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Baterbly el escribiente (escribo sin enmiendas)

Hace unos días leí ese cuento de Melville, tan kafkiano, Baterbly el escribiente. En un principio no tenía muchas expectativas de terminarlo, lo había visto de reojo en una edición de textos paralelos que sacó la editorial Turner, la edición en cuestión la compré el año pasado, en aquella tarde lluviosa en Madrid, en la cual yo en medio de mi tesis, en mi punto más álgido de conclusiones sobre la novela "La nieve del almirante" de Álvaro Mutis, decidí ir a pesar del torrencial aguacero a la Casa de América a ver al autor que daría una conferencia rarísima a sus respetables 85 años. Emocionada me presento con los libros, deseosa de ver a Mutis estampar su firma en ellos (si aquello era posible) y cuando asomo la cabeza por el recinto, veo que no había movimiento de ninguna cosa. Entonces doy la vuelta, vuelvo a dar la vuelta a la casa y me decido a preguntar con verguenza de parecer tan tonta y entonces voy a la taquilla y la de la taquilla me dice que no va a venir Alvaro Mut...

Nataniel Hawthorn

Creo que era de Nataniel Hawthrn ese cuento tan inquietante, "El huésped ambicioso" últimamente los recuerdo tan intensamente, entonces las cosas dejan de tener importancia.

Estimado candidato: NO

Hoy abrí mi correo ilusionada, pensando que tal vez podría tener allí una oportunidad. Pero no. Nuevamente otra negativa. Quise hacer un curso o taller literario con Juan Goytisolo, pensé que sería fácil conseguir una plaza a mi, que era una tía comprometida con las letras y los libros y todo eso. El correo decía que no había sido seleccionada en el curso, pero que me agradecían de corazón que hubiera intentado participar y me invitaban a la conferencia que iban a dictar sobre lo que habían hecho en el curso, esa sí era abierta y allí podían participar todos. El año pasado quise participar en un curso en el Prado, al cual mis amigos habían accedido sin ningún problema el año anterior. Pero no, tampoco fui seleccionada. He perdido la cuenta de cartas, currículos, entrevistas y peticiones he hecho para que siempre, siempre, siempre, siempre me digan que no. Empiezo a pensar..o soy yo o es el mundo. Si fuera correcta e hiciera caso a la psicología cognitiva, trataría de pensar que soy yo,...

libro cerrado

No sé si ha llegado el momento, pero creo que sí, la duda me detiene porque es difícil separarse de aquello que antes día tras día hacía, sin descanso. Creo que he amado a la letra escrita con arte tanto como a las personas importantes en mi vida, como a mi misma en la plenitud de mi propio absoluto. Entonces sucede que vengo y me doy el tortazo mayúsculo porque me doy cuenta que no sirvo para nada. Ningún libro que lea, de los tantos que he leído ya, me ayudará a encontrar un medio de subsistencia. Sé que no es nuevo este descubrimiento, pero que sea nuevo para mí lo hace suficientemente importante como para cortarme en pedazos. En este momento viene a mi mente un recuerdo que data de más de 12 años, tiempo suficiente para que hayan muerto muchas cosas de mí, en el cual yo a pesar de no saber lo que quería hacer sabía a quien podía amar. Entre esas cosas amadas estaban los libros y las historias que me transportaban de manera tan magnífica a cualquier lugar. Sabía en aquel tiempo que...

y

Repito miles de veces la palabra congoja, como si de ella misma fuera a emanar la respuesta a los problemas que se afrontan en el mundo. Si en Haití hay congoja, también la hay en Ucrania y en China y en Estados Unidos. He salido estos días a caminar por Madrid (aun sin poder conseguir con qué sobrevivir) y veo en las caras de muchos jóvenes congoja. No es la misma que afecta a mi gente de allá que más que congoja los aqueja la desesperanza, tampoco es la de los italianos y su congoja presidencial. No quiero seguir arrugando la falda, porque en realidad la congoja me parece una palabra arrugada, trasnochada y fútil. EL efecto terapéutico de la muerte es magnánimo. Creo que debería ser más utilizado en las reuniones de grupo.

la misteriosa

A la misteriosa ( 1926 ) Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad. ¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero? Tanto he soñado contigo, que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho, abrazan tu sombra, y tal vez ya no sepan adaptarse al contorno de tu cuerpo. Tanto he soñado contigo, que seguramente ya no podré despertar. Duermo de pie, con mi pobre cuerpo ofrecido a todas las apariencias de la vida y del amor, y tú, eres la única que cuenta ahora para mí. Más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios, que los primeros labios y la primera frente que encuentre. Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona desde hace días y años seguramente me transformaré en sombra. Tanto he soñado contigo, tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado de tu sombra y de tu fantasma, y por lo tanto, ya no me queda sino ser fantasma entre los fantasmas y cien veces más sombra que la sombra que siempre pase...

winter

(Imagen nro.1) Dejo a vuestras mercedes dos fotos: 1) la primera está borrosa, pero es más interesante así, podría ser un niño o un hombre pequeño, o un hombre grande que ha sido captado por un lente a mucha distancia. 2) La segunda es el invierno desde mi ventena. Como soy de Venezuela nunca había visto la nieve tan cerca, bueno sí el año pasado pero vivía en ese entonces en un piso 3.