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Entradas

Lo que pienso de los españoles y de los venezolanos

No sé realmente qué tal la pasan el resto de los inmigrantes del mundo, pero yo, a pesar de todo lo bueno que tengo, la estoy maltripeando a medida que pasan los años y yo sigo del otro lado de la orilla. No sé si este sentimiento de transitoriedad incómoda dure para siempre. Hay veces que me desespero, porque siento que me hace tanta falta hablar con mis padres, abrazarlos, al menos, y no puedo. La vida del inmigrante se teje con unos estambres de nostalgia e impotencia. No sé si esto sea igual para todas las personas que viven y sienten fuera de su tierra, para mí, se hace un poco más difícil porque entiendo que probablemente no haya posibilidad de regresar. Me gustaría hablar con aquellas personas que emigraron a otro país a partir los años sesenta, preguntarles qué se siente. Pero yo sé qué se siente, solo quiero espejarme, cuadrarme y verme con forma, sin distorsión desde el otro. Siento el miedo y un poco de rabia por entender secretamente que ese país de donde vengo es un patu...

Por qué la fonética

De pronto me vi hace algunos meses con libro muy viejo de fonética. No es que me interesasen mucho las categorías en las cuales se clasifican los sonidos, no, la cosa es que necesitaba desesperadamente a través de ese capítulo componer a mi distraída memoria. Hace cinco años, lo recuerdo como si fuera hoy, que contrariedad, estudié fonética; me gustaba, he de aceptarlo, podía hacer transcripciones, clasificar cualquier sonido, hablar de diferencias, ahora, sin tener una certeza de porqué ocurrió ese borrón absoluto, me he visto ante el capítulo sin saber porqué son un montón de símbolos ininteligibles para mi. Creo que entener fonética en parte es como meterse en el solfeo, saber como se manejan estas notas que en realidad son letras y representan sonidos, conseguir identificar porqué nos diferenciamos de los demás al pronunciarlas, porque el sonido puede ser capaz de ser representado de una forma u otra, porqué las palabras son música, y son únicas. En este caso vuelvo otra vez sobre ...

Carta de quejas

El oficio del mártir

Todos hemos sido mártires. Cuando creemos que ya no cabe más injusticia en el mundo, que esta fue agotada secándose como un río maldito, se nos aparece multiplicada como los Gremlins. El ser mártir debe ser algo que hay que asumir y saber usar. Hay que internalizar que en el fondo ser mártir se nos muestra como una oportunidad de poder sentir el gusto de la víctima, el placer mazoca que todos llevamos dentro. Pero esta martirización---aunque en verdad no la deseemos porque somos seres normales, incapaces de desear algo malo para nosotros mismos---aparece recurrentemente como esas fijaciones incoherentes que nos llegan siempre a la cabeza, esas de las cuales nos avergonzamos y no contamos a nadie. ¡Salve a la reina martirio! Dijo una bruja de la inquisición, que había elegido profesión después de darse cuenta que acabaría loca, “Mejor morir con dignidad de bruja a revolcarme entre mi mierda en una celda para dementes”. Hizo su ritual de iniciación; declarando a los cuatro vientos la...

El chivo

En Araya hay chivos que comen... no sé qué comen los chivos. Yo siempre pensé que eran unos señores mayores, que sabían mucho de la vida, se tocaban la barbilla y pensaban en filosofía. Tal vez estos chivos habían leído a Kant, a Marx,a Shopenhauer. Siempre me dijeron que los chivos eran mayores que yo, por lo que no podía pensar en ellos como jóvenes criaturas nacidas hace pocos meses, comiendo tierra en Araya, en Uruguay, en Brasil. Cuando era pequeña los vi por primera vez en la montaña misteriosa que se alzaba detrás del patio de mi abuela. Pienso en ese sitio ahora y no me puedo creer que fuese tan grande y con tantos árboles y tan inmenso como todas las cosas en América, llanas, espaciosas, jóvenes como un junco recién nacido. Me alegra recordar, desde la distancia española, aquel sol de Araya y a los chivos. Creo aún que si tuviera algún problema y viera por casualidad a alguno de ellos comiendo un poco de tierra árida, rocosa, le pediría disculpas por interrumpir tan importante...

Por un camino de flores

Es importante pasar revista de las cosas aprendidas. Hoy trataba de aprenderme unas palabras de otro idioma y entonces recordé que una buena regla memotécnica podía ser asociar estas nuevas palabras (que no se parecen en nada a mi idioma materno) con mi vida. Busqué y repasé, anduve por corredores, pasillos, zaguanes, descubrí que mi vida poco tenía de emocionante y que curiosamente había olvidado casi todo lo que me había ocurrido en mis tiempos de adolescencia y juventud. No sé si fueron buenos o malos pero los momentos más vívidos para mi recuerdo son los de mi infancia, más específicamente, aquellos que pasé con mi abuela materna en mis vacaciones de coclegio. (**) La infancia no sé si es importante o lo es todo, no me quiero poner freudiana pero suspongo que la mía define mucho lo que soy. (**) Me pregunto cómo sería la infancia de aquellos que de adultos creen que son los reyes del universo, se la saben todas, tienen la verdad absoluta, la verdad no es Dios, son ellos porque est...