
Ahora mismo estoy leyendo los diarios de Lord Byron.
Mis primeros conocimientos sobre Lord Byron datan de las anécdotas de mi padre, que decía orgullosamente que tenía una embarcación a la que había llamado "Bolívar".Al leer sus diarios he vivido, junto con el significado que transmiten sus palabras, un derroche de vida enmarcada en un entusiasmo melancólico.
No pretendía divertirme con su lectura, sencillamente saqué el libro del estante para documentarme un poco sobre la vida de escritores célebres. Y me he llevado una sorpresa. Lord Byron es un desatado de las emociones. Un desatado visceral, paradógicamente.
Quien no conozca su vida podría divertirse leyendo su biografía, yo solo daré datos azarosos, que no guardan una relación temporal encadenada: Aristócrata cuyo padre solo pudo dejarle deudas, vivía con su madre, y entrado ya en años conoce a su hermanastra Augusta, de quien se enamora perdidamente. Este episodio lo marca de forma profunda.El amor desenfrenado por Augusta colma las líneas de sus diarios, la belleza de sus palabras apasionadas hacen al lector enamorarse leyéndolo.
¿No es fascinante la combinación de la belleza, pasión y la inteligencia que roza la genialidad?
Dicen que las mujeres que lo conocían se rendían a sus pies. Hacía dietas muy estrictas (dejaba de comer durante 48 horas para adelgazar), fumaba para engañar al hambre, practicaba boxeo y esgrima. Era un poco promiscuo, eso sí, ¿Pero no se lo perdonaban las múltiples amantes que tuvo? Todas, según se dice, sucumbían a sus encantos.Lord Byron viajó por toda Europa y terminó muriendo en la mitad de la treintena a causa de un ataque de epilepsia mal tratado por los médicos.
La vida según Lord Byron es definitivamente una vida donde las pasiones y los verdaderos sentimientos bullen a través del significado que trasmiten las palabras. Su diario evade totalmente la hipocresía, allí no hay convenciones morales y karmáticas promesas de resurrección religiosas, la vida se vive en el presente y resulta ser no tan exitante por lo que respecta a la interacción los hombres, sí por lo que respecta a las pasiones del corazón y a la sapiencia y el goce que generan los libros y el acto de comunión solitario de la lectura.
Quien crea que leer a Byron es poco divertido se equivoca, yo no he podido dejar sus páginas, pensar en cómo un espíritu tan exitante pudo vivir en medio de su época, en como viviría si estuviera ahora entre nosotros.
Culmino con algunas de sus citas, aún vigentes:
"Y así andamos, retrocediendo hacia un orden anticuado, embotado y estúpido,--El equilibrio de Europa---poniendo palitos sobre las narices de los reyes, ¡En lugar de retorcérselas!"
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