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Estando aquí

En este país, donde la vida no vale nada y no son exageraciones ni planes imperialistas, me ha dado por dormir. La calle se ha hecho un lugar inhóspito, abominable y siniestro. No digo que no haya momentos fulgurantes y maravillosos ambientes que hagan creer (a cualquier humano que los habite ) estar en un paraíso terrenal.

Reflexionar sobre el creciente deterioro del país es una tarea que se antoja aburrida por lo inútil. Ni una sola persona puede hacer mucho, ni mucho menos puede haber una recuperación que eche atrás todos estas décadas de ligereza ¿Somos infortunados?

No sé. En este país el miedo es el rey. Yo no quiero sentir miedo, pero lo siento. Y es bueno que sea así, el miedo protege y aquí necesitamos protegernos porque nunca pasa nada con las injusticias.

Cada día que paso en Venezuela disfruto del sol y de la sensación de estar en esta maravillosa tierra cuyos habitantes se creen ricos, pero en realidad son pobres, muy pobres y oprimidos. A veces, el optimismo y la pretención son fatales para quien desde abajo, no entiende que debe superarse.

Comentarios

Dante Bertini dijo…
Espeluznante comentario, de una sinceridad descarnada y directa.
Cuídate. Cuando yo era pequeño mi madre decía: el miedo no es tonto.
El Diablo Des. dijo…
Y que lo digas, el miedo no es tonto. Leía y no sabía, que de Venezuela hablábamos cuando yo pensaba que de México se trataba. Saludo con miedo desde otro lugar similar.
Agustin Cadena dijo…
Es una época de miedo, generado por el culto consumista del bienestar subjetivo. Esto sucede en todo el mundo, incluso en aquellos países donde mejor se disfraza. Recuerdo los refugios antinucleares en Estados Unidos, los centros de monitoreo del espacio aéreo en la Gran Bretaña, el pavor de muchos españoles ante la posibilidad de un ataque terrorista, la desconfianza teñida de miedo con que muchos franceses ven a los inmigrantes... En Venezuela nunca sentí eso. Será que estuve poco tiempo. Será que me sentía tranquilo al caminar por las calles.
El miedo, según mi posición, se basa sencillamente en las probabilidades.

Los disfraces sucumben ante los números. Pero hay que tener los veraderos, tal vez esa manipulación más peligrosa. Transforma la realidad al aportar datos (números) falsos.

Lamentablemente nadie camina por las calles en la Cumaná del 2009. En las calles de Puerto la Cruz, en algunas zonas de Caracas (En todo el país, vamos).

La gente sabe que es peligroso, lo dicen los números, la realidad cotidiana, los secuestros y asesinatos de amigos. El ver cómo el tránsito de la realidad se transforma, y, cómo la violencia se apodera del discurso cotidiano de los ciudadanos.
Casía dijo…
es una pena tener que vivir con miedo, y el miedo ya se dice que es libre la persona no.
Cecilia dijo…
Me pones los pelos de punta. No os mereceis esa situación. No os la mereceis gente honesta y trabajadora como tú.
Venezuela, la pequeña Venecia que regaló Carlos I de España y V de Alemania a sus amigotes alemanes...que asqueados de tanto mosquito y de tanto verde y de que no encontraban oro, decidieron volverse a Alemania...la historia es así de estúpida y cruel...creo que eres una persona muy interesante...espero que este no sea nuestro último contacto...un abrazo de azpeitia

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