es estar metida en la barriga de la campana en todas las variables posibles que pueden definirme, entonces dudo que yo sea normal (esto es parte del mismo ejemplo). La normalidad, según mi humilde criterio, va de la mano del aburrimiento y el aburrimiento es lo más gris, uniforme y castigador que hay. Prefiero entonces no ser normal absolutamente; sin embargo, si tuviera que esperar a alguien que me haga compañía preferiría que lo fuera. La normalidad es predictiva, y en el fondo, aunque nos cueste aceptarlo, a nosotros, sí, también a mí (y aquí soy normal) no nos gusta sobresaltarnos con cosas anormales. Las cosas anormales causan incertidumbre y la incertidumbre continuada es una desdicha (al menos para la gente normal en este tema). Lo anormal tiene algo de divertido, desastroso y siniest...
Desde el 2006 abrí este blog. Lo he dejado y he vuelto, es como un familiar querido, existía antes de mis hijos. Escribiré reseñas de libros aquí porque con el tiempo me he dado cuenta del poder sanatorio y pacificador de los libros en mi vida. Si puedo ayudar a otros a recomendar lecturas, podré decir que algo ha valido la pena del esfuerzo de escribir y colgar cosas.
Comentarios
jijijiji
Pero preciosas imagenes.
Besicos
Bendita infancia!
Un abrazo y preciosas fotos.
al menos allí tenéis árboles.
abrazo
Su prestancia y misterio está imbricado de matices, sabores y olores, que parece imposible tal conjunción de choques con la Tierra.
El otoño, en cualquier lugar...
Un abrazo, María Inés
www.elzancudoinside.blogspot.com
Ophir
de Asturias, de la que soy nativa,
una verdadera preciosidas, con sus
matices tan diferente, tan verde
siempre, con su cielo, por lo general, estampado de bellas y graciosas nubes que cambian
continuamente de tamaño y extensión; No se puede pintar este
cielo, tal cual, por sus cambios.
Altas montañas, risueños valles, y su mar que cambia de color según la zona.
No veo sitio para los seguidores,
en tu blog.
Afectuosamente
Leonor