

Creo que James Joyce no me ayuda a escribir. Lo tengo en la pantalla del computador, circunspecto, con sus grandes y abultados anillos, aquella mano que cae levemente, casi etérea, su sombrero y sobre todo su mirada, él no está mirando al fotógrafo, mira la lontananza; sus músculos faciales actúan a consecuencia de sus pensamientos, sin embargo, no sé lo que piensa. Sostiene un bastón y ahora miro sus lentes de montura oscura, redondos; su boca semi abierta. Por un momento pierdo la memoria y me olvido que murió, me olvido de que es un objeto hecho imagen y pienso sin embargo que está más vivo que nunca; claro, es Joyce y no puede morir es Dios Joyce con sus Dublineses, con su Finnegans Wake y con su Ulises.
Creo sinceramente que esto de rezarle a Joyce no me da resultados. Pasan los días ingrávidos, yo me siento en la pequeña mesita de madera y lo observo largo rato, trato de pensar luego a ver si él me ha transmitido alguna idea desde el más allá pero al parecer Joyce no quiere acordarse de mí, no quiere transmitirme nada. Yo lo invoco y lo invoco, susurro su nombre en mi mente ininterrumpidamente pero no viene nada. Creo que me ha olvidado y me ha dejado en este rincón inconcluso, en esta vida inconclusa con mi computadora recién comprada, tan bonita, que no puede producir nada porque es mi mente la que está abarrotada o entumecida con millones de líneas mal redactadas, con errores ortográficos e ideas insustanciales. Esto de corregir lo detesto y vuelvo a mirar a Joyce y lo veo perverso como pensando en algo muy interesante y entonces yo lo envidio profundamente, desde mis más hondos y recónditos lugares cerebrales en donde se pudiesen alojar las envidias fisiológicas del cuerpo humano. Ahora me lamento, llena de resentimiento y sigo viendo a Joyce con la esperanza de que me ayude, sea del más allá o desde su Ulises. Quiero escribir un 10 % como tú, tener un 5 % de ti, Joyce, dame una manito, sé bueno.
Comentarios
¿Qué tal si lo amenazas con voltear la foto o ponerlo de espaldas, como a los otros santos?
Me consta que hay caudal vital en tu altar.
abrazos fuertes
musa
Me gustó mucho tu blog. Un saludote.
pero la verdad es que a mi me paralizaría tener tan cerquita a uno o una de esos/as!!!
creo que mejor bajas el nivel un poquito y de a poquito vas subiendo
aunque este texto es maravilloso
un abrazo
Gracias por colocar mi historia de Ramos Sucre en tu blog.
3musas:
Gracias, eso hago, aunque ha he optado por pensar que Joyce me ayudará cuando menos lo esté esperando, no le gusta que lo presionen.
Hola Heriberto:
Pos gracias por el cumplido, a mí también me gustó el tuyo, lo voy a poner en mis vínculos, para seguir y seguir pasando.
Gata Insomne:
Gracias,gati, he pasado frecuentemente por tu blog y te he dejado varios comentarios, pero la computadora se me tranca constantemente. De igual forma, te comento que me han encantado los poemas, qué bien seleccionados ¿Qué tal el mar en la isla?
Agustín:
Yo sinceramente creo que este hombre tendría un coeficiente intelectual de 160. Tenía 23 años cuando escribió Dublineses, he leído varios de sus cuentos recientemente y no me queda más que aplaudir con el libro en el regazo. Aparte de esto cuando encontré el "Ulisses" creo que me fascino y me asustó el genio literario desbordado de este hombre. Iba más allá.
Un beso y mis mejores deseos
Asi que recemos juntos.
Saludos
Te cuento que voy a empezar a indagar en la fotografía...me emociona muchísimo ese mundo...
Entraré en diciembre a la página de la Fundación Carolina a ver qué tal!!! Ojálá me espere una buena experiencia como la tuya. Gracias y cuídate mucho, pero vive con intensidad.
Yo quisiera saber escribir. Por eso te leo.
Abrazos.