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Entradas

Por la carretera

Una vez pasaba por la carretera Cumaná- Maturín y vi un velorio de caserío. Dos hombres salían de una pequeña casa de vivienda, uno se acomodaba el puño de la camisa, el otro esperaba impaciente con el cabello mojado, señal de que se había recién bañado. Más adelante, específicamente a dos casas de distancia, se aposentaba el coche fúnebre; un poco destartalado, con letras rojas en forma de arcoíris decorando las ventanas laterales. Mujeres con camisas cortas, negras y cabellos pintados hacía mucho tiempo esperaban saliera el entierro. Un grupo sostenía una corona de flores. Ningún familiar lloroso y apesadumbrado se asomaba por la parte foránea de la casa. Supongo que se encontraban adentro, llorando al muerto, dándole el último adiós antes de que se lo llevaran. Había un autobús más adelante que seguramente recogería a los presentes y los trasladaría al cementerio de Cumanacoa, el pueblo más cercano. En la noche, en medio de un vibrante sonar de grillos, los vecinos contarían alguna...

Las cosas que se me ocurren mientras corrijo

Y si tengo los ojos cansados, con los montones de telarañas que abruman mi visión. Me despierto de un sueño extraño, sueño que sueño, pienso en cosas rojas que pasan por un tamiz que en realidad es un caleidoscopio; las cosas se confunden, todo deja de ocupar su lugar para aposentarse en otro. No es que el pasado tenga un espacio, sin embargo, yo sueño que sueño que lo tiene, y entonces los montones de telarañas empiezan a borbotar como fuentes furiosas hacia el espacio. Yo estoy cansada y sueño que sueño. Quiero que no haya más injusticias, me monto la película en un foto proyector por el que han pasado millones de células de luz que también fueron tamizadas, y entonces pienso que el pasado tiene un espacio real y el futuro también. Siento que el pasado ocupa el espacio de la injusticia y el futuro el del amor. Sueño que sueño muchas cosas pero me salen telarañas en la boca y se me hace difícil hablar, finalmente trato de crearme nuevamente pero limpia de telarañas y no puedo, creo q...

T.V.

He visto televisión: lo confieso. Últimamente, en estos días depresivos, de auténtico malestar emocional, me han hecho advertir que pasar los canales como una autómata distraída te hace sentir peor. La verdad, no sé si esto me había ocurrido antes, tal vez sí y yo no lo recuerdo: El poseer con todos mis documentos de propiedad la sensación de absoluto vacío mientras paso y paso canales sin que pueda decir que algo es divertido, sin que pueda satisfacerme o interesarme con nada. Tal vez mi percepción esté contaminada, sin embargo, he tratado de ser objetiva, hoy precisamente que me siento un poco mejor. Sacar la cabeza a la luz y seguir pasando los canales a modo de prueba me ha hecho darme cuenta de que la era televisiva de los reality shows es absolutamente detestable ¿Es que no pueden buscar testimonios de gente menos estúpida? Sinceramente no sé hasta cuándo tendré que soportar obscenas cantidades de vidas idiotas mostradas en todo su esplendor en la pantalla. Es pestilente y da un ...

Querido James Joyce:

Creo que James Joyce no me ayuda a escribir. Lo tengo en la pantalla del computador, circunspecto, con sus grandes y abultados anillos, aquella mano que cae levemente, casi etérea, su sombrero y sobre todo su mirada, él no está mirando al fotógrafo, mira la lontananza; sus músculos faciales actúan a consecuencia de sus pensamientos, sin embargo, no sé lo que piensa. Sostiene un bastón y ahora miro sus lentes de montura oscura, redondos; su boca semi abierta. Por un momento pierdo la memoria y me olvido que murió, me olvido de que es un objeto hecho imagen y pienso sin embargo que está más vivo que nunca; claro, es Joyce y no puede morir es Dios Joyce con sus Dublineses, con su Finnegans Wake y con su Ulises. Creo sinceramente que esto de rezarle a Joyce no me da resultados. Pasan los días ingrávidos, yo me siento en la pequeña mesita de madera y lo observo largo rato, trato de pensar luego a ver si él me ha transmitido alguna idea desde el más allá pero al parecer Joyce no quiere aco...

Sobre el amor...

"Nada hay que ocupe y ate más el corazón que el amor. Por eso, cuando no dispone de armas para gobernarse, el alma se hunde, por el amor, en la más honda de las ruinas"(p.282). Umberto Eco(1985) "En nombre de la rosa" Barcelona: Lumen.

Madrid

Hasta ahora no he internalizado totalmente lo que me espera. Este año debo renunciar a mi trabajo y viajar a otro país para vivir en él durante nueve meses. La oportunidad que se me ofrece es única, estaré estudiando un Master en Filología Hispánica en el Instituto de Lengua Española becada con la Fundación Carolina. Creo que soñé durante mucho tiempo con esta beca y ahora que la consigo, siento una especie de vértigo, puesto que pienso que ser una inmigrante temporal te hace cambiar de perspectiva de vida por el resto de tu existencia. Aunque he visitado varias veces España nunca he vivido en ese país. No sé realmente cómo será sentirse extranjera, caminar por calles que no son mías, escuchar otro acento por mucho tiempo, alejarme de todo y de todos a lo que usualmente estoy acostumbrada; vivir sola, la soledad es buena cuando quieres crear, cuando quieres reflexionar, cuando quieres profundizar y descubrir quién eres realmente tú. He tenido que estar sola por mucho tiempo, ahora m...

La Mancha De Púrpura de Ramon Lopez Velarde

Poema La Mancha De Púrpura de Ramon Lopez Velarde Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días, porque mis ojos cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia como si naufragasen en un golfo de púrpura, de melodía y de vehemencia. Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles… Yo sufro tu eclipse, ¡oh creatura solar!, mas en mi duelo el afán de mirarte se dilata como una profecía; se descorre cual velo paulatino; se acendra como miel; se aquilata como la entraña de las piedras finas; y se aguza como el llavín de la celda de amor de un monasterio en ruinas. Tú no sabes la dicha refinada que hay en huirte, que hay en el furtivo gozo de adorarte furtivamente, de cortejarte más allá de la sombra, de bajarse el embozo una vez por semana, y exponer las pupilas, en un minuto fraudulento, a la mancha de púrpura de tu deslumbramiento. En el bosque de amor, soy cazador furtivo; te acecho entre dormidos y tupidos follajes, como se acecha un ave fúlgida; y de estos viajes por la e...