
ADVERTENCIA
NO ESPEREN EL PÁRRAFO ACABADO, LA PALABRA CORRECTA, ESE ALGO MARAVILLOSO QUE SE TRANSFORMA EN ALIENTO Y QUE EVIDENCIA QUE ALLÍ EN ESE PRECISO LUGAR, HAY LITERATURA. ESTO ES UN BORRADOR, SÓLO ESO.
SALUDOS.
4TA ENTREGA.
Sentía en su pecho, mientras manejaba hacia su apartamento, la intensidad sorprendente de su propia fuerza. Algo le perturbaba, un muro escalado, y el otro punto, la otra embajada, la empresa siguiente, su conjuro consumado. Un mechón de niña moribunda: aquella labor se presentó con cada vez más frecuencia, sólo pensaba en ello. Lo tenía todo muy claro, en el pasillo de su edificio, tras una puerta destartalada y herrumbrosa, salían día y noche los tenues quejidos de una niña que según los comentarios de los vecinos, había sido diagnosticada de cáncer linfático hace unos cuantos meses. Sufría de dolores continuos, sus quejidos chiquiticos, fragmentados, incongruentes; a veces, se salían de la puerta y lo que antes le había producido horror y lástima, ahora, significaba para él una tremenda oportunidad.
Tendría que entrar en el departamento que casi nunca estaba solo, acercarse a la niña cancerosa que seguro tenía ya pocos cabellos y le arrancaría, con disimulo extremo el preciado mechón. Lo haría, no sabía cómo pero lo haría.
Comentarios
Saludos.
Ahora estoy en un período de alejamiento de la escritura, y esto lo hice en corto tiempo y sin el cuidado que merece.
Prometo traer la semana que viene una próxima entrega.
Es inevitable leer los comentarios. Déjame confesarte que también tuve un período de alejamiento de la escritura, pero fueron las circunstancias, nada que quite el sueño. La escritura siempre está en nosotros, gestándose.
Espero que hayas recuperado tu ritmo. Estaré pendiente.
Saludos.
Pero luego pasa el tiempo, me recupero, me levanto un día con una idea, con una situación vivida por un personaje, con algo que se confunde con lo que soy, que es parte de mi escencia y que quiero escribir desesperadamente. Si no lo hago, es peor, siempre se presenta esta pulsión, y no puedo liberarme de ella y entonces escribo, sin más objeto que el leerme y pensar que otro pudiera leer lo que escribo, no en un instante inmediato, pero en un tiempo que entra en el espacio de la expectativa y la posibilidad.
Entonces, me siento satisfecha.
[/url].