
Para: Douglas y la Sirena Varada, con afecto
Como ya dije hace poco se me ocurrió leer a Philip Roth. No conocía al autor, tenía el libro simplemente allí, agarrando lluvia y polvo. Un día leí una crónica sobre uno de sus libros “Everyman”, entonces quedé profundamente conmovida con el argumento y con la hondura y la exhaustividad con que el autor plasma la vida humana, en su cruel sentido.
Leí “Pastoral Americana” porque era el único libro que tenía, confieso que busqué “Cada hombre” por todas las librerías de Caracas sin éxito. Pensé al terminarlo que debía escribir algo sobre él, pero no podía hacerlo inmediatamente, las razones son muchas, una de ellas; que el libro te deja tocado del coco, es decir, una vez cierras el cartón de la contraportada te respondes a ti misma muchas cosas que antes no comprendías de la vida, de las personas y del mecanismo social que cargaremos hasta morir. No podía escribir sobre “Pastoral Americana” en ese instante porque sabía que no diría completamente lo que tenía que decir de esta novela y ahora no sé si tampoco.
La historia es metaficcional (hay una historia metida dentro de otra historia) y esta es contada por Skip Zuckerman, un escritor reconocido, con una operación de cáncer de próstata y cuya motivación a escribir esta específica historia se ve impulsada por el impacto de la contradicción entre lo que creía de alguien a quien había admirado profundamente y lo que realmente era . El relato en cuestión se centra en un personaje real convertido en ficción, conocido de Skip: el Sueco Levov, un deportista abnegado, líder en todas las competencias, exitoso hombre de negocios, esposo maravilla, en fin…
Las distintas caras del personaje del Sueco, un perfecto espécimen del decoro, son escudriñadas puntillosamente por el autor, quien a través de los contrastes muestra a nuestro lector lo que puede llegar a sufrir una persona profundamente “afortunada”. La novela que está estructurada en distintas capas, separadas por tiempo y puntos de referencia narrativos y va adicionando perspectivas a la vida de este hombre maravilla. Dichas perspectivas relacionan, en sus distintos ángulos las distintas facetas de la sociedad norteamericana tomando al Seymour Levov “El Sueco” como metáfora del triunfo y la tragedia.
El sueco es un afortunado, que se cree afortunado pero que en realidad (en medio de su paraíso circunstancial, genético y volitivo) ha comprado los boletos de abordaje de una vida de infierno. El sueco ha asistido sin querer a una vida de escenografía, con un mundo de cartón piedra que llegado el momento se derrumba con el advenimiento terrible de tener una hija terrorista que lo reniega y aborrece y que de paso desaparece de su vida. Y la tragedia de la hija es solo el comienzo de su padecimiento por aquél camino de espinas que lo define y que finalmente caracteriza a este hombre desde todos sus ángulos; el sueco judío (¿redentor de su sociedad americana?), rico; el sueco esposo de Miss New Jersey, el sueco padre sacrificado de una hija asesina y Jainita, el sueco extorsionado, el sueco cornudo, el sueco divorciado y por siempre atormentado. No cabe duda que Roth nos ha regalado una obra de arte a través de la cual no sólo podemos pasar un rato agradable, sino también obtener una lección de vida, de realidad, de máscaras, de espejos refulgentes que proyectan la cruz interna que cada quien padece.
Comentarios
Según he leído por ahí, el personaje de Zuckerman es un "alter ego" de Philip Roth, y parece en varios de sus libros --yo solo he leído de momento "La conjura contra América", que me da la impresión de ser bastante distinto a todo el resto de su producción.
Lo dicho, una maravilla de libro y tus impresiones me parecen muy acertadas. Me gusta el entusiasmo que le pones... jeje.
Un beso, Tarántula!
Un saludo.
Levov reúne todas la cualidades que Roth pensó para EEUU: ÉXITO, FORTALEZA, MAESTRÍA,BAJEZA, RUINDAD, MOJIGATERÍA ETC.
Después de esa novela comencé con eL LAMENTO DE POTNOY, te la recomiendo si aún no le has hincado el diente.
saludos
SAludos cordiales.
No he leido al autor, pero ahora lo quiero buscar.
Bueno, solo queria decir eso.
Un abrazo.
Maria Elisa.
Se ve bien interesante quiero leerlo...
si..
Que estes bien.
abrazos.
Paula: Gracias,Paula, no he leído aún "la conjura contra América", de qué va, suena interesante. Estoy planeando leer todos sus libros en un futuro próximo.
Diablo: Anótalo, ya verás como te acuerdas.
Margot: un beso, creo que las dos somos fans de Roth.
Martín: pues será que nos animamos. No he leído esas dos que dices, es difícil conseguir libros aquí en Venezuela y sobre todo en Cumaná.
Vladi: siempre que mismo le des la connotación de luz.
Mario: pues todo lo que dices, aciertas en los adjetivos, felicidades por el blog, me ha gustado mucho.
Pedro Luis:pues gracias, es un honor para mí.
Petru: todo llega, por mí está esperando una estantería entera, a veces me siento culpable, pero supongo que es normal.
Pier: pues sí, anímatee. Que estés bien.Gracias por pasar.
Nani o mi estimada alumna Jenny: Querida alumna escritora, me llena de contento que escribas y leas, es el mejor regalo que le pueden hacer a un profesor de lingüística, estoy super contenta de que te dé curiosidad el libro. No te decepcionarás de Roth, lo aseguro.
Flores: Estabas perdidisimaaaa, varias veces había entrado en tu blog y añoré una nueva entrada, ya te hago una visitilla, saludos mil.
Me gusta leerte amiga.
Besos.
la distancia enfoca
además hay textos que no podemos digerir de una aunque queramos
Conozco a Roth, y me temo que a este Sueco que todos llevamos dentro, de una u otra forma ( supongo que ha de estar en el punto medio de la campana de Gauss a la que hacás mencón!! qué espant, quiero ser anormal para siempre
un abrazo
-No vivo en Madrid, ni siquiera cerca (a 500 Km) pero si necesitas que te eche una mano, mi dirección de correo está en el perfil de mi blog.
Todo irá bien, ya lo verás.
Un abrazo
Acabo de descubrir tu blog, me gustón mucho.
Respecto a "Everyman" te cuento que lo vas a encontrar con el título en español "Elegía". No se tradujo literalmente el título, sino que se le dió otro nombre, por eso no lo has conseguido, supongo.
Te seguiré leyendo... saludos
- Daniel