A veces pienso todo lo que un ser humano sacrifica por una casa. Recuerdo cuando mi abuela, por ejemplo, dejó de estar con sus nietos, sus hijos, dejó de disfrutar de las cosas pequeñas y grandes de la vida, de conocer otras cosas, porque tenía que cuidar la casa. No fuese a suceder un robo y ella, una anciana de 75 años para aquél entonces, pudiese impedirlo con su propia presencia. En España entonces conocí a mucha gente que gastaba el 70% de su salario para poder pagar una casa. Se levantaban un lunes en la mañana, aguantaban humillaciones de jefes y compañeros, pasaban largas temporadas de mala leche, amargando el espíritu, solo para conseguir el dinero para pagar la casa. Otros perdieron su vida pagando mensualidades astronómicas que nunca terminarían de cubrir, porque dentro de 40 años lograrían, por fin, comprar una casa. Pienso que la vida dura a los sumo más o menos 70 años, siendo optimistas, hay mucha gente que se muere antes, y la mayor parte de la vida nos la ...
Comentarios
Extraña cosa ésta de la vida, verdad? Y del amor ni hablamos, dice otra.
(Te tuve abandonada, a ti y a muchos, a ver si el tiempo me permite volver a disfrutar de tus letras)
Abrazos.
Mire eso que dice el texto vale también para las mujeres, nos empeñamos en “encontrar” la misma persona con distintos peinados, distintas alturas y distintas nacionalidades pero…
Dicen que a los nueve años uno tiene ya marcada a fuego su personalidad, el resto; variaciones sobre el mismo tema.
Te he extrañado y, no lo dije, qué carta la anterior.
Un beso,
OA
un gran abrazo
elisa
Un abrazo.
no sé por qué
es cierto,es una sola, pero tan humana que varía en su mismitud
Saludos...