Esta página en blanco solo ha quedado como un recipiente inerte. Marcos debe reescribirse en mí, apoderarse del universo ingrávido de la nada, tratando de volver, debe exigir nacer, es un ser extraordinario porque existe sin haber nacido. Es como el hijo que pensamos tendremos algún día pero que no existe mientras no lo tenemos, se encuentra en la imaginación, es una posibilidad, no existe, repito, no existe, no existe, no existe. A quien quiera leer, Marcos nacerá si finalmente el espermatozoide fecunda al óvulo inexistente, Marcos tal vez nunca ha existido, o sí, ya existe, pero está enfermo, no puede asistir por eso a esta disertación de su nacimiento, no pudo venir, por eso es pensamiento. Un pensamiento que trata de materializarse en esta página que estaba en blanco y que pretendía ser una novela, esta página de computadora Word. La imposibilidad de un nacimiento deviene de la imposibilidad de crear algo. Tal vez quien esto escribe se encuentre atrapada entre paredes estériles, tal vez se haya bañado con un agua infinita de gris y anti reproductor químico, tal vez tenga una cuenta pendiente con muchas cosas y necesite saldarlas para salir adelante y crear, tal vez qué se yo, las cosas ocurren porque sí, las causas de las cosas a veces son secretos que no debemos nunca saber.
Me he estado preguntando últimamente qué es realmente ser normal. La campana de Gauss no pudo explicarme. Si yo soy normal (esto es un ejemplo) no puedo ser pureza normal porque ser pureza normal es estar metida en la barriga de la campana en todas las variables posibles que pueden definirme, entonces dudo que yo sea normal (esto es parte del mismo ejemplo). La normalidad, según mi humilde criterio, va de la mano del aburrimiento y el aburrimiento es lo más gris, uniforme y castigador que hay. Prefiero entonces no ser normal absolutamente; sin embargo, si tuviera que esperar a alguien que me haga compañía preferiría que lo fuera. La normalidad es predictiva, y en el fondo, aunque nos cueste aceptarlo, a nosotros, sí, también a mí (y aquí soy normal) no nos gusta sobresaltarnos con cosas anormales. Las cosas anormales causan incertidumbre y la incertidumbre continuada es una desdicha (al menos para la gente normal en este tema). Lo anormal tiene algo de divertido, desastroso y siniest...
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