
Teniendo enfrente el libro, las condiciones ideales para echarle un vistazo y pasar mis ojos por sus letras, líneas, ideas y sensaciones me he dado cuenta que no puedo concentrarme. Tal vez haya puesto un título erróneo, pero es que es así.
He sorteado toda una suerte de posibilidades y concluyo que puede ser una combinación del tipo de lectura que me he impuesto y mi propio estado espiritual y mental. Quisiera hacerlo, quisiera concentrarme y no puedo. Hay pocas cosas tan frustrantres como esas.
EL libro en cuestión, mi víctima, se llama YO EL SUPREMO de Augusto Roa Bastos, e intento seguir, continuar, pero mientras leo me doy cuenta que empiezo a pensar en otras cosas, que no me voy con la lectura, que ella no me lleva como yo quisiera.
He optado por elegir entonces otro libro, un poco más amable y menos denso, puesto que ya estoy a punto de hacer lo que pocas veces hago: dejar un libro por la mitad. El segundo elegido es "Los vagabundos del Dharma", de Jack Keruac; siempre lo había tenido en mi biblioteca y nunca había sentido la suficiente pulsión para tomarlo, abrirlo y leerlo. Ahora me he puesto con él, es un libro con ángel que te atrapa y te transporta a ese cúmulo de seres de la generación Beat que tanto me encantan. He de describir mi sensación al leerlo: me gusta la lectura y no puedo entender cómo algunos críticos literarios han dicho que Keruac no era un escritor y que sus textos no eran literatura, lo comparaban simplemente con un simple que escribía en telas de papel higiénico de un tirón, podría decirse. Para mí, "Los vagabundos del Dharma" es otra cosa, es algo más profundo que una opinión tan ligera acerca de un producto literario que personalmente me parece genial.
No estoy a un ritmo bueno, apenas he llegado a las 20 páginas por día (lo sé, dejo mucho que desear, teniendo en cuenta que estoy de vacaciones recluídas) pero soy optimista, espero conseguir "Por el camino" y algún día, no muy lejano, continuar leyendo YO EL SUPREMO.
Comentarios
pero considero que mi teimpo es oro...y que son tantos y tantos los libros maravillosos que aportaran algo ami ida y que me haran sentir y disfrutar de su lectura....kk me parece un desperdicio perder el tiempo leyendo un libro que simplemente no te interesa, ni te esta gustando....
no tienen k gustarnos todos...
y es de ley decir ....
No....no kiero leerlo...
nosotros decidimos siempre...recuerdalo...
Un beso...
Te confieso que, por ejemplo, a mi Don Quijote no me gustó en su primera parte, luego leí la segunda y me di cuenta de la gran grandeza del libro. Si no hubiera sido persistente, tal vez no hubiera podido disfrutar de una de las más grandes obras literarias, conocer su abarcabilidad y su importancia.
Por otra parte, siento que tienes razón. El tiempo de la vida es muy corto y no se puede desperdiciar leyendo algo que en un momento determinado de tu vida no te está aportando nada y mucho menos divirtiendo porque no tienes esa sensación de disfrutarlo.
Creo que para cada libro hay un momento, debe entonces uno descubrir cuál y vivir intensamente la lectura.
Gracias por tu comentario.