Ahora leo a Katherine Mansfield. A medida que avanzo en su lectura puedo sentir sus palabras, creo que podemos llegar a amar verdaderamente a un discurso escrito, tanto como a una persona. No es fácil describir la fascinación pues se presenta de tantos modos... Admiro esa capacidad para enaltecer los detalles que nos rodean, no es la cotidianidad lo que impacta en su escritura sino la observación de aquello que normalmente pasa desapercibido, esa observación suya, tan acorde a algo personal e íntimo, reconstruye el detalle, lo razona, lo viste de una particular importancia y revela sorpresivamente el secreto de una repentina epifanía. Por haberme otorgado, a cada paso de su diario, las majestuosas maneras de lo minúsculo, yo me envuelvo en ella, siento que está allí a mi lado, contándome todas sus inseguridades, ingenuidades, pasiones arrebatadoras, remembranzas. La leí en inglés en “A German Pension”, y también me gustó. Supongo que no tanto como su diario, porq...
Desde el 2006 abrí este blog. Lo he dejado y he vuelto, es como un familiar querido, existía antes de mis hijos. Escribiré reseñas de libros aquí porque con el tiempo me he dado cuenta del poder sanatorio y pacificador de los libros en mi vida. Si puedo ayudar a otros a recomendar lecturas, podré decir que algo ha valido la pena del esfuerzo de escribir y colgar cosas.