
Nota: En la foto, Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad de Madrid visitando una escuela.
No sé si les he contado que estoy haciendo un máster infernal aquí en España en la Universidad Complutense. A pesar de tener dos años de experiencia en mi país nadie me contrataba así que decidí hacer un máster del profesorado, que antes era una cosita de nada, un niñito pequeño que se llamaba CAP. Lo que hasta hace un año representaba un saludo a la bandera, un "Si te he visto no me acuerdo de tres meses, 300 euros y 300 horas hipotéticas" ahora es nada más y nada menos que un máster oficial de aproximadamente 2500 horas de trabajo en apenas escasos nueve meses.
Mi vida se ha transformado desde que empecé en un hacertrabajosinútiles.com sobre cosas que pudiste haber pensado en la tranquilidad del baño, o la ducha, o en un viaje largo y aburrido, sin necesidad de tener que perder tu tiempo (porque la vida es tan corta, señores) leyendo aburridísimas y escuetas lecturas sobre educación, promoción a la lectura y gramática que se le ocurrieron a otro seguramente en la comodidad de su baño (también) o de su coche.
El cómo es el máster de eficaz en el mandato de perder el tiempo no es lo que me mueve a escribir este post, sino algo que he observado ( y , pensándolo bien, tal vez para esto sí sirva el máster) de la educación española e incluso de los literatos españoles, académicos, profesores de colegio y demás acólitos. A nadie, excepto a aquella gente que por curiosidad intrínseca se interesa por la leer la literatura hispanoamericana se le obliga a leer en la ESO y en el bachillerato UN SOLO LIBRO de literatura hispanoamericana.
Pareciera que la literatura se reduce para el sistema educativo español en Emilia Pardo Bazán, Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite (entre otros). Que yo no dude de la calidad literaria de estos señores es un hecho. Pero me parece que en el sistema educativo deberían interesarse un poco más por leer a escritores del otro lado del charco, francamente interesantes y, con el perdón, de igual o más valía que los arriba mencionados.
El programa educativo español no contempla un absoluto y escueto libro de español de América, cosa que a mi me parece aberrante, teniendo en cuenta que como venezolana, a mí se me hizo leer a a Lorca, Unamuno, y pare usted de contar hasta llegar a la generación del 50. (1)
En América, y es mi percepción, no se desdeña a la literatura española, al contrario, se le ensalza,y por una razón de justicia no entiendo porqué hablan con aquel despectivo dejo de superioridad al referirse a "Esa literatura que escriben los suramericanos" comparándola en nivel y calidad al bagaje cultural que posee el ecuatoriano o boliviano que les sirve el café por las mañanas ( con el perdón y el respeto de todas estas buenas personas).
Me cabrea y molesta mucho que en los manuales de español no se toque ni un poquito a gente tan interesante como Feliberto Hernández ¿Quién es ese? o algún cuento de Julio Ramón Ribeiro, o que el que no sea extraordinariamente culto no tenga ni pu... idea, por ejemplo, que en Venezuela Rómulo Gallegos escribió "Doña Bárbara".
No me extiendo más porque es solo pensar quién pudo hacerles perder horas tan agradables de lectura nueva, con colores, nuestra literatura de América Latina (con esto incluyo a Brasil que también tiene lo suyo aunque no sea nuestra lengua).
(1) Cuando leí el Quijote, me dije:"Este es un libro que nadie tiene que dejar de leer" No entiendo como hacen que mucha gente aquí "Deje de leer" a escritores hispanoamericanos, simplemente por continuar con un concepto tan etnocentrista en lo que a literatura se refiere.
Comentarios
Besicos
Tampoco nos enteramos de lo que pasa en Latinoamérica, si no se trata de hechos desagradables que confirman el criterio "son repúblicas bananeras".
Tampoco existen los asiáticos, ni los estadounidenses ni los otros europeos, y eso pasa en todos los terrenos...ombliguismo devastador.