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la misteriosa

A la misteriosa ( 1926 ) Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad. ¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero? Tanto he soñado contigo, que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho, abrazan tu sombra, y tal vez ya no sepan adaptarse al contorno de tu cuerpo. Tanto he soñado contigo, que seguramente ya no podré despertar. Duermo de pie, con mi pobre cuerpo ofrecido a todas las apariencias de la vida y del amor, y tú, eres la única que cuenta ahora para mí. Más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios, que los primeros labios y la primera frente que encuentre. Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona desde hace días y años seguramente me transformaré en sombra. Tanto he soñado contigo, tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado de tu sombra y de tu fantasma, y por lo tanto, ya no me queda sino ser fantasma entre los fantasmas y cien veces más sombra que la sombra que siempre pase...

winter

(Imagen nro.1) Dejo a vuestras mercedes dos fotos: 1) la primera está borrosa, pero es más interesante así, podría ser un niño o un hombre pequeño, o un hombre grande que ha sido captado por un lente a mucha distancia. 2) La segunda es el invierno desde mi ventena. Como soy de Venezuela nunca había visto la nieve tan cerca, bueno sí el año pasado pero vivía en ese entonces en un piso 3.

Un ovillo

Ayer vi a una vieja sentada en su silla de ruedas en la entrada del mercado de las Ventas. Me llamó la atención su figura y la prolija delicadeza con la que era llevada por alguien que probablemente era su hija o no. Parecía un ovillo, encogidita, con un chal vinotinto, sus dedos casi tocaban sus labios estirados de 90 años de antiguedad. Recordé todas las barrabasadas inmaduras y los bochornos infelices a los cuales me vi expuesta por mi inexperiencia. Entonces me detuve a pensar si aquella viejecita de 90 seguía cometiendo errores, porque estaba claro de debía sabérselas todas. Entonces me dieron ganas de preguntarle a la que era su hija o no, si podía a su v ez preguntarle al ovillo de viejecita si sabía todo de la vida. Yo tenía muchos miedos (aún los tengo) y quería saber si al menos las arrugas y la curvatura de la columna servían para algo. No me atreví. Me quedé detenida mientras bajaban las escaleras y las ruedas de la silla giraban lentamente, con sumo cuidado, no fueran a ro...

Tales of Christmas

Ultimamente ando un poco enmarañada con mis ideas, estoy pesarosa, sí. No me entiendo mucho, pero ahí voy, conmigo y con la otra yo que trata de comprenderme. En estos días de frío y en mi reclusión escucho el audiolibro de Ann of green gables en inglés. He dejado de leer libros en español, así que me he hecho con Lord Jim de Joseph Conrad. Es un libro maravilloso y fascinante como todo Conrad, que empezó a escribir marudito, pero cómo empezó a escribir tan profundo, tan intenso, tan aventurero. Había seguro en su pecho una montaña de emociones y reflexiones sobre lo verdadero del alma humana. Confieso que empieza a gustarme leer libros en inglés, el libro que leía antes en español "El Danubio" de Claudio Magris, lo de dejado relegado encima de la nevera, detenido en la pág. 201. Mi búsqueda infructuosa de trabajo y evidente conciencia adquirida del desprecio del mercado laboral hacia aquellos que hemos dedicado nuestra vida al español me ha hecho cruzar el mar del idioma per...

Madrid en otoño

Por aquí buscaba art gallery natural y me encontré eso. El otoño es un sepia, un daguerreotype del invierno, el pasado que siempre asociamos al comienzo del siglo XX y a los camafeos.

la idea genial (cosas raras que escribo los días de frío)

Hola, Hace algún tiempo que ando falta de inspiración, he tenido varios días de visitas en casa y la verdad entre el ir y venir de agradables acompañantes que vienen a disfrutar de Madrid, me he quedado un poco inalcanzable en lo que respecta a una idea entrañable para erigir en este blog. Ahora no es tampoco que escriba con un propósito oportuno, pero esta vez como en muchos otros días me interesa la idea (repentino interés que ha nacido en esta precisa línea) de escribir sobre el azar. He tenido la creencia obsesiva a lo largo de mi vida, que las cosas siempre tenían que pasarme a mí por azar. Ese azar era positivo, de modo que mi creencia secreta (nunca sustentada con hechos) me hacía esperar que todo me saliera a la primera, sin esfuerzo, sin más. Siento que esta pulsión pudiese arraigarse en los comportamientos de muchas otras personas; es decir, que muchos han esperado que la vida sea más leve de lo que realmente es, porque, en realidad, la vida debería estar configurada para...

Objetos perdidos

El año pasado me encontré en una calle del centro de Valencia (España) 5 euros. Mi felicidad fue infinita. Si los hubiera ganado con mi trabajo, si me los hubiesen dado en la mano, si me los hubiese regalado un amigo, familiar o mi novio, no me hubiera sentido tan bien; en realidad, lo que me hizo feliz fue la afortunada cocincidencia de que mi caminar y mirar por un determinado sitio me hubiera dado aquel maravilloso regalo fruto de la fortuna. Pensé, poco después de manosear con cariño el billete que en realidad solo era de cinco euros, que tal vez yo le estaba usurpando un café, una copa, un pan, o un pedazo de carne a alguien. Entonces, me sentí culpable. No sé porqué en ese momento aquél sentimiento de felicidad se transformó en culpa y luego en curiosidad. Aquella persona olvidadiza y despistada estaba dejando en mi su recuerdo anónimo para siempre. Guardé el billete en un libro jurando no gastarlo nunca, lo tengo de amuleto, a veces funciona frotarlo y soplarle un poquito, es in...